Nueve ejemplos de la desinformación presidencial

La comunicación oficial de todo lo relacionado con la pandemia de la Covid-19 se ha caracterizado por ir desde el hermetismo hasta la desinformación, a través de publicaciones ambiguas o incompletas, o con la propagación de información falsa por parte de funcionarios de Gobierno, incluido el presidente Nayib Bukele.

Ilustración FACTUM/Andrea Maida


La información gubernamental durante la emergencia por la COVID-19 en El Salvador ha dejado más preguntas que respuestas. La Presidencia, como lo ha hecho desde su llegada al Gobierno, ha usado Twitter para comunicar lo poco que ha querido sobre la pandemia. Y hay tres elementos que han marcado ese cuentagotas de información: el hermetismo, el suspenso y el uso de la desinformación para sostener públicamente sus posturas o políticas ante diferentes momentos de crisis.

Dar información a cuentagotas, como si se tratara de adelantos de películas, ha sido una forma sistemática de comunicar. También ha sido usual encontrar casos de manejo ambiguo de la información; o incluso, promesas que no han sido expuestas a verificación externa para comprobar si llegaron a cumplirse. Por ejemplo, el 3 de abril ocurrió una de las ambigüedades informativas procedentes desde Casa Presidencial: Bukele afirmó en un tuit que en cinco días el gobierno haría mil pruebas de COVID-19 de forma diaria. El mensaje lo reafirmó un día después, cuando anunció en otro tuit que “pronto estaremos haciendo mil pruebas diarias”; y luego de diez días dijo que se habían hecho 555. Hasta aquel momento, ni Bukele ni el ministro de Salud, Francisco Alabí, ni nadie más del gabinete había explicado cuándo se tendría la capacidad en el país de hacer y procesar las mil pruebas prometidas de forma diaria que anunció originalmente. El mensaje fue ambiguo. Y la promesa, si acaso se cumplió, fue anunciada el 20 de abril, cuando Bukele tuiteó que se habían realizado un total de 1,050 pruebas, un dato que no fue abierto a ninguna verificación externa al control del Ministerio de Salud.

Pero el Gobierno ha ido más allá de utilizar información ambigua o incompleta. También ha esparcido información falsa para justificar algunas de sus acciones y decisiones. A continuación, se enumeran nueve casos emblemáticos limitados únicamente al período desde que empezó la emergencia por la pandemia.


1. La incertidumbre del hospital «más grande de Latinoamérica»

El 15 de marzo de 2020, el presidente Nayib Bukele anunció en una cadena nacional de radio y televisión que en El Salvador su gobierno construiría «el hospital más grande de Latinoamérica que atienda la pandemia de Covid-19». El centro hospitalario, dijo Bukele, iba a tener 300 unidades de cuidados intensivos y 2,000 camas hospitalarias. El hospital sería construido en el local del Centro Internacional de Ferias y Convenciones (Cifco).

Bukele comparó el hospital del Cifco con los dos hospitales provisionales que construyó China en la ciudad de Wuhan, donde se reportaron los primeros pacientes, ya que cada uno de esos hospitales tuvo 1,000 camas y «el más grande de Latinoamérica» iba a tener, solo ese hospital, 2,000 camas. El presidente le puso un costo: 70 millones de dólares. Dos días después del anuncio, la comisionada presidencial para operaciones y gabinete de gobierno, Carolina Recinos, aseguró en una entrevista con TCS que el costo del hospital sería de más de 80 millones de dólares y que, además, los fondos saldrían de las arcas del Estado.

El ministro de Obras Públicas, Romeo Rodríguez, dijo el 25 de marzo que el hospital estaría finalizado en dos meses y medio. Es decir, tomando en cuenta esa fecha del anuncio, a este 29 de mayo de 2020, el hospital del Cifco debería estar terminando para entrar en funciones en doce días, es decir, el próximo 9 de junio.

Dos meses después del anuncio del hospital, el ministro de Obras Públicas también dijo que el hospital, a diferencia de lo informado antes por Bukele, tendría mil unidades de cuidados intensivos y no solo 300.

Pero al cierre de esta nota, el hospital solo ha avanzado hasta un 39 por ciento en su construcción, mientras que el ministro de Salud, Francisco Alabí, anunció el 29 de mayo que la emergencia por la pandemia de COVID-19 ha entrado en «fase 3» y que los hospitales ya no estarán recibiendo más pacientes positivos al virus y tratarse en sus propias casas. Con un porcentaje de avance que no llega ni al 50 por ciento, más de dos meses después, «El hospital más grande de Latinoamérica» para tratar el COVID-19 no estará listo en momentos de mayor urgencia en el país.

Así ha sido el avance de la construcción del hospital:


2. El dilema de la hidroxicloroquina

19 de marzo de 2020. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retó a los científicos y farmacéuticos de su país al hablar de la mezcla de hidroxicloroquina con azitromicina como el mejor remedio en el tratamiento de la COVID-19. Dos días después, el 21 de marzo, el director nacional de Medicamentos en El Salvador, Mario Meléndez, salió al paso de lo que ya se había convertido en una posibilidad contra la enfermedad producida por el coronavirus.

En una noticia oficial publicada por el sitio de Fosalud en internet, la sentencia fue clara: «Ante la Emergencia Nacional por COVID-19, la Dirección Nacional de Medicamentos (DNM) informó a la población que no ha registrado, ni autorizado tratamientos médicos que tengan eficacia comprobada para tratar el COVID-19 y que no existe a la fecha ningún fármaco o vacuna, con indicación terapéutica precisa para curar o prevenir esta enfermedad».

El director Meléndez advirtió que «los efectos adversos de medicamentos no autorizados pueden ser graves».

Exactamente un mes después, el 21 de abril, se publicó una nueva noticia desde el mismo sitio de Fosalud: el ministro de Salud, Francisco Alabí, despachó ese día 30 mil unidades de hidroxicloroquina para los hospitales que atienden la enfermedad COVID-19. Esas pastillas correspondían a un donativo de 55,800 unidades que donaron los laboratorios Novartis. En esa misma noticia, se habló de una compra de 2 millones 2 mil pastillas de hidroxicloroquina a China, aunque no se especificó a qué precio. Ese lote de millones de pastillas, según informó ese día el gobierno, ya estaban en bodegas en el país.

Casi un mes después, el 17 de mayo, en cadena televisiva, el presidente Bukele aseguró que su gobierno supuestamente había invertido $575 millones –sí, dijo millones– para la compra de hidroxicloroquina y azitromicina.

El 22 de mayo, la revista científica The Lancet publicó un estudio multinacional que botó la versión de Donald Trump y que dejó en serio cuestionamiento al lote de millones de pastillas de hidroxicloroquina comprado por el gobierno salvadoreño. Al contrario, el estudio arrojó resultados de que este medicamento podría aumentar la posibilidad de mortalidad en pacientes que son tratados por COVID-19. La Organización Mundial de la Salud (OMS), en atención al estudio, suspendió la recomendación del uso del medicamento.

La respuesta de Bukele ocurrió el 26 de mayo en el hospital Rosales, en una conferencia de prensa en la que el presidente salvadoreño se hizo acompañar del embajador de Estados Unidos en El Salvador, Ronald Johnson. Bukele aseguró que él se estaba medicando, como medida profiláctica, la hidroxicloroquina y mostró una tira de esas pastillas. «La mayoría de líderes del mundo lo ocupan como profilaxis», se atrevió a decir el presidente. Dijo incluso que cualquier persona podía consumirla como profilaxis y se atrevió a hacer un llamado a la OMS para revisar el uso del medicamento.

En esa misma conferencia aseguró que la compra de hidroxicloroquina que El Salvador había hecho había sido por un monto de 575 mil dólares y corrigió así lo que antes había informado. Dijo que lo comunicado en la cadena del 17 de mayo se había tratado de una «imprecisión».

Antes, durante la cadena televisiva del 27 de marzo, el presidente también se había referido al uso de la hidroxicloroquina como medicamento preventivo para la COVID-19. Entonces desaconsejó automedicarse con él y dijo:

«Por favor no se vayan a automedicar, es un medicamento muy peligroso. Puede causar severos daños al cuerpo humano, no es un profiláctico».

Dos meses después, sin embargo, el presidente ya tenía una nueva versión.


3. Los «ilusionistas» costarricenses

El presidente Bukele ha mostrado un afán por dibujar escenarios fatalistas en sus cadenas nacionales de radio y televisión. El 5 de mayo dijo que el coronavirus en El Salvador ya estaba traspasando su capacidad de contención. Pero, al contrario de las palabras del mandatario salvadoreño, para esa semana ya se tenían buenas noticias de Costa Rica y de cómo ese país centroamericano, con el que se comparte región, estaba teniendo resultados exitosos tanto en número de pacientes recuperados, con menos fallecidos y una caída en los contagios.

La reacción de Bukele para demeritar el trabajo de Costa Rica en el combate a la pandemia y mantener su visión mortal de la enfermedad ocurrió en esa cadena nacional del 5 de mayo.

El presidente salvadoreño aseguró que Costa Rica estaba dejando de tomar pruebas para detectar COVID-19 a sus ciudadanos para hacer parecer que los contagios en ese país iban a la baja. El gobierno costarricense reaccionó y emitió un comunicado en el que se mostró «preocupado» por las declaraciones fuera de lugar del gobernante salvadoreño.

El canciller costarricense, Rodolfo Solano, llamó a la embajadora salvadoreña en San José para que le rindiera explicaciones de las declaraciones de Bukele. El entuerto con el que el gobernante comprometió las relaciones con Costa Rica no pasó a más. Aunque fue muy criticado en ese país.

Alrededor de las 9:30 a. m., el canciller Rodolfo Solano le expresó a la embajadora de El Salvador la preocupación del…

Publicerat av nacion.com Onsdag 6 maj 2020

A pesar de las erráticas afirmaciones de Bukele, Costa Rica confirmó su reconocimiento como un país que logró contener con éxito la pandemia de la COVID-19. De hecho, en esta última semana de mayo, el país centroamericano volvió a la actividad económica, mientras que en El Salvador el gobierno insiste ante la Asamblea Legislativa por una cuarentena que sería la más estricta de todas las que se han tenido en más de meses y que duraría 15 días, sin comprometerse con claridad a la reanudación de la economía.


4.  El día que Italia iba a dejar sin tratamiento a los mayores de 80 años

El 14 de marzo, a las 3:22 de la tarde,  Nayib Bukele publicó en su cuenta de Twitter una nota del periódico inglés The Telegraph, en la que se aseguraba, basado en un documento de la región de Piamonte que no estaba aprobado, que en toda Italia se tomaría la política de no brindar cuidados médicos a todos los pacientes con COVID-19.

Bukele, quien desde el inicio de sus cadenas de televisión usó a Italia como ejemplo de cómo lidiar mal con la pandemia, leyó el titular de la nota y lo publicó: “Italia ‘dejará morir a los mayores de 80 años’ porque su sistema de salud está colapsado”. El tuit era un mensaje para presionar a la Asamblea Legislativa para que aprobar un estado de excepción en el país, algo que finalmente ocurrió ese día.

La embajada de Italia en El Salvador, a través de su cuenta oficial en Twitter, desmintió la nota y calificó como fake news.

A Bukele no le importó si la noticia era falsa o un error editorial grave en el titular. Su tuit fue compartido más de cuatro mil veces, y obtuvo cerca de 14 mil “me gusta”.


5. Los 12  pasajeros de Avianca

El 16 de marzo de 2020, a las 3:24 de la tarde, Bukele sorprendió al país anunciando que cerraba la pista del aeropuerto Monseñor Óscar Arnulfo Romero. ¿Por qué? La razón la explicaría en el segundo tuit de un hilo de siete publicaciones. Inicialmente aseguró que en «el vuelo de Avianca procedente de México, que despegaba a las 4:00 de la tarde viajaban 12 personas a las que se le había confirmado que eran portadores de COVID-19».

El subsecretario de Relaciones Exteriores de México, Maximiliano Reyes Zúñiga, solicitó,  a las 4:18  de la tarde, y también vía Twitter, que el presidente Bukele dijera cuáles eran las fuentes de su información. Media hora después, el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, desmintió las aseveraciones del presidente Bukele y exigió que se le dijera cuáles eran los 12 casos positivos con el virus y dónde habían sido confirmados.

Bukele no contestó las preguntas del canciller mexicano. Solo reenvió dos tuits de Avianca, en los que la empresa le agradecía por haber alertado de la situación.

Tres horas después, el canciller mexicano escribió a Bukele otro tuit anunciando que habían «valorado» a los pasajeros del vuelo de Avianca y que no encontraron a ningún enfermo por coronavirus.

Bukele, hasta ese momento, seguía sin responder cuál era su fuente de información. Por su parte, Sofía Valverde, de relaciones públicas de Avianca, no supo decir a qué horas el gobierno salvadoreño le comunicó a la aerolínea la  información de las 12 personas con coronavirus, ni si le dijo cuál era su fuente. “Nosotros como aerolínea recibimos una alerta de parte del gobierno de El Salvador. Son las autoridades sanitarias de los gobiernos los encargados de comprobar los casos de COVID-19. En este caso en particular el gobierno de El Salvador nos alertó y como medida preventiva se procedió a la cancelación del vuelo”, escribió vía Whatsapp desde Costa Rica.

¿Cómo pudo el gobierno de El Salvador –sin información oficial desde México– saber qué pasaba en el aeropuerto «Benito Juárez» de CDMX? ¿Por qué fue el gobierno salvadoreño el que avisó a la empresa y no el mexicano? «Creo que esas consultas debieras de remitírselas a las autoridades de Gobierno. Nosotros, como aerolínea, seguimos una recomendación con información que nos brindó el Gobierno de El Salvador», respondió Valverde.

El presidente mantuvo la pista cerrada por tres horas y dejó suspendidos los vuelos provenientes de México. Ni funcionarios mexicanos, ni funcionarios de El Salvador, ni Avianca supieron decir quién era la fuente que filtró al presidente la supuesta existencia de los 12 contagios en el vuelo. La Comisionada Presidencial de Operaciones de Gabinete de Gobierno, Carolina Recinos,  se refirió al tema en la entrevista televisiva Frente a Frente.

“Nosotros tenemos desplegados –a lo largo y ancho del país y en toda la región– diferentes instituciones, diferentes organismos que nos están pasando información. Nos fue proporcionada de parte… (un segundo de silencio), incluso de instituciones de salud de ese país que podía haber en ese vuelo un peligro inminente tanto para los que venían viajando, para los que pudiesen tener desafortunadamente ya de manera confirmada el coronavirus, como para el país”, dijo.

De los 12  pasajeros de Avianca no se volvió a hablar, ni porque el mismo Bukele afirmó que mandaría un avión por ellos si era necesario.


6. Un tren lleno de armas contra el COVID-19

El 23 de marzo, a las 2:01 de la tarde, el presidente publicó un tuit asegurando que el ejército de Estados Unidos enviaba recursos militares para hacer cumplir las cuarentenas por coronavirus. Como en el caso de Italia, era un llamado a los diputados a aprobar “recursos y herramientas legales”. El presidente no verificó la veracidad del video que compartió, originalmente publicado por un usuario con 245 seguidores, 10 % de ellos falsos, según la herramienta digital Twitteraudit.

El video original fue publicado el 21 de marzo por el usuario de Twitter @Kenny_UK_, un acuenta que ya fue borrada de la red social y quien decía estar radicado en Inglaterra, mientras instaba al gobierno británico a mover tropas para el combate de la pandemia “como lo estaba haciendo Estados Unidos”.

Ese mismo día, Jonathan Rath Hoffman, asistente de relaciones públicas del Secretario de Defensa de Estados Unidos, desmintió que lo afirmado con el video fuera cierto y dijo que se trataba de vehículos tácticos ligeros nuevos que eran transportados por el ejército desde la fábrica a la base militar de Fort Bragg, en Carolina del Norte. Según su tuit, “estas entregas en tren a nuestras bases en todo el país no son inusual y no tienen nada que ver el covid-19″.


7. Un altavoz para una historia inventada

Pacientes ingresados en el Hospital Nacional Saldaña denunciaron que contagiados de COVID-19 compartían el mismo pabellón con personas que dieron negativo al virus. La denuncia llegó a través de un video con la narración de un paciente con acento colombiano, un video que empezó a circular la noche del 1 de abril.

El portal web El Blog hizo una nota para intentar desmentir el video y la publicó un día después. Según su versión, cuya única fuente era un tuit, la grabación se habría realizado en un hospital colombiano. Como acostumbra este portal, la nota no mostraba el crédito de quien la escribió. Estaba firmada por ‘Redacción El Blog’ y únicamente aportaba la versión de un usuario de Twitter, @AntonioDeLaO5, que contestó a un tuit del periodista Jorge Beltrán Luna: “Señores lamento decirles que la información es verdadera. Pero eso ha pasado en Colombia. Repito verdadera y es en el Hospital San Carlos De Saldaña, Tolima, Colombia.»

Eso le bastó al presidente Bukele para retuitear la publicación por unas horas, aumentando su exposición en la red social por la cantidad de seguidores que posee su cuenta.

Imagen del retuit que el presidente Bukele hizo de una información falsa. Luego borraría la publicación de su cuenta.

Pero la misma persona que envió la denuncia original, un colombiano residente en el país, hizo un segundo video en el que se veían bolsas con el logotipo del gobierno salvadoreño. Cuando se hizo público el segundo video, Bukele deshizo su retuit, pero la nota que él compartió sigue al aire en El Blog.


8. Confusas comparaciones

El 13 de abril, el presidente de El Salvador comparó, basado en un video que no tenía ninguna fuente, el trato recibido por los detenidos por violar la cuarentena en el país con los detenidos  en Guatemala por no portar mascarillas. Según él, en Guatemala la gente era detenida, esposada y llevada a la cárcel por no usar tapabocas. En realidad, la medida tomada por el gobierno guatemalteco un día antes determinaba el obligatorio uso de mascarilla, y en caso de incumplimiento establecía multas de 7 mil hasta 150 mil quetzales, $909.00 y $19, 480 dólares, respectivamente al cambio actual.

El presidente guatemalteco no explicó a la Policía de su país que no debía detener personas sin mascarillas, sino darles un citatorio para el Ministerio de Salud, donde se impone la multa según el resultado de su prueba al virus. Si es negativa, la menor. Si es positiva, la mayor. Por ende, anularon las detenciones del 13 de abril, y los expedientes de estas personas fueron enviados al Ministerio de Salud, donde seguirían el proceso establecido en el protocolo. Un día después, la prensa guatemalteca reportó el cambio, aunque Bukele jamás volvió a mencionar el tema con sus seguidores, que tuvieron 36,000 interacciones, entre comentarios, retuits y me gusta, con su publicación.


9. Un centro comercial sin aglomeración

El domingo 3 de mayo, una usuaria de Twitter publicó imágenes del centro comercial plaza Mundo, en Soyapango, en las que se observa concentración de personas y vehículos. Ella acompañó las dos fotografías con un texto en el que cuestionó la permanencia de estas personas en el centro comercial. El presidente dijo que había gente que estaba irrespetando la cuarentena por codicia o vanidad. Retomó el tuit y le aderezó un comentario:

«Hay muchos que salen por otras razones, que poco tienen que ver con la necesidad».

Su tuit fue lanzado en medio de una discusión sobre un posible cierre total ante el incumplimiento de la cuarentena.

 

Captura del tuit compartido por el presidente de la República

Diario El Mundo envió un equipo al centro comercial para constatar si en efecto había aglomeración. El equipo enviado por ese periódico constató que en realidad el lugar estaba vacío.

La usuaria que compartió originalmente las fotos borró el tuit luego de la publicación del periódico. Al ser consultada sobre los motivos,  dijo que prefirió  hacerlo porque no precisó que esas fotografías no correspondían al domingo 3 de mayo, sino que, según la información que le trasladó la persona que se las envió a ella, fueron tomadas el sábado 2 de mayo.

El centro comercial, por su parte, emitió un comunicado en el que aseguró que, con la vigilancia interna de la Policía, mantienen un acceso restringido desde el 20 de marzo.

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