Humo: Murder y Silence in El Salvador

Humo: Murder y Silence in El Salvador, producida por Sonoro en colaboración con Factum, es una serie de investigación sobre la incansable búsqueda de justicia y verdad en un El Salvador transformado por la sombra de la censura y la violencia.

El sapo que quiso escapar del pantano

Osiris Luna debería ser investigado, procesado y juzgado. Como cualquier otro funcionario que traicionó al país desde un cargo público. Como debería pasar también con su jefe. Y, como cualquiera, debería tener un juicio justo.

La violencia vuelve donde el Estado nunca estuvo

El régimen tuvo la oportunidad histórica de romper el ciclo. De desmontar la estructura pandillera con la que antes había pactado y, al mismo tiempo, entrar a las comunidades con soluciones reales. Y eligió no hacerlo.

Cerrar la puerta

Políticos, activistas, abogadas, fiscales, académicos… cada vez más optan por el exilio como única forma de sobrevivir. Y ahora también el periodismo. Con uno de los últimos oficios comprometidos con fiscalizar el poder.

Tibios

La historia juzgará a los dictadores. Pero también recordará a los que confían que El Salvador olvidará el papel cómplice que el silencio y la indiferencia jugaron para mantener las injusticias. También recordará a los tibios.

Nayib Armando Ortega

Ortega, el infame dictador de Nicaragua, también empezó así: impuestos, registros, bloqueos financieros y una ley de agentes extranjeros que ahora replica El Salvador. Bukele no solo va por el mismo camino. Bukele va más rápido.

La represión siempre sabe a quién buscar

Lo terrible no son solo las arbitrariedades. O que muchos mueran por ellas. Lo terrible es que la consolidación del autoritarismo traerá más penurias y muerte a este sufrido pueblo. Detener a personas honradas pero liberar a asesinos. Esa es la justicia hoy.

Las claves de la dictadura

En menos de una semana El Salvador vio los arrestos de empresarios del transporte después de una orden presidencial, y el fallecimiento de uno de ellos; la represión de una protesta pacífica y el uso de esta para tasar impositivamente a las oenegés.

La playa del emperador

Un presidente que compra su propio pedazo de playa. Un presidente que se vendió como el Robin Hood digital, pero que termina acumulando tierras como añejo oligarca. Como aquellos que tanto criticó pero de los que ya es imposible diferenciarlo.

Güiriseros: el desafío de los mineros artesanales

En 2017, El Salvador prohibió la minería metálica, pero en la mina San Sebastián, un grupo de güiriseros decidió seguir extrayendo oro en silencio, arriesgando su vida y el ambiente para sobrevivir. Este documental muestra esa resistencia, el abandono del Estado y el costo oculto de la minería artesanal.

Se rematan clínicas y escuelas

No se puede normalizar que se cierren centros de salud y escuelas. No se puede aceptar que el gobierno use el dinero de los salvadoreños para fortalecer su imagen mientras debilita los pilares básicos de cualquier sociedad.

La brutalidad es la nueva normalidad

Tres años han pasado desde la aprobación del régimen de excepción en El Salvador. Y si algo ha demostrado este régimen -con su medida de control- es que, mientras el miedo siga siendo más fuerte que la indignación, la brutalidad será la nueva normalidad. 

El carcelero de Trump

A partir de ahora, ya no sólo los salvadoreños y salvadoreñas serán víctimas de graves violaciones a sus derechos humanos. A partir de ahora será aplicado como un método exportable, un método cuyas víctimas podrían proceder de cualquier origen.

El espectáculo más chivo

Fue un problema fabricado para distraer. Se prioriza lo que genera aplauso, no lo que más se necesita. En Nuevas Ideas solo hay un líder, y cada tanto habrá un escarmiento. Esas son las tres claves para entender el más reciente show gubernamental: el cierre y reapertura de Chivo Pets.

Una mentira entre el dólar y el bitcoin

El problema es que ahora Bukele tiene que equilibrar dos mundos: por un lado, convencer al FMI de que cumplirá sus condiciones para recibir los $1,400 millones de dólares; y por otro, mantener la farsa ante los bitcoiners que lo veían como su héroe libertario.