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Un nuevo secretario general para la peor crisis del FMLN

La recomposición del partido político de izquierda, que nació de la guerrilla histórica de los años ochenta, puede empezar con la elección de su nuevo secretario general este domingo 16 de junio. O puede seguir hundiéndose en su peor crisis identitaria y electoral desde 1992, con la presidencia perdida, con menos diputaciones y alcaldías, y con una proyección más trágica hacia 2021.

Foto FACTUM/Salvador Meléndez


Dos bandos en el FMLN son obvios: los que apuestan por reencontrar sus principios como izquierda, vinculados a la cúpula actual y más inclinados por el candidato a secretario general Arístides Valencia, y los que creen que el partido debe alejarse de las ortodoxias, más favorables al candidato Óscar Ortiz, pero marcados por una sombra llamada Nayib Bukele.

Los dos bandos tienen debilidades que sus adversarios aprovecharon para esta campaña interna. Los primeros, por estar más cercanos a la dirección actual, al punto de que los respaldos de miembros de la cúpula hacia Arístides Valencia han sido explícitos, tienen los resultados electorales de 2018 y 2019 como su talón de Aquiles.

El FMLN en estos últimos dos años entró en su peor crisis como partido político y en las elecciones legislativas y municipales del año anterior perdieron decenas de alcaldías y ocho diputaciones en la Asamblea Legislativa, lo que llevó a su grupo parlamentario a ser irrelevante como oposición ante la suma de votos de las fracciones de derecha, que pueden unirse y tomar decisiones simples (43 votos de 84) y calificadas (56 votos).

En febrero pasado, el FMLN adhirió otra derrota histórica, no solo por haber perdido la Presidencia de la República ante un tercero en contienda, sino porque quedó en tercer lugar en las preferencias, muy por debajo del ganador Nayib Bukele y de su principal adversario histórico, Arena. El partido registró una votación para las presidenciales más baja incluso que en las de diputados y alcaldes de 2018. Y los dedos solo apuntaron hacia un camino: la dirección actual del partido.

Esa dirección ha sido encabezada por Medardo González, quien se enquistó en el poder interno desde la década pasada. El partido puso fe ciega en González después de erigirse como el líder partidario que llevó al FMLN a su primera Presidencia de la República en 2009 con Mauricio Funes. Entonces empezó una dinastía de González, que se mantuvo sin mayor problema pese a sufrir un pequeño revés en 2012 cuando tuvo un llamado de atención al perder diputaciones y alcaldías frente a Arena. Pero se iba a recuperar con las elecciones presidenciales de 2014, ganadas por el excomandante guerrillero Salvador Sánchez Cerén, evaluado por encuestas salvadoreñas como uno de los peores mandatarios que tuvo el país.

La cúpula del FMLN pasó de dos períodos presidenciales de gloria, por ser la cabeza que lideró esas victorias, hasta ser cuestionada por las mismas bases por haberse olvidado del ideario del partido, por haberse permitido negociar y ser aliados en el poder con partidos ligados a la corrupción como GANA y por consentir los actos de corrupción y enriquecimiento en que se vieron involucrados personajes prominentes del partido. Y a pesar de ello, exigir la sumisión de las bases a las directrices de la cúpula.

Los efemelenistas que adversan a la dirección actual han atacado esas debilidades. Óscar Ortiz, el candidato a secretario general que ha prometido llevar al FMLN por nuevos caminos, lo ha dicho en los últimos días de campaña. “Ya no se puede seguir en un partido de izquierda como el FMLN, con tanta historia, creyendo que con la imposición y la presión se puede mejorar”, dijo Ortiz en una conferencia de prensa el jueves 13 de junio, para hablar de los últimos respaldos recibidos de alcaldes.

Ortiz quiso liderar el partido a principios de la década de los dos mil, pero perdió frente a Medardo González las elecciones internas. El dirigente fue diputado de la Asamblea Legislativa en los años noventa y luego alcalde de Santa Tecla desde el año 2000 hasta 2013, cuando se postuló como candidato a la vicepresidencia con Salvador Sánchez Cerén.

Pero Ortiz, a pesar de presentarse como un líder renovador, tiene tras de sí investigaciones de la Sección de Probidad de la Corte Suprema de Justicia por enriquecimiento ilícito que los magistrados siguen estudiando. También ha sido socio de José Adán Salazar Umaña, alias Chepe Diablo, quien es acusado por la Fiscalía de lavado de dinero e investigado por narcotráfico. Y tiene otro obstáculo que se resiente en el partido: sus guiños al actual presidente Nayib Bukele, exmiembro y ahora declarado enemigo del FMLN.

El candidato Arístides Valencia ha adoptado este último discurso y ha replicado declaraciones del secretario general, Medardo González, acerca de que la corriente reformista que, según ellos, pretende implantar Ortiz: se resume en convertir al FMLN en un partido de derecha, cercano a los intereses de Estados Unidos y del presidente Nayib Bukele. “Calculan mal quienes asumen que la única forma de ‘recuperar’ al Frente es llevarlo hacia la derecha”, escribió Valencia en su cuenta de Facebook esta última semana.

Valencia, al contrario que Ortiz, aboga por una vuelta a los principios revolucionarios del FMLN, rescatar sus raíces y consolidarse en la corriente de izquierda. Los respaldos más significativos que ha tenido este candidato vienen desde miembros de la misma dirección del partido como Medardo González y la secretaria general adjunta, Norma Guevara. Valencia es calificado al interior del partido, de hecho, como el candidato de la cúpula.

Arístides Valencia, ministro de Gobernación, retiró el pasado 23 de abril de 2019 la documentación que debe completar para poder inscribirse como candidato a secretario general de la Comisión Política del FMLN. Foto Factum/Cortesía

Arístides Valencia fue el ministro de Gobernación en los períodos de Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén. Este candidato a secretario general participó en reuniones con jefes de pandillas, hacia las elecciones presidenciales de 2014, en las que el gobierno les ofreció dinero a cambio de ayuda para ganar los comicios. El FMLN, en 2014, logró una ventaja considerable sobre Arena, pero no lo suficiente para ganar en primera vuelta. En la segunda ronda, el partido de izquierda ganó por un poco más de seis mil votos a su adversario político.

La polarización interna entre lo que podría entenderse como una nueva versión entre ortodoxos y reformistas se ha llevado de encuentro también a otra opción al cargo. Se trata de la candidata Cledys Molina, la única mujer que aspira a la secretaría general del partido. Molina denunció esta semana que el fondo de su fotografía fue manipulado para tener una tonalidad celeste en las papeletas de votación, con la finalidad de vincularla, al igual que a Ortiz, con Nayib Bukele.

Las denuncias de irregularidades en este proceso interno no se han limitado a las de la candidata, el mismo Ortiz señaló que pidió el padrón electoral interno de su partido, para revisión, pero la dirección del partido no se lo proporcionó en ningún momento, a pesar de que el candidato solicitó al Tribunal Supremo Electoral que intercediera ante su partido para liberar esa información. Ortiz dijo el jueves pasado que si el partido acataba la resolución del tribunal este sábado 15 de junio, igualmente sería muy tarde para hacer una revisión minuciosa del listado de votantes.

Medardo González encabezó, luego de las elecciones presidenciales, una especie de limpia en el padrón interno del FMLN. La operación fue para sacar de esos listados a efemelenistas que de forma explícita dieron sus votos a Nayib Bukele en las elecciones del 3 de febrero. La medida fue cuestionada, pues en lugar de ampliar el listado interno de votantes del FMLN, ahora se encuentra más reducido.

Tres miembros del partido que pidieron la reserva de sus nombres aseguraron entre el martes 11 y este sábado 15 de junio que las tensiones en el FMLN han aumentado según se acerca la fecha de la elección. Una encuesta interna del partido reflejó este sábado una leve ventaja a favor de Ortiz. El FMLN, en la peor crisis de su historia, se juega su futuro como partido político con estas elecciones.

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