López Davidson abandona la presidencia de una Arena fracturada

En poco más de ocho meses, un segundo presidente del Coena abandona un partido dividido y en crisis. Esta vez, López Davidson no solo deja a un partido con diputados disidentes y con algunos dirigentes -como el excandidato Norman Quijano y el alcalde capitalino Ernesto Muyshondt- acusados de haber negociado con las pandillas; además arrastra una acusación por cinco delitos en su contra, entre estos, tráfico ilegal de armas. A estas acusaciones, López Davidson las llama “una estrategia del gobierno”.

 Foto Archivo FACTUM/Salvador Meléndez


El presidente del partido Arena, Gustavo López Davidson, renunció a su cargo este lunes 17 de febrero en medio de una crisis que mantiene dividido a su partido y de una investigación judicial propiciada por el gobierno de Nayib Bukele, que lo acusa de tráfico ilegal de armas y de otros cuatro delitos.

El empresario es el segundo presidente del Comité Ejecutivo Nacional (Coena) que abandona la dirigencia del partido en los últimos ocho meses. El anterior presidente, Mauricio Interiano, renunció el 7 de junio, después de la derrota del partido en las elecciones presidenciales de 2019.

López Davidson, en conferencia de prensa, dijo que su renuncia fue una decisión personal para enfrentar la denuncia que el Ministerio de la Defensa Nacional hizo en su contra ante la Fiscalía General de la República (FGR). López Davison aseguró que esa denuncia es una “estrategia del Ejecutivo” para atacar a su partido.

De acuerdo con la denuncia presentada el pasado 20 de noviembre, López Davidson permutó piezas de artillería con un valor de $2 millones por armamento “inservible” al Ministerio de la Defensa Nacional desde su empresa Centrum.  Para este caso, el gobierno de Bukele ha aportado a un abogado querellante. Los otros delitos de los que se le acusa son estafa, cohecho (soborno), falsedad material y evasión de impuestos.

«Hoy vengo ante ustedes (…) a decirles que me aparto de la presidencia de Arena, jamás de mi partido”, abrió López Davidson su conferencia y luego aseguró que este es “un buen momento, para definir las acciones por difamación y calumnia que he sido objeto por parte del ciudadano presidente Nayib Bukele”.

La presidencia del Coena la asumió este lunes Erick Salguero, vicepresidente de Ideología, quien por el Artículo 26, inciso cuarto de los estatutos del partido, es quién toma el cargo hasta el fin de su periodo en 2022.

La renuncia de López Davidson no tiene que ver solo con las demandas en su contra. Dentro de Arena, el principal partido de oposición, hay varios sectores que lo rechazan y que desde hace varios meses (de los apenas cinco que llevaba como presidente) pidieron su renuncia. Entre ellos, el más notorio es un grupo de diputados jóvenes que simpatizan abiertamente con el gobierno de Bukele.

Una de las diputadas que más claramente ha expresado su oposición al liderazgo de López Davidson es Felisa Cristales, quien también estuvo en contra de la presidencia de Interiano.

Consultada por este medio, Cristales dijo que “hasta mucho se había tardado (en renunciar). Ya varios sectores del partido, entre ellos el sector empresarial, la CEN (Comisión Electoral Nacional) y el sector profesional lo estaban presionando para que renunciara”.

“Su liderazgo fue marcado por un pensamiento muy radical, como si estuviéramos en 1980. Ya no son tiempos para eso. Ser líder no significa oponerse a todo lo que no sea del partido”, dijo Cristales.

Sin embargo, Cristales y el grupo de diputados “disidentes” dentro de Arena no son los únicos agradecidos con que López abandone el partido. Incluso diputados que salieron a defender su corta gestión avalaron la renuncia.

El diputado Rodrígo Ávila, minutos después de conocerse la renuncia, tuiteó “esta decisión es digna de un patriota que antepone los intereses de país sobre cualquier ataque personal”. Ávila aseguró a Factum que indistintamente, si el proceso judicial en su contra avanza o no, y “aunque él diga que va a salir avante de esto, el tema no deja de afectar en la posición política”.

López aseguró que su salida fue una decisión personal que le permitirá enfrentar las demandas judiciales como empresario, las que resumió como un ataque de parte del Ejecutivo que buscaban debilitar el partido.

Una denuncia que nació del gobierno

Desde su llegada al poder, el presidente Nayib Bukele inició una racha de denuncias de corrupción que ventiló a través de su cuenta personal de Twitter. Por ejemplo, durante sus primeras horas como funcionario despidió a través de esa red social a más de dos docenas de familiares de miembros del FMLN, partido que ocupó el Ejecutivo los diez años anteriores.

Bukele también hizo denuncias de corrupción en instituciones públicas como la Dirección General de Centros Penales y el Centro Internacional de Centros y Convenciones (CIFCO), entre otras.

El 8 de noviembre, el ministro de la Defensa Nacional, René Francis Merino Monroy, interpuso un aviso verbal ante la Fiscalía General de la República. Dos semanas después llegó la denuncia formal, presentada por el viceministro de Defensa, coronel Ennio Rivera, sobre cinco posibles delitos -soborno, falsedad material, falsedad ideológica, estafa y tráfico de armas- que podría haber cometido la empresa comercializadora de armas Centrum, en la que es accionista López.

La Fiscalía, de momento, no ha presentado una acusación formal contra López Davidson.

Cinco meses después de asumir, López no logró el fortalecimiento partidario que prometió el 25 de agosto de 2019, después de las elecciones internas, cuando aseguró que había que entender que Arena debía salir más maduro políticamente, más unido y fortalecido.

El también empresario farmacéutico asumió el timón de Arena en medio de conflictos que tocaban toda su estructura interna, disensos públicos en su fracción legislativa y una marca electoral desgastada a pesar de ser la oposición mayoritaria en el Legislativo y el partido con la mayor cantidad de municipalidades.

En este contexto, al menos tres miembros reconocidos de Arena también han sido acusados en los tribunales por negociar las elecciones de 2014 con líderes de pandillas. Entre los acusados se encuentran el expresidente de la Asamblea y candidato presidencial Norman Quijano, el exdiputado Ernesto Angulo y el actual alcalde de San Salvador, Ernesto Muyshondt.

De ello no habló López al momento de su renuncia, que convirtió en una denuncia contra la presidencia. El mismo Coena hizo suyo el discurso de su expresidente al publicar un comunicado en el que afirmaban que respetaban “la decisión personal y valiente en afrontar la persecución política a la que este gobierno autoritario lo ha sometido” y describió su renuncia como una “acción patriótica”.

El Ejecutivo también reaccionó a la renuncia. Casa Presidencial emitió un comunicado para solicitar «una condena justa» para López Davidson.

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