“Una parte del FMLN le da el beneficio de la duda al régimen de Bukele y otra lo ve como enemigo”

El FMLN está dividido. La división ahora es entre quienes ven a Nayib Bukele como un adversario político y quienes le dan el beneficio de la duda. El fraccionamiento de la bancada legislativa de cuatro diputados es una de las expresiones de esta dicotomía. Medardo González, quien por 15 años fue el máximo dirigente del partido de izquierdas, ahondó con Revista Factum sobre esas dos facciones:  una de ellas identificada con su nombre y la otra, la del bando a favor de Bukele, con el del líder histórico José Luis Merino. 

FOTOS FACTUM/ Gersón Nájera


En una década el FMLN pasó de ser la primera fuerza política del país y partido de gobierno a obtener su peor resultado electoral. Luego de llegar a tener 35 escaños en la Asamblea Legislativa en el año 2009, en 2021 quedó reducido a cuatro diputaciones. Y aunque cuatro votos no cambian la aritmética legislativa,  los efemelenistas continúan en la lista de objetivos del oficialismo, incluso en su discurso de dos años de gobierno, el presidente del país Nayib Bukele les dedicó varias líneas.

La relación del FMLN con Bukele terminó el 10 de octubre de 2017 cuando el Tribunal de Ética de ese partido decidió expulsarlo. Esa purga  dejó una herida que sigue abierta, a tal punto que la fracción legislativa está dividida y la bancada efemelenista no ha logrado nombrar a un jefe de fracción.  Ahora, sin prisas electorales, Medardo González, quien fue el máximo dirigente del FMLN por década y media, reposa sus palabras y atiende las preguntas que quedaron en el aire sobre el paso de Nayib Bukele en ese instituto político.  Para él,  Bukele no fue crítico del partido y del gobierno desde el inicio de su carrera política en Nuevo Cuscatlán, sino hasta que fue alcalde por San Salvador, y esas afrentas culminaron en la expulsión del ahora presidente. El líder histórico del FMLN defiende aquella decisión: «no me arrepiento en ningún momento de haber pedido la expulsión de Bukele del FMLN», dice.

Se refiere al presidente con calificativos como «golpista, dictatorial y fascista». Y cuando se le pregunta si no advirtió estas conductas en el pasado, como cuando Bukele se apostó en 2016 frente a la Fiscalía General para amedrentar al entonces fiscal, González alega ingenuidad frente a conatos de actitudes totalitarias.

En esta entrevista también habla sobre los señalamientos de corrupción contra algunos de los miembros del FMLN, entre estos el del expresidente Mauricio Funes, el primer gobernante que tuvo El Salvador cobijado con la bandera efemelenista; así como los que involucran a algunos de sus cuadros políticos como José Luis Merino, al que identifica con la facción que le da el beneficio de la duda a Bukele dentro del partido, y Sigfrido Reyes.


En varias ocasiones usted ha llamado “golpista” al presidente Nayib Bukele, ¿por qué lo califica así?

Bukele está abusando del voto mayoritario que le dieron los salvadoreños. Está haciendo un uso abusivo porque está violando la Constitución de la República de manera sistemática, grosera e irrespetuosa. Irrespetuosa de los salvadoreños mismos. Dio la orden a sus diputados de quitar a los miembros de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, para nombrar a otros abogados sin cumplir lo que la ley le manda, es decir, sin tener argumento alguno, para nombrar abogados que se comprometen con él a hacer lo que les ordene. Lo que hicieron ese primero de mayo, de cambiar a estos magistrados, de quitar el fiscal y de poner otro, es un asunto totalmente violatorio. Yo creo que eso es un golpe de Estado. Es algo grosero que no deberíamos aceptar los salvadoreños. Estoy convencido de que la mayoría de sectores de la sociedad organizados lo han rechazado desde distintas expresiones políticas e ideológicas. Nos hemos expresado de que eso fue completamente incorrecto y lo hemos condenado. No ha tenido ningún aval de nadie en absoluto.

Pero, de acuerdo a la última encuesta presentada por el IUDOP, de la UCA, más de un 70 por ciento de la población aprueba esas sustituciones.

Exactamente. No niego eso. Estaba hablando de la sociedad organizada, en primer lugar. Pero tomo muy en cuenta y respeto esta opinión de la mayoría de ciudadanos. Somos compatriotas. Pero no estoy de acuerdo con ellos, con su punto de vista. Creo que se equivocan porque resulta que un régimen dictatorial –y yo creo que fascista también– no nos va a llevar a ningún puerto seguro. 

¿Por qué cree que es un régimen dictatorial y fascista?

Nací en tiempos de la dictadura, crecí cuando la Guardia Nacional y la PH (Policía de Hacienda) primero te pegaban el culatazo y después te pedían la cédula, cuando no había libertad de poder andar con un libro de crítica al gobierno; pero, a mis 69 años cumplidos, nunca había visto y sentido niveles de miedo por parte de la ciudadanía como los que estoy viendo ahora. Es una cosa terrible. Ciertamente se mezclan factores externos, como por ejemplo la pandemia de Covid-19, que ha impactado la economía nacional negativamente. Pero ahora los sindicatos que aún en tiempos de la guerra se organizaron, en tiempos de dictadura todavía y lucharon en contra del régimen y que se les dio mayores niveles de libertad, de organización y de expresión en estos tiempos posteriores a los Acuerdos de Paz, resulta que hoy estos sindicatos y estos trabajadores de las mismas instituciones del Estado, de los ministerios, están temerosos. Porque el miedo no es a la Guardia, el miedo no es a la PH, a la policía, el miedo es que si le toman una foto, esa foto va a ir para allá  donde de su jefe y el día siguiente no va a tener empleo. Ese es el tipo de sociedad a la que nos está metiendo este señor Bukele.

¿Y esto para ustedes no era evidente en 2016 cuando lo acompañaron en el tarimazo frente a la FGR?

No, para mí no era evidente.

¿Qué le parecía esa actitud en aquel momento?

Pues a mí lo que me parecía era el derecho ciudadano de poder reclamar. Estoy claro y convencido de que Bukele nunca fue del FMLN, nunca fue un militante del Frente, pero sí fue un alcalde del Frente que nosotros apoyamos y nos pudimos haber equivocado. Pero le voy a adelantar de una vez: de lo que no me arrepiento en ningún momento es de haberle pedido al Tribunal de Ética del partido su expulsión. Algún error cometimos, yo sí puedo aceptar eso. Pero quiero decirle que en realidad Bukele, su grupo de amigos, su familia, su clan, es un grupo de personas que lo que están haciendo es acabando con la democracia e instaurando una dictadura. Y no solo eso, además de esa parte política, están luchando por mamar –voy a decirlo de esa manera– de la teta del Estado aprovechándose que lo administra para beneficio propio en términos económicos.

Ahora que menciona a la familia de Bukele, su padre, Armando Bukele, ¿qué relación tenía con la dirección del partido?¿Influyó para que fuera candidato a alcalde para Nuevo Cuscatlán?

Nayib Bukele entró al partido porque iba a ser candidato a alcalde de Nuevo Cuscatlán y entonces el Código (Electoral) exige que todo candidato debe pertenecer a un partido político. Tuvimos que inscribirlo. Y en relación a la cuestión de la familia y del papá, yo solo lo conocí a través de la televisión, en el programa que tenía. Sabía que era un empresario. Yo no tenía relación con él ni con nadie de la familia Bukele. Antes de que yo fuera Secretario General del FMLN –me nombraron en 2004– el actual presidente Bukele tenía una empresa de comunicaciones que le prestaba servicios al FMLN. Es decir, sí había esa relación.

¿Cómo denominaría esa relación?

Comercial, empresarial. O sea, nosotros necesitamos un servicio y ellos nos lo daban. 

Como alcalde, Nayib Bukele fue muy crítico de los gobierno del FMLN. Críticas que a otros militantes hubiesen significado la expulsión inmediata, pero con él tuvieron otro nivel de tolerancia. ¿Cálculo electoral o privilegio?

En realidad las críticas de Nayib Bukele siendo alcalde se dieron cuando estaba en la alcaldía de San Salvador. Cuando se acercaba el período para la escogitación (sic) de la candidatura a la presidencia. Es decir, todo el período de la alcaldía de Nuevo Cuscatlán yo no tengo recuerdos de elementos fuertes que yo pueda considerar críticos. 

¿Usted niega que Bukele tuvo privilegios dentro del FMLN?

Nunca tuvo privilegios. Lo que tuvo fue un trato de aliado, porque no era militante del partido. Repito: trato de un aliado que fue candidato y fue alcalde del FMLN en el municipio de San Salvador, que precisamente es la plaza principal. Creo que nuestro error –y yo como secretario general del partido en aquellos tiempos asumo que mi error– fue haberlo considerado precandidato y luego candidato a la alcaldía de San Salvador. Cuando reaccionamos a sus ataques, cuando reaccionamos a su postura de atacar y golpear la imagen de nuestro presidente, del gobierno y del partido, entonces fue cuando precisamente pedimos al Tribunal de Ética del partido su expulsión de la manera como se dio.

¿Entonces cuál es la verdadera razón por la que  lo expulsaron? Porque en su momento también dijeron que era por las expresiones de violencia contra la entonces síndica Xochilt Marchelli. Pero, de acuerdo a lo que usted me está diciendo, entendería que fue por su posición frente al gobierno.

Lo que pasó es historia y ahora tengo la posibilidad de ver las cosas hacia atrás. Y por supuesto que la expulsión se debió a esa conducta que él como alcalde tenía principalmente con la  compañera síndica y que terminó con esta actitud agresiva de lanzarle un objeto a ella en medio de una reunión. El Tribunal de Ética tomó estos ejemplos y consideró que era razón suficiente como para expulsarlo del partido. Pero yo, personalmente, hoy viendo hacia atrás estoy totalmente claro de que Bukele estaba atacando al partido, quería agarrarlo algo así como el boxeador agarra un sparring, agarrar al mismo Frente de enemigo. Eso no era posible aceptarlo. Y precisamente por eso la Comisión Política apoyó y vio bien la necesidad de que Bukele fuera expulsado.

Medardo González, quien por 15 años fue el máximo dirigente del FMLN, durante una entrevista con Revista Factum. Foto FACTUM/Gerson Nájera.

Una fuente de su partido me dijo que cuando Nayib iba a correr por la alcaldía de San Salvador varios le expresaron sus reservas…

 No, no. A mí nadie me dijo nada. 

Ok, le termino de formular la pregunta…

No, pero yo no acepto eso porque no es cierto.

Esta fuente asegura que usted dijo que se iba a hacer cargo de lo que pasara con él. ¿Usted dijo eso?

No. Simple y sencillamente a mí me pareció, aplicando criterio político-electoral, que era un buen candidato. Y así lo vio la Comisión Política.

¿Y cuál cree que era el plan de él con su partido?

Creo que quería usarnos como vehículo para llegar a la presidencia a través del FMLN. Y yo les digo a los compañeros, después de todo lo que ha sucedido: “Imagínense que Bukele hubiera sido candidato del FMLN, se hubiera hecho presidente con la bandera nuestra”. 

Pero hay personas dentro del FMLN que a la fecha sostienen que fue un error expulsarlo.

Creo que es que están completamente errados. Bukele es un hombre de derecha pro imperialista. Bukele está luchando por crear su propio poder económico, familiar y de sus propios amigos; disputando el poder económico a la misma oligarquía tradicional de este país. Con una verborrea de izquierda está haciendo política de derecha. Entonces, ¿qué sería del Frente a estas alturas? En esencia nos hubiéramos convertido  en un partido pro imperialista. Todas las personas que votaron por el FMLN, tanto para alcaldes como para diputados, en esta votación suman aproximadamente un poco más de 300 mil. Seguimos creyendo en el proyecto por el cual nosotros nacimos. No nos metimos a ser políticos para tener cargos. Y este este régimen le quitó dinero o salud, le quitó dinero a la atención primaria de salud, ha echado a la gente sin importarle nada. Sus medidas van a beneficiar a los ricos. Lo del Bitcoin, ¿eso le va a ayudar a los de a pie, a las personas de clase media de este país? Claro que no. Eso les va a ayudar a grandes capitales. Y por cierto, no necesariamente a los grandes capitales que trabajan y presentan sus cuentas y pagan sus impuestos. Sino que a través de eso prácticamente se van a mover capitales oscuros que no se va a saber de quién son. 

Respecto a los actuales diputados del FMLN, usted expuso dudas sobre dos de ellos en Twitter: Jaime Guevara y Marleni Funes. Lo hizo porque votaron junto al oficialismo por la aprobación de un préstamo. ¿Cuáles son sus sospechas puntuales sobre ellos?

No quiero meterme a este tema en detalles. Es claro que el FMLN tuvo un gran golpe. Bajamos un 83 por ciento en la última votación. De 23 de diputados bajamos a cuatro. Y quiero decirle también que en el FMLN hay dos posicionamientos fundamentales: uno que le da algo así como el beneficio de la duda al régimen de Bukele y el otro que está claro que Bukele es el enemigo político a vencer. Hay estas dos posturas al interior del FMLN, y yo estoy completamente convencido de que estos compañeros (diputados) se equivocan y se pierden en esta verborrea y en esta aparente política de izquierda, pero en realidad es una política de derecha. Esta legislatura está comenzando, yo aspiro a que en un tiempo relativamente corto se pueda unificar al grupo parlamentario en sus posiciones políticas ahí en la Asamblea. 

Esas dos posturas dentro del FMLN que usted menciona para muchos tienen nombres: el suyo y el de José Luis Merino. ¿Es así?

Yo creo que esa es la definición más mediática de las cosas. En realidad son dos posicionamientos que tienen un basamento político e ideológico y que representan colectividades y representan liderazgos. En esta corriente que estamos claros que Bukele es el adversario está mi persona Medardo González, Norma Guevara, Lorena Peña y otros compañeros y compañeras que estuvimos en la anterior dirección; y luego también están otros compañeros que están o que fueron dirigentes del partido y que han asumido la postura junto con José Luis (Merino). 

¿Quiénes serían las personas que acompañan la postura de José Luis Merino? ¿Al actual coordinador general Óscar Ortiz lo ubica ahí?

Los diputados que votaron de manera distinta asumen esa postura y además otros compañeros que forman parte de la actual Comisión Política del partido y que dicen llamarse Izquierda Joven. No le voy a dar nombres.

¿A Óscar Ortiz lo ubica ahí?

No, Óscar dijo que no es parte de eso. Lo que veo en Óscar Ortiz es que no hay un posicionamiento claro, coherente, firme frente al régimen.

¿Existe una relación entre José Luis Merino y el presidente Nayib Bukele?

No sé. 

¿José Luis Merino fue el padrino político de Bukele en el FMLN?

Mientras estuvo en el FMLN, no.

Semanas atrás la congresista estadounidense, Norma Torres, publicó parte de una lista de señalados por corrupción donde se mencionaba, nuevamente, a José Luis Merino. ¿A usted le parece que el FMLN ha sido contundente con estos señalamientos o les resta importancia? Tomando en cuenta que José Luis Merino ha sido financista y todavía es miembro del FMLN.

Ja, ja. José Luis Merino no ha sido financista del FMLN. Todos en el FMLN hemos sido financistas del partido dando nuestras cuotas. Sobre este tema de la cuestión de la lista, ahí qué responderle. Recuerdo cómo el Departamento de Estado o el gobierno de Estados Unidos, cuando estaba previo a las negociaciones y acuerdos de paz en Colombia y estaba todavía dura la lucha entre las FARC y el gobierno colombiano, José Luis Merino, Ramiro, fue acusado de tráfico de armas, de vendedor de armas, etcétera. Espero que los compañeros del FMLN entiendan que no estoy defendiendo en este caso las posturas políticas de José Luis. Pero en ese entonces eso era un ataque eminentemente político. En inglés le llaman lawfare a ese asunto, es la judicialización de la política. Entonces así es que agarraban a Ramiro y hoy le siguen sacando en este tema. Quiero decirle que este es un tema de debate, de discusión al interior del Frente que lo vamos a ver. Personalmente estoy claro y convencido, y así hemos procedido siempre, que en el FMLN no aceptamos los actos de corrupción. Apoderarse de dineros del pueblo o apoderarse del dinero del partido o apoderarse del dinero de nadie. 

Medardo González, quien por 15 años fue el máximo dirigente del FMLN, durante una entrevista con Revista Factum. Foto FACTUM/Gerson Nájera.

¿Entonces le parece que el FMLN ha sido contundente ante los señalamientos por corrupción de Mauricio Funes o Sigfrido Reyes o José Luis Merino? Menciono estos nombres porque son los que formalmente están acusados.

Creo que el Frente sí ha sido firme. Este es un tema que después –si es que Factum publica estas palabras mías– me puede decir alguien: ´no debiste haber hablado de eso´, pero quiero decirle que hasta hoy todavía el poder judicial de este país no ha podido demostrar que Funes se haya beneficiado y se haya enriquecido. Yo no estoy defendiendo a Mauricio Funes en este caso. Acaban de hacer un show ya con este nuevo fiscal de traer al suegro. Era una operación política. Esas operaciones lo que pretenden es destruir la imagen de la persona política y moralmente. Le voy a sacar ese nombre: igual a Sigfrido Reyes. Lo acusan cuando la misma Probidad –el órgano este de la Corte Suprema de Justicia– no encontró motivos para considerar que se había enriquecido como funcionario público de manera irregular. Y sin embargo agarran a Sigfrido y lo mandan a un juzgado. Y mucho se habla, se ha hablado y se ha rumorado siempre de (Guillermo) Gallegos y mire ahí está de diputado. Y a Sigfrido lo endemoniaron. A Sigfrido le hicieron la cruz, lo señalaron.

Ahora que menciona a Guillermo Gallegos…

No, hasta ahí me voy a quedar. Perdón. No quiero seguir sobre eso. 

Solo una pregunta más sobre el tema. Tanto Gallegos, como Merino, Funes y Reyes han sido señalados en investigaciones periodísticas, ¿usted no da crédito a esas publicaciones?

Hay cosas que yo pudiera decir: “bueno, hay razón sobre esto”. Sí claro que sí, pero creo que para eso está la Fiscalía y para eso está también el Órgano Judicial, para demostrar la culpabilidad de una persona cuando es señalada. Toda persona, dice la Constitución, es inocente hasta que se demuestre lo contrario. 

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