Gobierno usó vehículos nacionales para que Nuevas Ideas asistiera a «la insurrección»

El presidente Nayib Bukele no escatimó en usar vehículos del Estado para transportar a miembros del partido Nuevas Ideas hacia su mitin realizado frente a la Asamblea Legislativa este domingo 9 de febrero. En medio de una “insurrección popular”, el gobierno revivió las prácticas antiéticas de gobiernos anteriores: usar fondos del Estado con fines partidarios.

Foto FACTUM/Salvador Meléndez


Un bus blanco con placas nacionales N-3013 se estaciona frente a la sede de Nuevas Ideas en el municipio de Quezaltepeque, al norponiente de la capital. De él se bajan cuatro militares uniformados y un hombre gordo vistiendo la camisa color cian con una N gigante en el pecho. Los militares custodian el bus mientras que el hombre gordo se acerca a la gente que está sentada en la acera esperando a que llegue el transporte.

–¡Vaya! ¡Suban! – dice el hombre gordo, señalando el bus del que se bajó y otro azul, también con placas nacionales, que se acaba de estacionar. Ese hombre se llama César Velásquez, y es uno de los líderes de Nuevas Ideas Quezaltepeque.

–¿Y estos son los buses? – pregunta una señora morena, cincuentona, que tiene unos 15 minutos de estar esperando frente a la sede del partido.

–Sí, estos son… son del ministerio de… ¿de qué ministerio son, vos? – pregunta Velásquez a uno de sus compañeros que ya ha salido de la sede a recibir los buses.

–No sé de qué ministerio son… creo que son de la Fuerza Armada –, le responde el otro.

Este bus con placas nacionales, manejado por militares, transportó a miembros de Nuevas Ideas de Quezaltepeque al mitin presidencial frente a la Asamblea Legislativa. Foto FACTUM/Bryan Avelar

Dieciséis personas, hombres y mujeres mayores de 40 años todos, comienzan a subir al primer bus y se acomodan. Van contentos. Tres militares se quedan custodiando y el cuarto se sube al asiento del conductor.

Todos los que abordaron este bus dicen ser simpatizantes del partido Nuevas Ideas. Esta tarde de domingo 9 de febrero van hacia una especie de “insurrección”, una protesta frente a la Asamblea Legislativa a la que ha convocado el presidente Nayib Bukele.

–Yo no llevo mi carro, usted. No vaya a ser que se ponga feo y me le den fuego. ¡No´mbre! – dice la misma señora que preguntó sobre el origen de los buses.

César Velásquez, un activista de Nuevas Ideas de la filial Quezaltepeque, La Libertad, toma nota de los nombres de las personas que se transportan a bordo de un autobús propiedad del Estado que fue usado para llevar a los correligionarios a la concentración anunciada por el presidente Nayib Bukele en las afueras de la Asamblea Legislativa. Foto FACTUM/ Bryan Avelar

Desde hace cuatro días, el presidente Bukele comenzó una embestida en contra del Órgano Legislativo para que le aprueben un préstamo por $109 millones para la fase tres de su plan de seguridad llamado “Control Territorial”. Las presiones de Bukele han pasado por tuitear en contra de los diputados a quitarles sus escoltas personales durante 12 horas e incluso llamar a una “insurrección” si estos no asistían a una plenaria convocada por él para este domingo a las tres de la tarde. Algo que finalmente no ocurrió: ni los diputados asistieron ni los seguidores de Bukele se rebelaron.

Las amenazas de Bukele en los días previos a este domingo han calentado los ánimos de la población salvadoreña. En una reunión de emergencia, los diputados de Arena y del FMLN dijeron sentirse amenazados. Organismos internacionales se pronunciaron pidiendo calma y respeto a la independencia de poderes.

Por eso, la señora sentada frente a la sede de Nuevas Ideas en Quezaltepeque sabe que las cosas este domingo pueden estar peligrosas.

Esperamos unos 15 minutos abordo, y al bus suben unas cuatro personas más aparte de las primeras 16 que ya estaban esperando. Es la 1:25 de la tarde del domingo. La convocatoria es a las 3:00 de la tarde, y se espera que lleguen varios miles de personas.

Desde el sábado 8 de febrero, la cuenta de Twitter de Nuevas Ideas Quezaltepeque anunció “transporte gratis” en un banner que decía “Acompáñanos a la Asamblea Legislativa / Nuestro presidente Nayib Bukele nos necesita”. Lo que no decía el banner es que el transporte gratis para la gente del partido sería proporcionado por el gobierno: bienes públicos al servicio del partido del presidente de la República.

Pero Bukele no solo usó carros nacionales para transportar gente de su partido Nuevas Ideas al mitin frente a la Asamblea Legislativa. Desde un día antes, carros nacionales propiedad del Ejército llegaron a descargar una tarima frente al portón sur de la Asamblea, y decenas de soldados custodiaron la zona desde entonces. Miembros de la escolta presidencial supervisaron la seguridad y empleados públicos de varios ministerios fueron presionados a asistir al mitin, según dijeron a Revista Factum varios de ellos.

No es la primera vez que Bukele usa fondos públicos para fortalecer a su partido. En enero de 2019, cuando aún era candidato presidencial, Factum publicó una investigación en la que, entre otras cosas, reveló que Bukele usó material audiovisual pagado con fondos de la alcaldía de San Salvador para su campaña presidencial. Bukele también pagó decenas de camisetas color cian con el eslogan “Nuevas Ideas que se ven”, fortaleciendo la imagen de un partido en ciernes; además de pintar los carros de la alcaldía y casi todas las obras del color del que pronto se convertiría en su partido.

Un soldado no identificado dentro de un autobús con placas nacionales que llegó a la sede de Nuevas Ideas en Quezaltepeque, La Libertad, para llevar a los correligionarios al mitin del presidente Nayib Bukele en la Asamblea Legislativa. Foto FACTUM/ Bryan Avelar

A la 1:55 el primer bus arranca y avanza con rumbo a la Asamblea, y le da así espacio a un tercer bus color azul con placas N-3439 que recién ha llegado, conducido también por un militar. Un policía vestido de uniforme azul digital orienta al conductor para que se estacione y nosotros salimos hacia San Salvador.

Las personas en el bus conversan cosas propias del partido, hablan de sus opositores del partido Arena y de los ataques en su contra. “A mi sobrino ya lo atacaron”, dice un señor. “Lo están atacando por el tuiter, otro cipote que es de Arena. Pero yo digo que eso es publicidad gratis, jajaja”.

Otra señora que va en el asiento de adelante se voltea y me mira con ojos de extrañeza. Quizá se ha dado cuenta de que soy un desconocido, que no soy del partido o quizá me ha notado muy callado.

–Usted se ganó el premio –, me dice.

–¿Por qué? –, le pregunto.

–Porque usted es el único jovencito que va aquí. Solo viejos vamos… Yo no creo que la gente de Quezaltepeque sea así que solo unos poquitos vamos. No se van a llenar los tres buses –, me dice.

–Bueno, mejor que sobre y no que falte –, le responde un señor que va en el asiento de al lado.

En el trayecto desde Quezaltepeque hacia la Asamblea, Velásquez, el gordo con la camisa cian, toma un cuaderno grande y apunta los nombres de todos los que vamos en el bus del Estado.

Por cada uno al que le pregunta el nombre, Velásquez hace una broma o lo identifica a medias…

–Rosa… ¿Rosa qué? –, pregunta.

–García –, responde una señora.

Cuando llega a mi asiento, me ve serio.

–¿Y vos cómo te llamás?

–Bryan Avelar –, respondo.

Ningún comentario.

Luego de pasar lista, Velásquez reparte propaganda del partido a los tripulantes del bus. Camina de asiento en asiento entregando dos papelitos a cada uno. Uno es un recuadro color cian con letras blancas y el otro es blanco con letras cian.

Es propaganda de dos candidatos que aspiran a Secretario Municipal y Secretaria de Juventud por Nuevas Ideas. El primero se llama Jaime Pineda y la segunda Mercy Avelar. La propaganda detalla sus currículos: “Trabajador desde los 12 años y emprendedor desde los 20”, “Músico en ministerio de Alabanza”, “Vocación por servir a los demás”, dice el breve currículo de Pineda. “Comprometida a luchar por lo que deseo”, «Diplomado en Diseño Gráfico y Marketing Digital”, “Estudiante de licenciatura en enfermería”, dice el de Avelar.

Avanzamos unos 25 minutos y tomamos la ruta que desemboca en las cercanías del mercado “La Tiendona”, en el centro de San Salvador, subimos sobre la alameda Juan Pablo II y llegamos a la estación del SITRAMSS frente al parque Infantil. Ahí una gestora de tránsito del Viceministerio de Transporte nos detuvo.

Velásquez se acerca a la ventana para hablar con la gestora y esta le dice que “las indicaciones son que se bajen aquí a la vuelta y tienen que caminar dos cuadras”.

Avanzamos y Velásquez da indicaciones generales.

–Vaya, señores: No nos bajamos si vemos que está demasiado feo porque veo que ahí está el CAM (Cuerpo de Agentes Metropolitanos). Pero cuando nos bajemos nos reunimos aquí en el mismo punto. No sé en cuánto tiempo, pero grábense mi cara y me buscan por cualquier cosa.

El conductor gira a la derecha después del retén y nos bajamos del autobús.

La señora morena del principio dice “¡Tómenle foto a la placa para que no nos perdamos!… treinta trece”, dice para sí misma.

Al bajarnos, cientos de personas caminan en masa hacia la Asamblea Legislativa, donde pronto llegará el presidente Nayib Bukele. Detrás del bus del que nos bajamos hay otro microbús vomitando gente. También con placas nacionales.

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