La fiesta del bitcóin fue para los influencers

Horas después de que decenas de personas marcharon en las calles de San Salvador para protestar por la implementación del bitcóin como forma de pago, a 40 kilómetros de la capital, un selecto grupo brindó por la criptomoneda en el Hotel Acantilados. Mientras ellos celebraban, El Salvador perdía $2.7 millones por la volatilidad del criptoactivo. Revista Factum constató la opulenta fiesta en un país donde el 36.4 % de los salvadoreños quedó en pobreza debido a la pandemia. 

Fotos FACTUM/ Loida Avelar


El parqueo estuvo abarrotado. Los motoristas se reunieron en grupos para hacer más llevadera la espera de sus jefes, quienes fueron invitados a una exclusiva fiesta en el hotel de playa Acantilados, en el kilómetro 41 carretera del Litoral de La Libertad, el pasado 7 de septiembre. Allí se celebró la fiesta privada por la implementación del bitcóin como moneda de uso legal en El Salvador. Desde ese lugar se acentuaron las desigualdades de un país en el que cuatro de cada diez personas quedaron en pobreza como consecuencia de la pandemia de coronavirus.

Doce filas con 150 drones que parecían luciérnagas le anunciaban a los invitados que sería una jornada memorable. A las 7:00 de la noche, tres técnicos se movían de un lado a otro para garantizar que hubiera espacio libre y que todo funcionara a la perfección al momento de elevar los minihelicópteros a control remoto. Los visitantes fotografiaban el montaje, que horas después se convertiría en la sensación de la noche.

Un aproximado de 200 personas se unieron a la fiesta del bitcóin cuando existe un decreto legislativo que prohíbe concentraciones masivas por la pandemia.  Después de superar el filtro de la lista de admisión,  y sin que se les tomara la temperatura y sin ninguna otra medida de bioseguridad, los invitados recibieron un brazalete de plástico que les dio derecho a consumir las más de quince variedades de bebidas y los diez platillos que estaban a su disposición. La fiesta fue montada alrededor de la piscina, donde dos disyoqueis amenizaron con música house, dembow y electrónica. 

Los asistentes podían degustar distintos tipos de comida. En una estación hubo sushi; en otra, quesos y jamones; y al fondo de la locación estaba un bufet de carne con papas al romero y verduras. También hubo un sector donde los cocineros preparaban pastas, y al lado de este, enchiladas salvadoreñas y pupusas. Los panes, un alimento básico en la dieta de los salvadoreños, no eran apetecibles para los comensales. 

En la fiesta privada del bitcóin hubo variedad de alimentos para los asistentes. Foto: Loida Avelar

Un salón con aire acondicionado aplacaba el calor de la playa El Sunzal. Y también servía  como vitrina para que un grupo de emprendedores del sector turístico expusiera sus productos y aceptara el pago en bitcóin. Ofrecían aretes, lapiceros, camisetas, chocolates artesanales, productos de soya, cojines y camisas decoradas con añil. 

Los meseros ofrecían bebidas de forma constante. Servían cócteles macerados con hierbabuena y fresa, vino cabernet y malbec, cervezas nacionales, whisky y ron con hielo. 

Camiones artesanales y toritos pintos de madera adornaron la celebración. Rossemberg Rivas, un diseñador de espectáculo con un amplio bagaje cultural y trayectoria internacional, reconocido por combinar el arte en el diseño de vestuarios y escenografías, fue el organizador del evento privado. Él explicó el motivo de la decoración: “el concepto es «Abun-Danza», con guion en medio, porque todo es abundancia. Es el inicio. Decoramos con toritos pinto porque así comienzan las fiestas patronales, con alegría. Lo sofisticado no quiere decir gasto, sino lo orgánico que está en las hortalizas que también hemos colocado en las mesas; lo bueno”, dijo a los invitados.

El hotel que alojó la fiesta es propiedad de Pedro Hernan Martínez, director del Instituto de Medicina Legal (IML), la institución que lidera la mesa estatal que lleva las estadísticas de homicidios en El Salvador. Según detalla el Registro de Comercio, El Hotel Acantilados fue inscrito como una sociedad anónima el 18 de diciembre de 2017. La empresa lleva el nombre de RODIFA S.A de C.V. y tiene como finalidad la explotación de la industria turística y hotelera, prestación de servicios de restaurante y distribución de productos. También tiene el aval para ejercer como “agencia (de) representación y distribución en el país de cualquier persona natural o jurídica, nacional o extranjera”. 

En Acantilados, una celebración de cinco horas para 200 personas, con el servicio de alimentos: entrada, plato fuerte, guarniciones, café y bar de sodas tiene un valor de $9,008.79. El paquete no incluye bebidas alcohólicas, solo descorche, cristalería y manteles.

Los balances del lujoso hotel de playa reflejan un crecimiento a partir de 2019. Pasaron de tener un activo de $2,000 en 2018 a $529,324.32 al cierre de 2019. En el pandémico 2020 reportó un saldo de $5,422,255.45. 

Martínez, el propietario, permaneció como director interino de Medicina Legal en los últimos cinco años, pero la nueva aritmética que conforma la Corte Suprema de Justicia (CSJ) impuesta desde el 1 de mayo por el oficialismo lo nombró como director titular. Su nombramiento fue una de las primeras decisiones por unanimidad que tomó la Corte Plena impuesta por el Gobierno.  

Factum le consultó un día después del evento quién lo contrató o con quién hizo el contrato de la fiesta, pero dijo que no sabía. “Fíjese que no tengo esa información. No le sabría dar esa información porque, pues sí, la estructura es otra cosa. Tendría que… No tengo ese dato, definitivamente”, respondió Martínez. 

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Entre los invitados a la fiesta del bitcóin hubo extranjeros que han mostrado interés en hacer negocios en la zona costera y salvadoreños que trabajan en agencias de publicidad. Una mesa llamaba la atención por la juventud y popularidad de sus integrantes que son generadores de contenido en redes sociales, también conocidos como influencers. Estaban aislados del bullicio de la música y de los demás invitados.

“Fernanfloo”, precursor de los youtubers salvadoreños, pues creó su canal en esa red social hace 10 años para compartir producciones propias, con bromas, experimentos caseros y promoción de videojuegos, y quien actualmente tiene 42.8 millones de suscriptores y más de 6.4 millones de seguidores en Twitter,  compartió mesa con Nicolle Figueroa, quien cuenta con 5 millones de seguidores en Tik Tok y 928 mil en Instagram donde sube videos bailando reguetón, sesiones de fotografías y promociona marcas. 

Otro invitado fue el polémico estadounidense Logan Paul, quien publica bromas homófobas y sexistas a través de su canal de Youtube. En 2018, Paul se grabó junto a sus amigos en una escena que tenía de fondo un cadáver en el bosque japonés Aokigahara; que es reconocido por los suicidios que allí se consuman.  Su público, que suma más de 30 millones de seguidores en Instagram, en su mayoría de edades de entre 17 y 27 años, vivió la fiesta de la criptomoneda desde sus cuentas de redes sociales. 

En medio de las bromas y las risas, Fernanfloo grabó un mensaje alabando la puesta en vigencia de la Ley Bitcóin en El Salvador: “Aquí preparados para un nuevo escenario en la historia porque estamos a punto de entrar en el bitcóin. El Salvador se va a convertir en una de las nuevas potencias a nivel mundial, iba a mencionar política; pero no me meto en política”. Esta frase se diseminó después en las redes sociales y causó críticas contra el youtuber, pues replicaba el mensaje con el que el oficialismo ha posicionado la criptomoneda. 

El brindis con shots de tequilas que Nicolle compartió luego en sus redes sociales tampoco pasó desapercibido después del evento. Los opositores del bitcóin la señalaron de ser cómplice al promover como un éxito la implementación de una moneda digital que ha sido recibida en El Salvador en un ambiente de incertidumbre, pues la mayoría de personas no entiende cómo funciona. Según la última encuesta de la UCA, el 82 % de la población tiene poca o ninguna confianza en ella. Más de dos tercios de la población, según esta misma encuesta, votaría porque se derogue la Ley Bitcóin que fue aprobada en tiempo exprés y para la cual la Asamblea ya destinó $203.3 millones.

Los meseros circularon con charolas con copas largas con champán, a eso de las 8:18 de la noche. Su presencia anunciaba que era el momento del brindis. El millonario estadounidense Brock Pierce, de 40 años, quien fue actor de Disney en su infancia y ahora es empresario en la industria de videojuegos, fue el encargado de hacerlo: “Celebremos este día muy importante que nos une y nos recuerda que vamos a hacer lo mejor para El Salvador”, dijo Pierce, uno de los mayores impulsores del uso de las criptomonedas en el mundo, mientras alzaba su copa.

Pierce es también el director de la Bitcoin Foundation y es apodado como «El Rey Hippie de las Criptomonedas”. En una conferencia de prensa realizada antes de la fiesta –a la que solo fueron invitados periodistas que dan coberturas a temas empresariales y al menos un medio internacional–, Pierce dijo que se sentía sumamente agradecido de estar en El Salvador «en este día histórico».

“Han logrado atraer a algunas de las personas más brillantes de todo el mundo para que vengan a El Salvador”, dijo Pierce a los periodistas. 

Una opinión muy alejada de las cientos de personas que la mañana del mismo 7 de septiembre protestaron varios kilómetros bajo el sol para mostrar su rechazo ante la medida económica que, a su juicio, acentuará las desigualdades, pues creen que beneficiará a las personas con un alto nivel adquisitivo y que puede ser una ventana para negocios ilícitos. 

En el pasado, Pierce le ha dicho a la prensa que «el universo está constantemente tirándote monedas y poderes. Si las recogés, subís de nivel”. Ha dicho que, para él, la criptomoneda es oro. 

Brock Pierce, director de Bitcoin Foundation, quien es podado como «El Rey Hippie de las Criptomonedas”. Foto: Loida Avelar

Tras el brindis, el millonario bailó freestyle en la piscina del hotel salvadoreño, mientras el artista venezolano Mcklopedia le cantaba en vivo. Después los organizadores apagaron las luces y un zumbido profundo hizo que todos miraran al cielo. Los drones fueron alineados sobre el mar y por más de siete minutos formaron distintas imágenes: el escudo de El Salvador, el logo del bitcóin, un emblema de una billetera electrónica, una ficha de unicornio y las letras de libre.sv fueron difuminadas en el cielo. Hubo aplausos y silbidos.

Y mientras este grupo celebraba entre drones y aplaudía, El Salvador, que de entrada invirtió $28.4 millones en bitcóin por decisión del Gobierno, ya había pérdido $2.7 millones en un solo día por la devaluación de la criptomoneda.

Una de las imágenes observadas en el espectáculo con drones que los invitados observaron en el hotel Acantilados.

Un servicio de espectáculo con drones iluminados como el de esta noche requiere de una fuerte inversión. Esto debido a que el equipo y los técnicos que lo operan provienen del extranjero. Un show similar está valorado en, al menos, $20,000 dólares, de acuerdo a la cotización de organizadores de eventos publicitarios.

Las dos compañías más reconocidas que ofrecen esos servicios son High Great, de China, y Sky Magic, con sede en Reino Unido y en Singapur. Uno de los organizadores del espectáculo dijo a esta revista que los proveedores de los drones le pidieron a sus contratistas mantener la confidencialidad de la empresa que brindó el espectáculo. 

La agencia de noticias France 24 publicó que la recepción en este hotel fue ofrecida por el multimillonario Pierce como una muestra de respaldo al presidente Bukele para la instauración del bitcóin en el país. Dos proveedores de ese evento, que accedieron a hablar en condición de anonimato, también aseguran que fue financiado por la Fundación Bitcóin.  

La única funcionaria de Gobierno que llegó al hotel Acantilados este 7 de septiembre fue la ministra de Turismo, Morena Valdez, quien visitó aparadores de los emprendedores, los fotografió, platicó con los empresarios y se retiró. No se quedó a la fiesta.  Un día después, Factum buscó comunicarse con el departamento de comunicaciones de Turismo para preguntar si el Gobierno puso algo para el festejo, pero hasta el cierre de esta publicación no hubo respuesta.

La fiesta agonizó a las 10 de la noche. Nadie respondió quién pagó el festejo privado del bitcóin. Rossemberg Rivas evadió detallar quién lo contrató. Los representantes del artista venezolano tampoco quisieron revelarlo. 

 

 

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