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El viceministro blindado

Cuando en agosto pasado el fiscal Douglas Meléndez hizo arrestar al empresario Enrique Rais y al exfiscal Luis Martínez, escribí esto:

“En los aviones de Rais también viajó el presidente de la República cuando era presidente electo. El 5 de abril de 2014 Salvador Sánchez Cerén aterrizó en El Salvador a las 12:56 p.m. a bordo del avión matrícula N440KM procedente de Honduras, de acuerdo a un informe de la Dirección General de Aeronáutica Civil y Navegación Aérea de aquel país, certificado en el expediente que el Tribunal de Ética Gubernamental abrió contra Martínez (Factum tiene copia de ese informe). El N440KM sería incautado luego en la Florida y en él un perro entrenado encontraría rastros de narcóticos«.

“Que Sánchez Cerén haya viajado en ese avión no significa que haya cometido un delito, pero sí implica una obligación política y otra moral, o al menos debería de implicarlas. Como jefe de Estado y ante la certeza de que José Luis Merino, su correligionario y colega en el FMLN, ha tenido una relación estrecha con Rais, el presidente debería, al menos, expresar su apoyo a una investigación sólida. El presidente es, ante todo, el jefe de Estado, no de un partido: su cargo se debe al buen funcionamiento del Estado.”

El presidente no apoyó investigación alguna. El presidente hizo otra cosa: nombró a José Luis Merino viceministro de Inversión Extranjera, un puesto creado ad-hoc para el otrora hombre fuerte de Alba Petróleos.

Vuelvo, aquí, a algunas de las cosas que sé y que he escrito sobre Merino y sus amigos, sobre todo Rais, para argumentar que esta decisión del presidente es una burla a cualquier intento institucional que exista en El Salvador de combatir la corrupción y la impunidad.

Empiezo con la historia que relaciona a Merino con Enrique Rais y el exfiscal Martínez.

“El ‘Chino’ Luis (Martínez, ex fiscal general de la República) me habló y me preguntó si había hablado usted con Merino (José Luis), me avisa para ver qué le digo, me llamará mañana, y además me comentó si hablaría usted con G. G. (Guillermo Gallegos, quien por negociación entre el FMLN y GANA será presidente de la Asamblea Legislativa a partir de noviembre próximo), pendiente de sus indicaciones…”. El texto es de un correo electrónico que Hugo Blanco Rais escribió el 25 de octubre de 2012 a la dirección erais52@hotmail, de su tío Enrique Rais.

Todas las personas relacionadas con el correo pueden dividirse en dos grupos: unos son procesados por delitos de corrupción y otros son funcionarios públicos.

A Rais, Blanco Rais y Martínez la Fiscalía General los acusó, en agosto pasado, en un caso de corrupción por delitos de fraude procesal, falsedad ideológica y cohecho. En uno de esos casos los fiscales alegan que los Rais y sus abogados, en connivencia con fiscales que dirigía Martínez, fabricaban pruebas para favorecer al empresario en procesos que lo enfrentaban a exsocios o a exempleados. En corto: Rais usaba la Fiscalía, defensora por Constitución de los intereses del Estado, para que la justicia se aplicara a su favor.

Ese proceso contra el exfiscal y el empresario sigue abierto, pero una jueza decidió que Rais, dueño de una flota de aviones, no representaba riesgo de fuga y lo mandó para su casa.

José Luis Merino, conocido también como Ramiro Vásquez por el seudónimo que utilizó cuando fue comandante guerrillero del ejército del Partido Comunista salvadoreño -y quien se convirtió en uno de los hombres más fuertes del FMLN una vez concluida la guerra-, también tiene un papel protagónico en la historia en la que han compartido cartel Enrique Rais y Luis Martínez.

El correo de Hugo Blanco Rais lo explica: Luis Martínez, cuando era candidato a fiscal general a finales de 2012, acudió a Enrique Rais para ganar, a través de Merino, el apoyo del FMLN.

Factum reveló, a finales de 2014, que el exfiscal Martínez y varios de sus asistentes solían viajar en aviones de Rais para, entre otras cosas, avanzar en la creación de pruebas que luego favorecerían al empresario en los tribunales. La Prensa Gráfica publicó que el exfiscal y Rais también usaban los aviones para asuntos personales.

En julio de este año, el Tribunal de Ética Gubernamental condenó al exfiscal Luis Martínez por viajar en los aviones de Rais. “La actuación fiscal se inclinó a los interés del señor Rais López a tal grado que en un proceso ni siquiera realizó las diligencias mínimas para indagar la comisión de un delito atribuido a dicho señor”, explicó el Tribunal.

En un artículo al que titulé “El titiritero”, publicado en Factum en noviembre del año pasado, expliqué la relación entre José Luis Merino y Enrique Rais. El vínculo se resume así: Rais utilizó la influencia de Merino para avanzar sus intereses empresariales, sobre todo los relacionados al tratamiento de desechos sólidos con la empresa MIDES, y Merino aprovechó los contactos de Rais para avanzar los negocios de la empresa mixta Alba-Petróleos. Otros correos electrónicos dan cuenta de ello.

En uno, del 8 de febrero de 2010, Rais hablaba a socios sobre negociaciones con el gobierno de Daniel Ortega en las que Ramiro era intermediario: “Como te mencioné, visitamos a la señora en Managua, con todos sus consejeros. Sí, hemos estado en negociaciones con ellos a través de Ramiro, estamos invitados a participar…”

Otra comunicación, del 13 de marzo de 2010, hace referencia a la intermediación de Merino a favor de Rais ante funcionarios del gobierno de Mauricio Funes: “Esta mañana, a las 10 am, me reuniré con Ramiro y con el ministro de finanzas (por Hacienda)… Te llamo después del mediodía después de la reunión.” En aquellos días, Rais se comunicaba con altos oficiales de la administración para explorar la posibilidad de vender al gobierno los rellenos sanitarios de Nejapa y Sonsonate. Las negociaciones no prosperaron.

En “El titiritero” hay otra revelación: A través de Hydroil, otra empresa de su grupo, Rais conectaba a posibles inversionistas de Europa del Este con Alba-Petróleos.

“… (En) enero de 2011, Hydroil ofrecía aceite diésel a Alba Petróleos, según consta en una carta de oferta firmada el 11 de ese mes por Rais, como representante legal de la empresa y dirigida al ingeniero Miguel Hernández, gerente general de Alba. Hydroil ofrecía 8.4 millones de galones a $2.58 el galón… En total, un negocio de $21.6 millones…” Un correo anterior revela el origen de los productos. “Favor tomar especial cuidado a estos correos de la refinería de petróleo en Kosovo… Estoy negociando con ellos producto para Alba Petróleos. Es muy importante…”

En el expediente del TEG que condena al exfiscal Martínez por sus viajes en los aviones de Rais constan expedientes de la Dirección General de Migración que detallan los pasajeros que viajaron en esas aeronaves. Fueron muchos, no solo el exfiscal. Ahí viajaron José Luis Merino y toda la plana mayor de Alba Petróleos. Ahí viajó también el presidente de la República. En uno de ellos, matrícula N440KM, dos perros antinarcóticos encontraron rastros de droga en la Florida, Estados Unidos.

Washington, según me han confirmado desde principios de este año un agente de la DEA y otros dos del FBI, mantiene abierta una investigación a Rais por esos aviones y por sus transacciones comerciales, entre las que están incluidas las que hizo con Alba Petróleos. Hace poco, el FMLN envió a un emisario, el diputado Blandino Nerio, para interceder por Merino ante el Congreso.

La reciente decisión del presidente Sánchez Cerén de nombrar a José Luis Merino no acepta, me parece, demasiadas lecturas. Yo me quedo con esta interpretación: El artículo 236 de la Constitución concede inmunidad a los viceministros y este nombramiento es una forma de blindar a Merino, quien lleva ya bastante rato cerca de personas y actividades sospechas de estar fuera de la ley.

El FMLN está protegiendo políticamente a uno de sus líderes más cuestionados, cuyo nombre está relacionado con un empresario acusado de corrupción en El Salvador y señalado como “objetivo principal” en una investigación de la DEA en Estados Unidos; y, al proteger a Merino, el presidente y el FMLN están diciendo, alto y claro, lo poco que en realidad les importa luchar contra la corrupción y la impunidad en el país.

 

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