Implicado en ciberataque a Revista Factum asesora a Bukele sobre criptomonedas

Raúl Antonio Torres Hernández, empleado de Casa Presidencial, participó en reuniones que tuvieron los hermanos del presidente Nayib Bukele con inversores extranjeros para hablar de una nueva moneda virtual en El Salvador, además del bitcoin. Torres, en octubre de 2019, utilizó una computadora de la Universidad de Oriente para descargar un programa que sirvió para escanear vulnerabilidades del sitio en internet de Revista Factum. Días después, la página web del medio colapsó ante un ciberataque que duró una semana.

FOTO FACTUM/Archivo


Ibrajim y Yusef Bukele se reunieron entre mayo y junio de 2021 con inversores extranjeros para hablar de la imposición de una nueva moneda digital o criptomoneda en El Salvador, aparte del bitcoin que empezará a circular el próximo 7 de septiembre por decreto legislativo, según un reportaje publicado por El Faro . La moneda se llama, de forma preliminar, “colón-dólar”, y el gobierno usaría el sistema creado para el bitcoin para que su propia moneda navegue y la respaldaría con el dólar estadounidense. Una de las reuniones virtuales que los hermanos del presidente Nayib Bukele sostuvieron con los inversores fueron seguidas, en directo, por una rueda de asesores salvadoreños sobre el tema que también son empleados de gobierno. Uno de esos asesores es Raúl Antonio Torres Hernández, según las imágenes publicadas por El Faro.

En la sesión en que Torres participó y que fue publicada por El Faro, el asesor informático, empleado de Casa Presidencial, hizo recomendaciones a los Bukele de cómo implementar la nueva moneda digital y la campaña de educación para asimilarla. Junto a Torres hubo otros funcionarios de peso dentro de la Presidencia de Nayib Bukele sobre temas de informática, como el secretario de Innovación, Vladimir Hándal, y su subsecretario, Fabrizio Mena; el asesor de seguridad Alejandro Muyshondt y el presidente del Centro Internacional de Ferias y Convenciones, Guillermo Hasbún, según publicó El Faro. Torres, en esa reunión con los inversores, se comunicaba con los demás con la confianza que le da el conocimiento en informática. Sobre él, igual que sobre los otros funcionarios que asesoran a los Bukele sobre monedas digitales, pesa la responsabilidad del futuro monetario de El Salvador.

Torres, un ingeniero en sistemas que trabaja ahora para Casa Presidencial y da consejos a los Bukele, según lo visto en las reuniones sobre el “colón-dólar”, fue despedido de la Universidad de Oriente (Univo), de San Miguel, hace poco menos de dos años. A Torres la Univo lo destituyó de su cargo como técnico del área de informática de la universidad tras haber utilizado una de las computadoras de esa institución para descargar programas de escaneo de debilidades de sitios en internet, que sirven para hacer colapsar un sitio en internet al enviar millones de usuarios falsos para acceder a él. Uno de esos programas, llamado Netsparker, fue el que se utilizó desde la máquina que él tenía asignada para escanear la página de Revista Factum entre el 7 y el 8 de octubre de 2019. Ese escaneo fue el preámbulo de un ciberataque contra Factum, cuatro días después, que dejó a este medio de comunicación fuera de línea durante una semana en aquel entonces.

Documentos a los que ha tenido acceso Revista Factum ubican a Torres como empleado de Casa Presidencial, al menos hasta julio de 2021. En la reunión virtual sobre el “colón-dólar” del 27 de mayo de 2021, el informático planteó a los hermanos Bukele la necesidad de disponer de tiempo suficiente para lanzar un plan de educación sobre la nueva criptomoneda y opinó que la población debe comprender el sistema para manejar la nueva divisa digital.

Raúl Torres (arriba a la izquierda) junto a los hermanos Yusef e Ibrajim Bukele durante las reuniones con inversionistas para hablar del «colón-dólar». Foto de El Faro.

En 2019,  Torres fue descubierto como responsable de la descarga de programas dedicados a la detección de vulnerabilidades de sitios en internet, luego de que una investigación forense que emprendió Factum, respaldada por la fundación Qurium Media, localizó el punto desde donde se hizo un escaneo de puntos débiles al sitio de la revista justo días antes de que sufriera un ataque DDoS. Ese ataque provocó que el sitio colapsara y quedara fuera de línea durante una semana. El punto de origen del escaneo fue la Universidad de Oriente, donde Torres trabajaba y desde donde se hizo la búsqueda de vulnerabilidades de la página web del medio de comunicación.

La Univo, en un intento por desligarse de los ciberataques, hizo una investigación interna y encontró que Torres, técnico del área de informática, había descargado las aplicaciones de escaneo. Torres firmó una confesión, ante un notario, en que admitió haber hecho las descargas de los programas de escaneo de vulnerabilidades. Uno de esos programas sirvió para infiltrar Factum desde la Univo.

Sólo uno de los programas instalados tiene un costo anual que ronda los cinco mil dólares. Torres alegó que descargó demos gratuitos y que lo hizo por “motivos meramente técnicos” y por “curiosidad de aficionado”. Pero en la reunión en que se discutió la creación de una nueva moneda digital desde el gobierno de Nayib Bukele, Torres no participaba como aficionado, ni lo parecía en sus intervenciones al aconsejar a los hermanos del presidente.

Raúl Torres admitió ante un notario público que él, sin la autorización de la Universidad de Oriente, descargó software cuyo objetivo principal es realizar ataques DDoS, que provocan que los sitios colapsen y queden fuera de línea.

Uno de los asesores que hablan al oído de los encargados de implantar una nueva divisa digital a los salvadoreños fue despedido de una universidad por descargar programas de escaneo de debilidades de sitios en internet, prácticas que, por lo común, anteceden a ataques cibernéticos para bloquear dichos sitios. Una de esas aplicaciones descargadas por el asesor presidencial sirvió para escanear a Factum, sin comunicación ni autorización previa del medio. Aparte, Torres incluye en su historial un llamado de atención por haber obtenido contraseñas de una institución de informática, CASS, que tiene convenios con la Univo.

El presidente del CIFCO, Guillermo Hasbún (arriba a la derecha) también participó en la reunión en la que participó Torres. Foto de El Faro

Factum contactó a Torres para preguntarle, después de casi dos años de haber sido despedido de la Univo por falta de confianza, cuáles son sus funciones en la Presidencia de Bukele y cuáles eran sus responsabilidades en las reuniones sobre la creación del “colón-dólar” con los inversores extranjeros. El asesor informático no respondió. Tampoco respondió el secretario de Prensa de la Presidencia, Ernesto Sanabria, luego de que se le solicitó información sobre el cargo público que desempeña Torres y cuáles son sus responsabilidades en el gobierno.

A Torres se le preguntó, en principio, qué responsabilidades tiene en Casa Presidencial y en qué calidad participó en la reunión de los hermanos del presidente con inversores extranjeros para hablar del diseño de una nueva criptomoneda. A Sanabria, en específico, se le consultó cuál es el cargo que desempeña Torres dentro de la casa de gobierno y cuáles son sus funciones.

Factum también intentó consultar con Karim Bukele, otro hermano del presidente y quien lo asesora en la mayoría de temas, para conocer sobre la participación de Torres en el entramado de una nueva criptomoneda salvadoreña. El hermano del presidente tampoco respondió cuál es el papel de alguien con un récord como el de Torres en un equipo tan importante para la economía del país.

La abogada Laura Hernández, defensora de derechos digitales y especialista en tecnologías y datos, cree que la ética es una de las palabras más importantes en el área informática y para quienes trabajan en ella. Poner temas tan importantes como la implementación de una nueva moneda digital de un país en manos  de personas con récords que no inspiran confianza es, por lo menos, “complicado”, dice Hernández.

“En todos estos procesos de transformación tecnológica no solo se debería contar con los especialistas que sepan del tema, sino también con personas que puedan dar garantías de que estos procesos sean éticos. A mí me llamaría la atención que alguien que está participando en estos procesos no tenga la moralidad o no tenga un perfil que garantice que los fines serán lícitos”, dijo Hernández.

La posible implementación de una nueva criptomoneda de origen salvadoreño se suma a la vigencia que tendrá el bitcoin en el país desde el próximo 7 de septiembre. La ley sobre el bitcoin, aprobada en la Asamblea Legislativa el pasado 8 de junio, resume en quince artículos la entrada en circulación de esa criptomoneda. A la fecha, a dos semanas de su implementación, no existe un reglamento que defina con exactitud el manejo de la divisa. Tampoco se ha educado a la población sobre su uso, que requerirá del manejo de una cuenta personal tipo cartera digital, llamada «Chivo».

El presidente, en tuits, ha escrito generalidades como que cambiar de bitcoins a dólares en efectivo no tendrá ningún costo y que habrá cajeros diseminados en el país para ese fin. El comercio salvadoreño se mantiene en incertidumbre y en redes sociales continúan activas varias campañas en contra del uso de esta criptomoneda.  La ley fue aprobada por los diputados de Nuevas Ideas, adscritos a Bukele, y sus aliados en el congreso. La normativa fue avalada de forma expedita, sin discusiones, sin consultas ciudadanas y luego de que Bukele anunció en Twitter que el país tendría una nueva moneda.

En esa coyuntura de falta de información, de ausencia de campañas de educación y de consultas previas sobre el bitcoin, el gobierno de Bukele planea, aún con más secretismo, la imposición de otra criptomoneda, una propia, el «colón-dólar». Y en esa planificación entró el ingeniero en sistemas Raúl Torres, el implicado en los ciberataques contra Factum en 2019.

Los ciberataques

En octubre de 2019, Factum fue asediada desde las esferas gubernamentales luego de publicar investigaciones que involucraban al presidente Nayib Bukele con dinero de Alba Petróleos, una empresa creada por miembros del entonces partido en el gobierno FMLN e investigada por la Fiscalía General por lavado de dinero. Bukele recibió 1.9 millones de dólares de la empresa en concepto de préstamo.

Semanas antes, periodistas de esta revista fueron víctimas de bloqueos en Casa Presidencial para cubrir conferencias de prensa de Bukele. Los acosos contra la redacción, desde las redes sociales, eran más frecuentes. Entre el 7 y el 8 de octubre, ocurrió el escaneo de debilidades del sitio en internet de Factum y desde el 12 de octubre la página sufrió un ataque DDoS, que consisten en hacer colapsar un sitio en internet al enviar millones de usuarios falsos para acceder a él. La saturación del servidor provoca que el sitio se vuelva más lento, hasta que se paraliza por la descomunal demanda de usuarios que ha enviado el atacante.

Durante los días en que el sitio estuvo bloqueado, el empresario Adolfo “Fito” Salume publicó un campo pagado en periódicos impresos en el que aseguraba que subsidió a Héctor Silva Ávalos, exdirector de Revista Factum, para crear el medio de comunicación y que mantuvo el financiamiento hasta un año después de su fundación. Salume pagó por esa publicación en medio de una campaña de cierre de sus restaurantes de la cadena Mister Donut por parte del gobierno, tras las publicaciones de Factum que revelaban indicios de corrupción de Bukele.

En una entrevista posterior, dentro de la investigación periodística sobre Silva Ávalos y su nexo con Salume en la génesis de la revista, el empresario confesó que publicó el campo pagado porque se lo exigieron desde el gobierno de Bukele, a cambio de reabrir sus restaurantes.

Factum, en octubre de 2019, tuvo que utilizar sus redes sociales, al tener bloqueado su sitio web por el ciberataque, para publicar un editorial en el que se comprometía a investigar lo relacionado con Salume y a seguir investigando la corrupción gubernamental. La revista recibió la ayuda de la fundación Qurium Media, que brinda soporte técnico y ciberseguridad a medios periodísticos de todo el mundo.

Tord Lundstöm, director del apartado técnico de la fundación, fue quien se encargó de la investigación del ciberataque a la revista. Lundstöm, quien es ingeniero forense y arquitecto de sistemas, encontró el origen de un escaneo de vulnerabilidades con el programa Netsparker que ocurrió entre el 7 y el 8 de octubre desde una computadora de la Univo, en San Miguel.

Fue así como el rector de la Univo, Pedro Arieta, se comprometió con la revista a encontrar al responsable. Raúl Antonio Torres Hernández, quien ahora es asesor de los hermanos de Bukele para el tema de la nueva moneda digital, fue descubierto como quien descargó los programas. Arieta y Torres, sin embargo, siempre negaron que el informático fue quien consumó el ciberataque contra Factum. Aunque ninguno demostró evidencia que los respaldara. Arieta no permitió que esta revista pudiera hacer un examen forense a la computadora desde donde se revisó al medio de comunicación antes de los ciberataques.

“En cualquier proceso de creación y de diseño de tecnologías, la ética es un pilar fundamental. En este caso, si existe una duda de qué tan ética podría actuar esta persona, yo no tendría mucha confianza en que esa implementación de tecnología desde el gobierno cumpla con ese requisito”, asegura la abogada Hernández.

En El Salvador, pese a la vigencia de una ley de delitos informáticos, ni la Policía ni la Fiscalía hacen cumplir a cabalidad la normativa. La Asamblea Legislativa, adscrita a los designios desde Casa Presidencial, ha anunciado que revisará la ley actual para reformarla.

Raúl Antonio Torres, el extécnico informático de la Univo, despedido por falta de confianza por su involucramiento en los ciberataques contra Factum en 2019, sigue participando de discusiones trascendentales sobre el futuro monetario de El Salvador como empleado de Casa Presidencial.

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