“House of the Dragon”: La Cosecha Roja

(Alerta de spoiler: la siguiente columna comenta detalles del séptimo episodio de la segunda temporada de la serie de televisión “House of the Dragón”)

El bando de los Negros dio buenos golpes este domingo. En el centro de Westeros, Daemond nos ha aburrido durante toda la temporada mostrándonos sus sueños psilocibínicos en el castillo de Harrenhal, pero finalmente logró poner de su lado a todas las casas de Riverlands. Debió humillarse ante un niño: Óscar Tully. Fue el precio que tuvo que pagar no solo por un ejército, sino para abrir el paso a las tropas del Norte y que puedan dirigirse también a King’s Landing.

Daemond debió traicionar al primero que le ofreció una mano en esa región: Willem Blackwood. Él se había prestado a hacer el pillaje, los asesinatos y las violaciones en las tierras de Riverlands que Daemond necesitaba, pero que por su rango no podía ejecutar por sí mismo. El niño Tully le pidió a Daemond que ejecutará a Blackwood frente a los jefes de todas las demás casas de Riverlands. El episodio nos mostró cuán descartables son esos sujetos que se prestan a hacer el trabajo sucio de sus superiores.

Por su parte, en un principio, Rhaenyra se mantiene aferrada a la tradición de que solo Targaryens legítimos pueden montar a los dragones. La Gusano Blanco le ayuda a romper el paradigma:

– El orden de las cosas ha cambiado, ¿por qué no asumirlo? –le dice.

Parece que a través de sus palabras, Bob Dylan le estuviera susurrando a Rhaenyra:

The Times they are a-changin’.

Finalmente, la Reina Negra se anima a reescribir las reglas de la guerra.

– Haremos un ejército de bastardos –dice.

Le sobran dragones. Le faltan jinetes. Convoca a los bastardos Targaryen que deambulan por los tugurios de Westeros. Ofrece un nombramiento de caballero, tierras y riquezas a quienes logren domar a uno de los dragones huerfanos de Dragonstone. A ese evento se le llamó «La Cosecha Roja». La jugada cambia el curso de la guerra.

Los Guardianes de los Dragones es la orden que cuida y protege a los dragones. Son custodios de la tradición, y rechazan la decisión de la reina. Le dicen que los dragones son sagrados y no juguetes de los humanos. Se niegan a participar en esa empresa.

Según crónicas relacionadas en Fuego y Sangre, dieciséis hombres murieron en ese jaripeo, y otros cuarenta y ocho sufrieron quemaduras o mutilaciones. Rhaenyra logra sumar tres dragones a su Fuerza Aérea:

  • Seasmoke, montado por Addam de Hull
  • Vermithor, montado por Hugh Hammer
  • Silverwing, montado por Ulf, el Blanco.

Todos ellos son bastardos, un escándalo para las tradiciones de ese mundo. Pero priva el pragmatismo. Lo que importa es ganar la guerra. Rhaenyra es «bilardista», no «menottista».

Desde el Valle de Arryn nos han colado escenas de Rhaena encontrando campos quemados y cadáveres de ovejas. Parece que hay otro dragón volando por ahí, un ladrón de ovejas. Mientras tanto, en las entrañas de Dragonstone hay otro dragón sin jinete. Su nombre lo dice todo: Caníbal.

Así, los Negros han consolidado la infantería y caballería por el norte; y la fuerza aérea y la marina por el este. Mientras tanto, los Verdes nos parecen desorientados detrás de los muros de King’s Landing. ¿Ya está puesto el jaque mate en el tablero? Probablemente no.

En un episodio anterior nos deslizaron que los Verdes habían movido una pieza al otro lado del Mar Angosto. En una de las sesiones del consejo nos dijeron que Aemond había ordenado hacer una alianza con la Triarquía. Esta es una federación entre las ciudades libres de Myr, Lys y Tyrosh, que se encuentran en el otro continente: Essos. Alicent le advirtió a Aemond que la Triarquía no es de fiar. Su padre, Viserys, lo tenía claro: son mercenarios.

La moneda quedó suspendida en el aire. ¿Se dirigirá esa flota de extranjeros a Westeros por la retaguardia de los Negros? ¿Se avecina un Trafalgar con dragones?


*Daniel Olmedo es abogado salvadoreño. Máster en Derechos Fundamentales por la Universidad Carlos III de Madrid. Ha trabajado en gremiales empresariales, firmas de abogados y en la Sala de lo Constitucional. Fue profesor de Derecho Constitucional, Derecho Administrativo y Derecho de Competencia. Ha sido directivo del Centro de Estudios Jurídicos y del Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional-Sección El Salvador. Escribió el capítulo La Constitución Económica en la obra conjunta Teoría de la Constitución, editada por la Corte Suprema de Justicia.

¿TE HA GUSTADO EL ARTÍCULO?

Suscríbete al boletín y recibe cada semana los contenidos en tu email.