Cinco cosas a saber antes del debate demócrata

El martes 13 de octubre, la cadena estadounidense de noticias CNN transmitirá el primer debate entre los precandidatos a la presidencia de los Estados Unidos por el partido demócrata a las 8:30 p.m. hora del Este (6:30 p.m. en El Salvador). Además de la importancia global que tiene la carrera por la Casa Blanca, en el caso centroamericano hay dos temas a los que es conveniente ponerles atención: las posiciones de los precandidatos en el asunto migratorio –algo que puede ser parte importante del debate televisivo– y su visiones sobre agendas socio-económicas domésticas que afectan a las poblaciones latinas, como la extensión de beneficios sociales a personas de escasos recursos o el aumento general del salario mínimo. Revista Factum le ofrece una guía de algunos puntos a tomar en cuenta en este debate.

  1. Hillary Clinton, la ex secretaria de Estado (2008-2012) y ex Primera Dama (1993-2001) llega como la precandidata mejor posicionada en las encuestas de opinión pública. Esto, sin embargo, tiene luces y sombras para la aspirante: los números de Clinton han venido en franco descenso desde mediados del verano –julio– debido en parte al fulgurante ascenso de Bernie Sanders, un senador de Vermont a quien la prensa estadounidense identifica como el candidato de la izquierda, y a un escándalo relacionado con el uso inapropiado de un servidor privado de correos electrónicos cuando estuvo al frente del Departamento de Estado. Con todo, Hillary Clinton sigue siendo la candidata a vencer y, por ahora, su única competencia real es Sanders.

Joe Biden. Foto de la Universidad de Delaware, tomada de Flickr con licencia Creative Commons.

2. El factor Biden. Uno de los principales protagonistas en la carrera de los demócratas es alguien que no estará presente en el debate de CNN porque aún no ha decidido oficialmente si competirá. Se trata del actual vicepresidente, Joe Biden, un viejo conocido de Centroamérica, ya que en noviembre del año pasado firmó y presentó en Washington la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte.
Biden ha dicho que no descarta la posibilidad de correr por la candidatura, lo cual ha despertado el entusiasmo de la base demócrata que no confía en Clinton, porque la ve demasiado inclinada a la derecha en varios temas o porque están cansados de ella, pero creen que Sanders aparece demasiado tirado a la izquierda en temas fiscales, por ejemplo.
Biden, un senador que ha apoyado a El Salvador en varias ocasiones, es, para los parámetros centroamericanos, de orientación más centro-izquierda. Analistas demócratas creen que si el vicepresidente entra a la carrera, restaría muchos votos a Clinton.

3. Como está apuntado arriba, Sanders es, desde hace un buen rato, un poderoso retador. Es el precandidato que más gente ha reunido en sus mitines de campaña. Incluso más que Barack Obama, el «outsider» que reunió 12,000 personas en un solo acto de campaña en 2008.
El sábado 4 de agosto, 25,000 personas fueron a ver a Sanders en Boston. La mayoría de los presentes eran jóvenes. Si hay que hacer una caracterización de los precandidatos con los términos de izquierda y derecha, en la política doméstica del Estados Unidos actual hay que tomar en cuenta temas como el tamaño del gobierno, la austeridad fiscal, las agendas de las minorías –las étnicas y la población LGTBI–; en todos esos temas, Sanders está del lado izquierdo: más gobierno en temas sociales, más regulaciones a la banca, más conexión con las minorías. Los analistas aquí dicen que es demasiada izquierda para alguien que quiere llegar hasta la Casa Blanca, pero esos mismos analistas no dejan de mostrarse sorprendidos por lo atractiva que resulta la candidatura de «The Bernie» para bases demócratas que, aun en la era Obama, no se sienten representadas (una especie de efecto Trump a la inversa).

Vídeo del mitin de Bernie Sanders en Boston, octubre 2015. Tomada del sitio de la campaña de Sanders.

4. Todo indica que el debate demócrata tendrá menos fuegos artificiales y que será menos farandulero que los dos similares sostenidos por precandidatos republicanos, en los que la tromba Trump, con sus ataques personales y su guión rimbombante, ha ensombrecido buena parte del debate serio. Todo indica, por lo tanto, que el debate demócrata tendrá menos rating que los dos republicanos (24 millones de personas vieron el primero y 23 millones el segundo). Eso, se prevé, dejará más espacio a la política y menos al show. (Donald Trump ya anunció que tuiteará en vivo el «aburrido» debate demócrata).

5. En cuanto al migratorio, uno de los temas de más interés para los votantes latinos, lo previsible es que haya muy poco debate: Sanders y Martin O’Malley, ex gobernador de Maryland y uno de los precandidatos menores, han estado a favor de la legalización de indocumentados y de dosificar las deportaciones; Hillary Clinton –quien estuvo a favor de repatriar a los menores centroamericanos indocumentados que llegaron a la frontera sur el año pasado– ha corregido la plana para apelar al voto latino, clave en la carrera presidencial frente a quien sea el contendiente republicano. De eso se trata al final,  en el campo demócrata, de consolidar apoyos entre los grupos minoritarios y afianzar suficiente voto blanco para repetir la fórmula del éxito de Obama en 2008 y 2012.

Hillary sigue al frente, pero su ritmo ha disminuido… ¿Le alcanzará? El debate podría cambiar rumbos.

Foto principal de Marc Nosell, tomada de Flickr, con licencia de Creative Commons.

 

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