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“Hemos entendido la madurez como ganas e ideas de no estancarnos”

La banda mexicana Porter está de gira con su última producción discográfica: “Las batallas” (Universal, 2019), en la que de nuevo optan por la exploración y no por la repetición. Una de las fechas de este tour es en El Salvador, país en el que se presentarán por segunda ocasión y donde cuentan con una sólida fanbase.

Fotos cortesía de Porter


Porter nació en Guadalajara, Jalisco, en 2004. Pronto adquirieron notoriedad y fueron iconos de la escena independiente de aquel momento. En 2008 cerraron su primera etapa, donde tuvieron a Juan Son como vocalista. Reaparecieron en 2013, respondiendo a la convocatoria del festival «Vive Latino» y logrando una buena respuesta de todos sus seguidores. Luego se reinventaron y propusieron algo muy diferente a lo que sus nostálgicos esperaban: “Moctezuma” (LOV/RECS, 2014). La apuesta de aquel disco fue ambiciosa, sustancial, conceptual, étnica; alejada del espíritu psicodélico y adolescente que los hizo famosos. El disco fue bien recibido y los consolidó como uno de los referentes de la música latinoamericana contemporánea.

Sin embargo, Porter luchó por no convertirse en su propia caricatura. En 2018 liberaron un EP más sintetizado: “Las batallas del tiempo”, que al año siguiente mutaría a LP, titulado solo como “Las batallas”, un disco que presenta canciones que tienen vida propia y no son parte de un concepto más amplio. Con “Las batallas”, de nuevo, han retado a sus seguidores para que puedan integrarse a este nuevo universo.

La alineación actual de la banda está formada por: David Velasco (voz), Diego Rangel “Bacter” (bajo, sintetizadores, secuencias), Fernando de la Huerta (guitarra) y Víctor “Villor” Valverde (guitarra y teclados). El cuarteto se encuentra de gira con fechas en Estados Unidos y Latinoamérica, para presentar “Las batallas”. Una de las fechas de esa gira es en El Salvador, el próximo 6 de julio.

Revista Factum habló por teléfono con uno de los fundadores de la banda: Fernando de la Huerta. Cuenta que están “listísimos” para su segunda presentación en el país. Además, le emociona saber que el clima está caluroso. Conversa sobre las etiquetas en la música, la tecnología, “Las batallas” y el regreso a El Salvador, entre otros temas.


En la década pasada, Porter fue un estandarte de la movida indie latinoamericana. En la actual, con “Moctezuma” (2014) y “Las batallas” (2019), han consolidado su identidad de banda de rock sin apellidos. ¿Cómo reciben la madurez? 

La madurez, al final de cuentas, es algo que se da naturalmente. Para mí, un poco, entender la madurez es pensar en evolucionar diferente a como lo hacías en días anteriores, en meses anteriores y en años anteriores. A final de cuentas, cuando escuchamos trabajos pasados, siempre nos sorprenden, aunque sean de nosotros, porque siempre escuchamos cosas nuevas. A veces estás tan cerca, trabajando las ideas, que pierdes una perspectiva, pero cuando te alejas, entiendes otra cosa. Nosotros hemos entendido la madurez como ganas e ideas de no estancarnos y hacer algo nuevo para nosotros mismos. Es por eso que se escucha un cambio tan drástico entre “Moctezuma” y “Las batallas”: porque quisimos hacer algo que sonara diferente, algo que te llevara a otra dimensión. 

¿Se sienten cómodos con la etiqueta de “banda de rock”?  

No nos sentimos cómodos con las etiquetas, porque etiquetar es encasillar. A nosotros nos gusta decir que somos músicos y nos gusta hacer música. Eso entabla muchos géneros, muchos ritmos. Etiquetarte es ponerte la soga al cuello, porque te quedas solo tocando esa etiqueta. Nosotros hacemos muchas cosas y en eso entra algo de pop, algo de rock alternativo, algo de synth. Entonces, a final de cuentas, nos gusta tener apertura para poder tocar lo que queramos. 

Porter se presentará en concierto en El Salvador el próximo sábado 6 de julio en Cifco.
Foto cortesía dela banda.

“Las batallas” es un título sugerente. Primero, por la asociación automática que el público latino hace con la canción “Las batallas”, de Café Tacuba; y a su vez con la novela «Las batallas en el desierto», de José Emilio Pacheco. Es decir, es una figura que ha estado en la cultura pop por décadas. Y en parte, ustedes son herederos de esa narrativa y de esa música. ¿Lo asumen así?

Sí. Mira, todos los títulos que me acabas de mencionar no fueron material para influenciar nuestra obra. Sí hay una coincidencia con todas estas obras que mencionas, pero no tienen nada que ver. A final de cuentas, nuestra influencia para crear este disco no tiene que ver ni con Café Tacvba ni con José Emilio Pacheco. Más bien esto era: todos los humanos perdemos batallas todos los días, este ganar y perder como energía que te levanta. Porter también ha sufrido –durante toda su historia– diferentes capítulos donde hay que seguirle dando, donde hay que seguir levantándote de caídas. Hay que estar siempre en un lado muy optimista, siendo muy positivos, y eso tiene que ver con las batallas. Como ese carácter, esa actitud de siempre ir hacia adelante, que no te derroten las caídas, sino que te hagan más fuerte. 

Es decir, si con “Moctezuma” ahondaron en sus raíces, ¿en “Las batallas”  ahondan en las luchas del ser humano moderno?

Sí. Tú te das cuenta que ahora tienes una batalla moderna: quedarte sin pila en el celular, es lo más común, o no tener wifi o… ¿no sé? No traer dinero o cambio exacto. No sé. Hay varias cosas con las que batallamos de forma constante. Como seres humanos, tenemos estas diferencias en el día a día y quisimos redondear toda esa idea. El disco habla de muchas emociones que todos tenemos, del batallar. 

De esas batallas, una de las que mencionan en el disco es el “Hombre máquina”, primero con el adoctrinamiento en la educación y luego con la tecnología. ¿Cómo abordan la contradicción inevitable en desarrollarte en el mundo tal como está y por el otro querer cambiar las cosas?

Todos somos víctimas, ¿no? “Hombre máquina” habla de esta conexión incesante hacia la tecnología, hacia los dispositivos, hacia ciertas herramientas que nos han hecho –de cierta forma– ir hacia adelante, pero a la vez nos estancan. Todos somos parte de ello a final de cuenta. “Hombre máquina” habla de reconocer eso en nosotros. Y, a final de cuentas, el video te explica un poco cómo podemos llegar a ser tan sólidos y estructurados cuando ya sabemos que es hora de liberarnos de estas guías, de estas cadenas que nos unen a la tecnología. Necesitamos ese balance de ser más humanos y menos máquinas, pero estamos todo el tiempo conectados.  

Respecto a los videoclips. Han hecho un gran trabajo audiovisual con los sencillos de sus últimas producciones. ¿Qué tanta relevancia tiene para ustedes esta parte? ¿Les sirve como complemento narrativo?

La idea original era hacer videos para todas las canciones. Una de las ideas principales era no hilar, que fuesen diferentes productores, directores, colores, imágenes y demás. Queríamos que fuesen muy ajenos entre sí. También, para separarnos de lo que fue “Moctezuma”, que “Moctezuma” fue un disco muy conceptual y que todo tenía un sentido, un orden. Aquí no. Aquí era una implosión, la salida de los tentáculos; cada tentáculo yendo a un diferente sentido. Y en “Moctezuma” no. Era todo junto, como una colmena de abejas. Eso también se ve reflejado en los videos. En todas las ideas, las historias y demás buscamos generar contenido muy diferente entre sí. 

Este disco continúa la línea experimental del anterior. ¿Cómo hacen para equilibrar las expectativas de sus seguidores con la necesidad de reformularse en cada nueva etapa?

Yo creo que sin pensar en ello. Creo que a la gente que le gusta Porter es porque le gusta algo de la música o el concepto. Si te esclavizas y te pones a pensar que vas a hacer música para que les guste a esos fans –o a los que ya fueron tus fans– será muy complicado, porque nunca vas a satisfacer a todos. La respuesta a esta pregunta es: no pensar en ello, seguir haciendo nuestras ideas. Con que nos guste a nosotros, ya lo demás se va dando en automático.  

Han pasado tres años de su última presentación en El Salvador. ¿Qué buscan con este reencuentro? ¿Qué pueden esperar sus seguidores en el país?

Estamos muy contentos de regresar. Tuvimos una muy buena experiencia aquella vez. Siempre nos emociona salir del país, visitar localidades que no son tan comunes para nosotros. Como lo decías, fuimos hace tres años y estamos bien contentos de visitar otra vez El Salvador, estar con la gente y tocar este material nuevo.


Leé también: 

– La ‘Experiencia Porter’ en El Salvador

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#Música