Enjambre: «No disfrutamos música que siga tendencias, incluso si la tendencia la iniciamos nosotros»

Enjambre es una de las bandas más importantes y sólidas de la música alternativa mexicana. La agrupación estuvo muy cerca de visitar El Salvador por primera vez, pero la fecha no logró concretarse. Para este año, la banda planifica publicar más sencillos y su esperado nuevo álbum.

Foto cortesía de Enjambre


Aliada de la angustia, los sonidos retros y la reinvención, Enjambre es una banda muy relevante en la escena musical mexicana de la actualidad. El grupo, que ya roza dos décadas de carrera, ha publicado seis álbumes, mientras trabaja en el séptimo. A finales del año pasado lograron un ‘sold out’ en el Palacio de los Deportes, uno de los principales escenarios de la Ciudad de México. El suyo, además, es un caso de migración atípica, pues iniciaron cuando vivían en California, Estados Unidos; pero descubrieron que podían ser profetas en la tierra de su ADN y se mudaron a México.

En la actualidad, la banda está conformada por los hermanos Navejas: Luis Humberto (voz), Julián (guitarra, teclados) y Rafael Alejandro (bajo). Y por Ángel Sánchez (batería) y Javier Mejía (guitarra). 

Sus seguidores en El Salvador esperaban verlos por primera vez en vivo en el país a finales de este mes, pero la fecha no logró concretarse. De acuerdo a Julián, «no es que se cancelara la fecha, es que nunca se hizo». «Nosotros nunca hicimos oficial esa fecha, sabíamos que se estaba cocinando algo, pero no se pudo dar, por alguna razón u otra. Sé que hicieron lo posible para que se haga, pero no sé por qué no se hizo. Y pues, ni modo. Pero ojalá que se retome, porque sí tenemos muchas ganas de ir a El Salvador», comentó el músico durante una llamada que tuvo con Revista Factum. 

Este medio también buscó la versión de Ruido, la productora de eventos de Kui, organizadores del evento en El Salvador. Esto respondieron: «No lo queremos ver como una cancelación, sino como una reprogramación. Siempre estamos interesados en traer a Enjambre y hacer el evento con ellos. Ya era algo muy esperado por el público que sigue a Bulla (la revista de Kui) y a la banda también. Lamentablemente, por la coyuntura que tuvimos la semana pasada, por el riesgo de un brote de Coronavirus que hubo, una de la marcas más fuerte con la que estábamos trabajando el proyecto tuvo temor y sin esa fuerza monetaria era ya imposible hacer el evento. Fueron cosas que se unieron y ya no nos permitieron hacerlo. Pero ahora que vemos el panorama más despejado siempre queremos extender nuestra intención de hacer el evento. El evento siempre lo queremos hacer para este año, pero más adelante».

Aunque de momento la fecha en El Salvador ya no va, está confirmado que el 22 de febrero Enjambre se presentará en Guatemala, por lo que aprovechamos su próxima visita a Centroamérica para hablar con Julián Navejas sobre el momento actual de la banda, la adaptación a las nuevas formas de consumo de música, su identidad sonora, la política en la música y otros temas.


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¿Recordás el sencillo «Ausencia de cocina» que publicaron en su segundo álbum?

Sí. Claro.

Tenía esta línea que decía: «No eres uno de esos artistas/Con chismes en las revistas/Clichés en sus entrevistas/narcisistas». ¿Siguen rehuyendo a ser ese tipo de artistas?

No, ahora ya estoy lleno de escándalos en primera plana. ¡Ja, ja, ja, ja! No, ¡cómo crees! Esa canción –si no me equivoco– habla de esa cultura del venerar a las celebridades y estar constantemente viendo y viviendo vidas completamente ajenas a la realidad de una persona común y corriente. [Habla] de obsesionarse con estas celebridades por programas de reality shows, revistas de chismes, sintiéndose vacíos y sin estar viviendo sus propias vidas. De algo así se trata esa canción. Habla de la superficialidad, de la cultura plástica.

Siempre hablando de esa primera etapa, ustedes hicieron la migración atípica: de norte a sur. La banda empezó en Estados Unidos y luego, según leí, vieron más oportunidad para su música en México. ¿Cuál es la diferencia que ves entre las industrias de ambos países? ¿Por qué le apostaron a México?

Nosotros nos fuimos a vivir a Estados Unidos no por la música sino por circunstancias por las que mucha gente de México migramos a Estados Unidos. Y en el caso de mi familia, siempre mi abuelo trabajó en Estados Unidos. Luego se jubiló y se fue a vivir a México. Y mi papá hizo lo mismo, mis tíos hacían lo mismo. Así que es casi… casi tradición de irse a trabajar a Estados Unidos. Nos fuimos allá por eso. Nos fuimos con mi papá. Mucha gente piensa que nos fuimos a Estados Unidos a hacerla como artistas y no. Yo tenía 14 años, yo fui a la escuela allá, en fin. Allá vivíamos. Entonces nosotros éramos músicos, éramos roqueros, allá se hizo la banda, allá tocábamos. Pero Luis Humberto escribe en español. Entonces era un grupo que cantaba en español. Y en Estados Unidos, en esa época, no había mucha apertura de los medios ni del público para música en español nueva, para rock en español moderno, actual, propositivo. La gente latina que vive allá tiende a irse por lo nostálgico, les gusta escuchar la música que escuchaban cuando vivían en sus países. Para ellos, rock es como Héroes del Silencio, Maná, música como de rock en español clásico. Y todavía es un poco así. Por tanto, no había muchos espacios. Enjambre por más que se empezó a hacer de un público en una escena subterránea no podía dar un salto más allá. Para el segundo disco, fuimos a México por primera vez como Enjambre a tocar, que se oye como muy rápido, pero antes del primer disco Enjambre ya llevaba tocando mucho tiempo. Y como bien dices, ahí estaba un público con gente con ganas de escuchar música nueva en su idioma, había más apertura a nuestra propuesta. Y sobre lo que me preguntabas de la industria, pues la mexicana estaba más ad hoc a lo que hacíamos: música en español, música latinoamericana, al final. Lo que en Estados Unidos era algo muy subterráneo, muy de niche. Imagínate música en español, eso ya es para muy poquita gente; y ahora música rock en español, para más poquita gente. Y música alternativa o nueva o moderna o indie o como le quieras llamar es todavía más chiquito. En México hay más espacio para eso. Fuimos una vez, fuimos dos veces y para la tercera vez ya nos fuimos con maleta y todo para vivir en México porque vimos que podíamos empezar aquí desde cero, pero con un público nuevo y con música nueva y hasta la fecha seguimos acá. Ya nunca volvimos a Estados Unidos. 

¿Estar afuera les permitió notar las cosas que los podía hacer diferentes en una escena de música independiente? Pregunto esto porque, a veces, las bandas, cuando inician en nuestros países, se limitan a emular el sonido de Inglaterra o Estados Unidos.

A nosotros lo que nos hizo diferentes fue que no buscamos una etiqueta. No buscábamos sonar indie-esto, indie-aquello, Indiana Jones, ja, ja, ja. Nosotros no buscábamos algo así. La música que hacemos tiene nuestras influencias, sí, que pueden ser influencias de Inglaterra, por mencionar algunos: The Rolling Stones, David Bowie; pero también puede ser algo americano: puede ser Nirvana, puede ser Creedence. Pero tampoco nos limitamos, también decimos: «oye, cómo ves esta melodía de Piero, de Sandro de América, o esta melodía de Juan Gabriel, o de José José». Esta mezcolanza sin límites hace que tengamos otra perspectiva de abordar la música. No quiero decir: «¡Uy! ¡Qué diferentes somos!», porque no quiero sonar pretencioso; pero creo que eso hace la diferencia, que no nos ponemos esos límites. 

Es decir que usan todas sus herencias

Sí. No nos limitamos al rock, mucho menos al rock de un país y mucho menos a un subgénero del rock. Sí nos gusta lo que llaman indie, o lo que llaman punk, o lo que llaman rock clásico, pero no nos limitamos a ningún tipo de género. Tenemos influencias desde The Kinks hasta Tom Jobim. Nos gusta de todo, entonces yo creo que es algo que se cuela en las composiciones de Enjambre. 

Por otro lado, vos estás en la banda con dos más de tus hermanos. ¿Eso facilita o dificulta las cosas?

Es difícil trabajar con hermanos. Como crecen juntos ya no hay como esa gentileza, ese filtro, esa cortesía. Te hablas muy feo con ellos y se hacen discusiones innecesarias y elevadas de tono. Sí es difícil, en ese sentido, pero también somos hermanos, estamos cortados por la misma tijera, tenemos las mismas sensibilidades y nos queremos mucho. O sea, imagínate, somos hermanos. Está ese cariño que sobrepasa cualquier pelea boba que tuvimos hace tres segundos. Lo bueno es que están Javier y Ángel –que no son hermanos de sangre– y está esa contraparte también, que no está todo alrededor de nosotros tres dándonos en la torre todo el día. Entonces, de alguna forma, ha funcionado hasta ahorita. Vamos a ver cuánto tiempo nos sigue funcionado. 

Enjambre se presentará en Guatemala el próximo 22 de febrero.
Foto cortesía de la banda.

Hablemos sobre la actualidad de la banda. ¿Están trabajando en el álbum que anunciaron para este año o en nuevos sencillos?

Sí, un poco de todo lo mencionado. Estamos ahora con esta nueva era de regresar a los sencillos como se hacía en los 50 y 40, que  solo salían sencillos en viniles. Me gusta verlo de esa forma. Ahora ya no es con viniles; es digital, pero es interesante regresar a esta época de los sencillos y de sacar canciones una por una. El año pasado sacamos cuatro canciones de esa forma y, a raíz de esto, montamos una serie de fechas. Empezamos a tocar mucho, culminando en un recinto muy grande en la Ciudad de México que se llama El Palacio de los Deportes. Eso fue hace dos meses. Ahora nos encontramos trabajando en más sencillos que al final se van a convertir en un disco. Queremos sacar una canción nueva muy pronto y ya el disco para verano. 

Es como invertir el orden de cómo se venían haciendo las cosas, ¿no? Es decir, antes sacaban el álbum y luego lo promocionaban con sencillos. Ahora lanzan los sencillos para luego recogerlos en un álbum.

Algo así. Sí. Extrañamente, está funcionando a la inversa, pero también nos gusta. Y también nos gusta el concepto de un disco, de un álbum. Crecimos escuchando discos de The Beatles, álbumes, conceptos, y nos gusta. Cada disco de nosotros tiene un concepto y es un grupo de canciones que, de alguna forma, tienen algo que las une. Queremos que el disco sea de esa forma. Vamos a ver cómo se dan las cosas.

¿Ver cómo se hilan esas canciones al final?

Sí, vamos viendo. A lo mejor, al final grabamos más canciones y los sencillos que sacamos el año pasado no caben en el disco. Todavía estamos viendo. Lo que sí es que estamos trabajando mucho. Todavía [estamos] componiendo, grabando cosas. Vamos a ver de aquí al verano a ver qué pasa. Hasta nosotros mismos estamos a la expectativa. Ja, ja.

Solo están dejando que las cosas fluyan…

Sí. Es que también tenemos esa como libertad creativa. Libertad, ahora más que nunca, porque nosotros mismos estamos produciendo el disco. De hecho, yo soy el productor. Pero entre todos le metemos mano.

¿Volviendo a como lo hacían antes?

Sí. La mayoría han sido producidos así, a excepción de los últimos dos: «Imperfecto extraño» y «Proaño», producidos por Phil Vinall, un productor inglés, gran amigo. Hemos aprendido mucho y creo que queremos poner todo eso en práctica.


«Esta mezcolanza sin límites hace que tengamos otra perspectiva de abordar la música. No quiero decir: «¡Uy! ¡Qué diferentes somos!». No quiero sonar pretencioso, pero creo que eso hace la diferencia: que no nos ponemos esos límites»

Ustedes venían publicando álbumes cada dos o tres años. El último fue en 2017, «Imperfecto extraño». Luego de eso han publicado unos remixes y cuatro sencillos en 2019. ¿Cómo asumen el cambio de consumo de música? Porque ahora es más fácil que el público llegue a sus canciones a través de una playlist y no directo con sus discos.

Son varios factores los que hacen que nosotros estemos sacando así la música. Eso de sacar discos cada dos o tres años ha sido de una forma involuntaria. Es coincidencia, pues. Pero bueno, son varios factores:

  • Uno, es lo que tú dices: cómo se consume ahora la música.
  • Dos, quizá nos hemos tardado un poquito más en sacar este disco, pero uno hace de las circunstancias lo mejor que puede. Es como decir: «ok, no tenemos un disco después de dos años, pero tenemos canciones listas». Esto encaja perfecto porque ahora las personas oyen las canciones como sencillos, una por una.

Entonces en lugar de esperarnos a sacar todo el disco, ¿por qué mejor no vamos sacando estas rolas que ya las tenemos hechas? De alguna forma estamos sacando provecho de esta situación. Ja, ja. Y ha funcionado bien. Además, tiene sentido. ¿De qué nos sirve sacar un disco entero, ponerlo en alguna plataforma como Spotify y que la gente nomás vaya a escuchar una canción y ya se desperdicie todo el disco? Así que es mejor que saquemos una rola que es sencillo; sacamos otra que no es sencillo, pero que ahí está y ya la escuchó la gente; y ya para cuando salga el disco, la gente ya escuchó todo. Yo prefiero eso. Usamos la palabra «disco» –que es algo abstracto– porque la gente ponía el disco y lo escuchaba todo. Ahora la gente agarra las dos canciones que conocen y ya no se quieren dar tiempo de escucharlo todo. Es como adaptarnos, en cierta forma, sin perder nuestra esencia, claro, pero tomando provecho de la situación.

Uno de estos sencillos –y que me gustó bastante– fue «Secuaz».

Ah, qué chida. 

Una de las líneas que me llamó bastante la atención fue: «cuando más cómodo estoy, más me debo preocupar». A pesar de los años que llevan en esto, a pesar de que en cierta forma ya saben lo que su público está esperando: ¿todavía buscan incomodarse y todavía buscan incomodar?

Sí. A mí también me gusta mucho esa frase. Es una forma de describir cómo hacemos la música nosotros. Siempre estamos en un constante movimiento, en una constante por hacer cosas diferentes y siempre yéndonos contracorriente; siempre buscando esa incomodidad, como tú dices. Porque así ha sido siempre, desde el primer disco. Así lo hemos hecho siempre, porque también hacemos música para disfrutar. Nosotros no disfrutamos música que sigue corrientes, no disfrutamos música que sigue tendencias, entonces no vamos a hacer música así; incluso, aunque sea una tendencia que nosotros mismos hicimos. La gente nos dice: «oigan, pues, hágannos otra rolita como ‘Dulce soledad’». Ja, ja. Y pues no, ya la hicimos, estuvo padre, nos gusta, pero vamos a hacer otra cosa. Entonces esa frase es una forma de sintetizar cómo trabajamos. No nos gusta estar cómodos, siempre tenemos un bichito que nos hace estarnos moviendo.

De izquierda a derecha, Enjambre está compuesto por: Rafael Navejas, Ángel Sánchez, Julián Navejas, Luis Humberto Navejas y Javier Mejía. Foto cortesía de la banda.

Hay una versión de «Y la esperanza» para la película «Olimpia» (2019), de José Manuel Cravioto…

Esa canción la escribí yo, eh. 

… la película es sobre la matanza de estudiantes ocurrida en Tlatelolco en 1968. ¿La canción nació con esa intención política o es una lectura inesperada?

No. Es una lectura inesperada. La canción no es como tan metafórica. Es muy textual de lo que habla: de la esperanza y al final de la desesperanza. Pero quedó muy bien con la película. Y si lo ves en el contexto de lo que pasó en Tlatelolco, también podría tener sentido. Pero la canción no la escribí con esa intención. Hay otras que sí, pero esa no. 

¿Ustedes tienen interés como banda por las luchas sociales y por la historia?

Sí porque son cosas que nos afectan. A mí me gustaría hasta no serlo. Me gustaría que las cosas estén bien, pero si es algo que te afecta… es algo a lo que le tomas interés. Pero de ahí a decir que nuestra música es un arma para cambiar formas de pensar de la gente o de un gobierno, no. No es nuestro lugar, creo yo, como Enjambre. Hay bandas a las que sí les gusta esto y está muy padre, pero Enjambre no es una banda que se dedique a cantar temas sociales. Los hay, pero no es como una misión. Los hay porque somos un grupo que se expresa y, naturalmente, son cosas que las expresas en una canción y hasta ahí. No somos como activistas ni mucho menos. Hay canciones como «Egohisteria» o «La ley y ladilla». Incluso «Ausencia de cocina», que no es como algo como político, pero habla de un problema social. «Sábado perpetuo», pues… ¡qué te puedo decir! Esa es como demasiado personal. Habla de nuestra ciudad de origen, que es Fresnillo, Zacatecas, y de lo que está pasando ahí. Una canción que yo compuse, que se llama «Alicia» y varias canciones así. Por ahí se me van algunas, pero tampoco cargamos con una bandera de música de protesta. La neta, no. Ja, ja.

«Siempre estamos en un constante movimiento, en una constante por hacer cosas diferentes y siempre yéndonos contracorriente»

Antes me comentabas sobre las tendencias en la música. ¿Para vos qué significa ser relevantes, como banda, en 2020?

Como lo veo y cuando digo que seguimos siendo relevantes es en nuestros conciertos. Vas a un concierto de Enjambre y la gente no pide solo las canciones con las que nos dimos a conocer, sino que piden de los nuevos discos. Estamos en el escenario y hay gente pidiendo «Vida en el espejo», que es de las canciones que más prenden en vivo y es del último disco que sacamos. Ahora empieza «Relámpago» y la gente ya la empieza a corear; empieza «Siempre tú» y la gente se prende igual que si escucharan «Madrugada» o una canción de hace ya varios años. Para mí, eso es que seguimos siendo relevantes para la gente, que siguen escuchando música nueva y siguen esperando música nueva de nosotros. 

Te pregunto esto porque me llama la atención cómo una banda rock, en el sentido más amplio de la palabra, sigue siendo relevante en una industria dominada por sonidos urbanos. ¿Cuál creés que es la clave para que eso pase?

Eso es algo interesante porque lo que te dice es que en realidad el género urbano no es dominante. Es dominante en la superficie. Si prendes la radio, es lo que suena. Porque aunque a lo mejor hay artistas de reggaetón que son headliners de una festival o llenen el Palacio de los Deportes, pero en general la gente va a conciertos de rock. Entonces, creo que estaría bueno que a los medios de comunicación y la industria en general les llame la atención y digan: «ah, mira, la gente no solo escucha esto; también escucha rock». Y está padre, porque no es que solo puedan escuchar una cosa u otra. Hay gente a la que le puede gustar esta música –que por alguna razón es muy escuchada, ja, ja– y también puede escuchar a Enjambre. Al final, la radio siempre toca música bien gacha, ja, ja. No importa. Ni modo. Nunca hemos estado ahí y nunca lo vamos a estar. Nosotros estamos contentos. Si nos tocan, pues qué padre, pero si no, también. Ja, ja. Y lo bueno es que está el internet también, que es como esta forma alternativa de consumir música. Lo bueno es que ya tampoco dependemos de la radio. No sé en El Salvador, pero acá no sonamos en la radio. 

Acá han estado hasta en listas de popularidad.

Ja, ja. ¡Qué padre! Pero como te digo, la gente nos escucha en otros lados. Está padre que exista esta otra corriente y hay lugar para todos. Hay lugar para todos los géneros musicales. 

Mencionabas este show que tuvieron en El Palacio de los Deportes, en Ciudad de México. Para ese concierto hicieron un concurso para elegir a la banda emergente que fuera telonera. ¿Les interesan las bandas nuevas?

Sí. Yo ahora soy productor. Cuando tengo tiempo, de repente, produzco un grupo por ahí. Hay buenas propuestas. Estoy produciendo un grupo que se llama Coctel Intergaláctico. Son muy buenos y apenas están empezando. Por mencionar un buen grupo. Y pues sí, nos gusta la música y, si es buena y es independiente, qué chido; y si no, también. 

¿Entonces para vos sigue existiendo un panorama favorable para la música alternativa e independiente?

Para mí, un panorama como músico es favorable si estás haciendo música que te gusta, si estás contento con las canciones que escribiste; y si tienes un público, pues mejor. Creo que eso es lo que debe importarle a un músico, si vas a hacer música. Porque un panorama nunca es favorable para nadie. ¿Le vas a entrar o no le vas a entrar? Así es esto. Y si le vas a entrar es porque te gusta.

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