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“Si alguien se anima a negociar con las pandillas, que negocie la extorsión”

Cotto se retira de la dirección de la PNC confiado en que las pandillas son ahora menos fuertes que antes y satisfecho con los golpes estructurales y financieros que su corporación le ha dado a la MS-13 y a los Barrio 18. Rechaza rotundamente la idea del diálogo o negociación con pandillas, como la que tuvo el gobierno anterior del expresidente Mauricio Funes durante la tregua, y otros políticos de los partidos Arena y el FMLN. “¿Qué tienes que negociar con una organización criminal que lo único que quiere es tener una paz relativa para incrementar su capacidad de seguir incrementando su ganancia ilícita?”, se pregunta el ya exdirector. 

Foto FACTUM/Salvador Meléndez


Howard Cotto estuvo a la cabeza de la Policía Nacional Civil (PNC) en la que, muy probablemente, ha sido la etapa más difícil para esa institución. Durante los 41 meses de su administración (enero de 2016 a mayo de 2019), 229 policías fueron asesinados, la inmensa mayoría de estos a manos de pandilleros. Una cifra que dice mucho: en los diez años anteriores a su gestión fueron asesinados 231 policías.

Pero no solo eso. Durante la dirección de Cotto, la Policía también ha matado mucho. Solo entre 2016 y 2018, la PNC mató a 1,159 supuestos pandilleros en 719 presuntos enfrentamientos, según datos oficiales. Tanto ha matado que en este periodo sobre ella llovieron investigaciones fiscales y periodísticas que vincularon a policías con grupos de exterminio y ejecuciones extrajudiciales. La relatora especial de la ONU sobre ejecuciones extrajudiciales y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos sentenciaron que existen patrones de ejecuciones extrajudiciales dentro de la PNC. Esta última incluso sugirió en un informe que los policías matan por venganza, después de que un policía es asesinado por pandilleros.

Sin embargo, el director saliente de la PNC lo niega. Dice que la Policía no tiene como patrón de actuación matar pandilleros, califica de “reduccionista” la idea de que los policías se cansaron y dijeron “señores, aquí ya no nos queda más que salir a matar pandilleros”, y más bien resalta que la gran mayoría de agentes siguen siendo buenos y profesionales.

En enero del 2016, cuando Cotto pasó de ser subdirector de Investigaciones a director general, El Salvador promediaba 24 homicidios diarios y al cierre del año 3,954 personas fueron asesinadas, un promedio de 11 homicidios por día. En mayo, hasta el día 29, el exdirector de la PNC se despide con una cifra de 9.2 homicidios en su último mes, y un promedio anual de 8.9 asesinatos diarios.

Su lugar ya ha sido tomado por otro oficial de carrera: el comisionado Mauricio Arriaza Chicas, que en el periodo anterior se desempeñó como subdirector de áreas especializadas.

Una semana antes de la juramentación del presidente Nayib Bukele, en una entrevista con Factum, un vocero de la MS-13 aseguró que están dispuestos a sentarse a dialogar con el nuevo gobierno del presidente entrante Nayib Bukele. La MS-13 dice que esta vez está dispuesta a negociar una reducción o la eliminación definitiva de la extorsión; sin embargo, esa posibilidad aún la ven muy lejana.

¿El Salvador es hoy un lugar seguro?

Yo creo que plantear el hecho de si El Salvador es más seguro es un poco complicado responderlo, no porque los homicidios no hayan bajado sino porque luego, después, ese término es el que se toma y dicen “Cotto dice que El Salvador es seguro”, que ya lo hicieron, por cierto, la semana pasada en un medio. Pero yo creo que esto merece una explicación, no es solo decir un sí o un no. El Salvador, ciertamente, si lo comparas con ese momento post tregua de mediados del 2015 o todo el 2015 con la actualidad, pues sí, claro que hay una disminución, y esa disminución es de más del 50%. Entonces, no puedes dejar de considerar esa variable.

A pesar de esa tendencia que demuestra que los homicidios van bajando en comparación con el 2015, las pandillas han demostrado que son capaces de subir y bajar los homicidios cuando quieren. En enero de este año, por ejemplo, hubo un incremento en los homicidios en el que incluso hubo nueve policías muertos. Luego de un comunicado que emitieron las pandillas, el siguiente día, los homicidios bajaron. ¿Las pandillas han sido debilitadas en comparación a como eran en el 2015?

Por varias razones yo creo que sí, las pandillas se han debilitado. No al grado que quisiéramos. Porque las pandillas en El Salvador son un fenómeno muy complicado. Yo creo que lo que tú dices, y las cifras, y esas oleadas de subir o bajar los homicidios lo que demuestran es algo que algunos antes se negaban a aceptar: que realmente son las pandillas las que ponen el mayor índice de criminalidad en el país.

Yo creo que algo que ha tenido un impacto importante en la estructura criminal de las pandillas ha sido haber cerrado los caminos hacia la negociación. Yo creo que es por eso por lo que, en los últimos meses, ha habido estas oleadas de incrementos porque es como mandar el mensaje de que nosotros debemos tener una expectativa de que otros quieran negociar ya que estos no quisieron.

Habrá dos cosas por las que vamos a recordar el gobierno de Sánchez Cerén en materia de seguridad: una son las medidas extraordinarias, y la otra es un florecimiento de ejecuciones extrajudiciales y grupos de exterminio, muchos de ellos en los que han sido vinculados policías. Organizaciones de derechos humanos, la ONU, la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos e investigaciones periodísticas han revelado que existen patrones de ejecuciones extrajudiciales en la Policía salvadoreña ¿Se le salió de las manos el control de la policía?

No creo. Bueno, somos una institución que tiene 28 mil miembros, y hay algunos casos que hemos tenido de este tipo, y hay investigaciones periodísticas e incluso investigaciones de carácter policial y fiscal que van en esa dirección. Yo creo que lo que no es correcto que a partir de casos que se investigan o que son ciertos, se pueda generar la idea de que la Policía está comprometida con resolver el problema de la violencia y la delincuencia a partir de crear grupos ilegales armados porque la alternativa de solución de la policía de este país es matar delincuentes porque si no es por esa vía el problema no se va a resolver. Yo creo que esa óptica es equivocada.

Entrevista con Howard Augusto Cotto Castaneda, ex director General de la PNC de El Salvador, con Revista FACTUM, en San Salvador, el 24 de mayo de 2019. Foto FACTUM/ Salvador MELENDEZ

Está claro que no hay una directriz, una orden, un memorándum en ese sentido, pero también ha habido señales importantes de este gobierno, como las frases de “disparen sin miedo” o “que no les tiemble la mano” de parte de funcionarios hacia los policías o la reforma que exonera a los agentes de ser detenidos luego de enfrentamientos en los que mueren pandilleros…

No, pues, te repito: la Policía Nacional Civil no tiene como un patrón de actuación, como una vía de solución al problema, alternativas de ese tipo. Se me hace algo descabellado. Y además se me hace una visión que no refleja la realidad de lo que hace la Policía. Ahí se está resaltando algo que pudiera estar pasando con miembros de la institución que no es lo que cotidianamente la Policía viene haciendo en su trabajo de todos los días. Yo creo que al final son acciones excepcionales, no generalizadas, que la misma policía está en disposición, y lo hemos demostrado, de investigarlo y de llevar a quienes cometen este tipo de hechos ante la justicia.

Es una visión excesivamente reduccionista de considerar que la policía ha dicho “bueno, señores, aquí ya no nos queda más que salir a matar pandilleros”. Porque tú mismo lo dices, no hay un memorándum, no hay un comunicado, pero hay que tener cuidado porque se podría interpretar como que no lo dejes por escrito, ni dejes una constancia, pero tu director o subdirector o quien sea hagan los arreglos necesarios para que la policía actúe de esa forma sin dejar rastros de que eso así se ha decidido. Y eso no es así. Definitivamente no lo es.

Entrevista con Howard Augusto Cotto Castaneda, ex Director General de la PNC de El Salvador, con Revista FACTUM, en San Salvador, el 24 de mayo de 2019. Foto FACTUM/ Salvador MELENDEZ

Existen parámetros internacionales para medir el uso de la fuerza letal. Estos dicen que la relación de muertos en enfrentamientos debería ser de hasta un policía por cada diez civiles. Según el último informe de Derechos Humanos del Servicio Social Pasionista (SPASS), desde que usted asumió, en 2016, la relación fue de 60.8 pandilleros muertos por cada policía caído en enfrentamiento. En 2017 la relación fue de 69.2 pandilleros por cada policía, y en 2018 fue de 106 pandilleros por cada policía. ¿Al director de la PNC no le parece siquiera extraña esta relación?

Desde que yo llegué a la Policía Nacional Civil tuvimos varias acciones, una de ellas fue que conocimos que pandilleros empezaban a moverse cada vez más con armas largas en zonas urbanas, llegando a hacer vejámenes y extorsiones a comunidades enteras. Y nosotros tuvimos una respuesta táctica que fue incursionar a los lugares donde más veíamos que este fenómeno se daba. Los contactos o enfrentamientos entre miembros de la PNC y estos grupos criminales empezaron a generar la muerte de más pandilleros.

Pero si hay alguna duda, por la razón que sea, porque todo mundo tiene derecho a dudar, de que esas pudieran ser ejecuciones extrajudiciales, de que esos pudieran ser hechos en los que la policía, abusando del poder, hubiera decidido matar a una persona, hay que ir más que a los parámetros internacionales, a juzgar hecho por hecho. Y eso es lo que nosotros hemos dicho y lo hemos demostrado, estar en la disposición en conjunto con la Fiscalía a brindar la información.

Porque nosotros estamos claros que si un policía en su propia defensa o de un tercero ha tenido que matar a un pandillero, pues nosotros tenemos que brindarle todos los mecanismos de defensa porque está haciendo su labor y un cumplimiento de la ley, pero si ese miembro de la policía, abusando de su condición, ha decidido ejecutar a una persona por considerarlo pandillero o porque cree que así debe ser, hay que ver los casos y si eso ha sucedido, entonces, que se juzgue. Pero no se puede plantear a priori que en todos los casos o que en el 80-90 por ciento de los casos hay posibilidad de que se haya dado una ejecución extrajudicial cuando el policía no estaba en la necesidad de disparar contra esa persona.

Entonces, mi respuesta más que en base a parámetros internacionales es que hay que juzgar los casos y si un policía cometió una irregularidad, cometió una ejecución, pues va a ser condenado.

¿Usted como director de la policía diría que el gobierno de Sánchez Cerén ha tenido una política de seguridad de Mano Dura?

No, yo no creo que sea una política de Mano Dura. El presidente Sánchez Cerén, desde el principio, y me consta, rompe con la posibilidad de negociar con los grupos criminales. Y yo digo con certeza, y se lo digo a quien sea: nunca, pero nunca el presidente Sánchez Cerén siquiera insinuó alguna vez la posibilidad de entenderse con grupos criminales. Si a eso tú le quieres llamar Mano Dura, pues no sé, pero yo prefiero describirlo a ponerle un título.

¿Está la policía como institución dispuesta a aceptar, si el siguiente gobierno así lo decidiera, una solución por el diálogo de nuevo con las pandillas?

No creo. Yo no voy a estar al frente. No voy a ser yo quien lo decida, pero yo he sido claro en que la vía de la negociación y el diálogo con las pandillas no es la solución de estos problemas. No estamos hablando de una fuerza política, estamos hablando de una organización criminal, y en ese marco yo pregunto ¿qué tienes que negociar con una organización criminal que lo único que quiere es tener una paz relativa para incrementar su capacidad de seguir incrementando su ganancia ilícita?

Entrevista con Howard Augusto Cotto Castaneda, ahora ex director General de la PNC de El Salvador, con Revista FACTUM, en San Salvador, el 24 de mayo de 2019.
Foto FACTUM/ Salvador MELENDEZ

Usted habla de la pandilla y dice que buscan enriquecerse.

Sí.

Y lo compara con el narcotráfico.

Sí.

Pero el grueso de los pandilleros, después de tantos años de estar en las pandillas, no se han enriquecido.

No, no son ricos porque no lo logran.

O sea que la MS-13 ha fallado en todos estos años, pues no ha logrado su objetivo. ¿Cree que su objetivo es enriquecerse?

Claro que sí, yo sí. Si otros no lo consideran, acepto opiniones, pero las pandillas lo que buscan es enriquecerse. Y si no, si alguien se anima a negociar con ellos, que negocien la extorsión, pues.

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