“Uncut gems”: el peso de acarrear la marca «Adam Sandler»

Superada la temporada de premiaciones en el cine –y la etapa de polémica por los recientes premios Oscar, en su edición 2020–, vale la pena destacar a aquellas obras no contempladas dentro de las ternas y que llaman poderosamente la atención. «Uncut gems», disponible en Netflix, es una de ellas.


Recordemos que los premios Oscar, así como cualquier otro festival o ceremonia, nomina y premia películas con base en muchos criterios subjetivos, ya que son planteados por personas y no por números. Es normal que la “calidad” no sea el aspecto primario de evaluación sino otros aspectos como la notoriedad comercial, la innovación cinematográfica o la relevancia para la industria. En este sentido, muchas películas que estuvieron fuera de las ternas pueden pueden ser tan buenas o incluso mejores que las “afortunadas” que destacaron en la premiación.

De la misma manera, personalidades de Hollywood cobran (mayor) notoriedad independientemente de si están o no dentro las contempladas por la Academia, sean estrellas consagradas o incipientes personalidades. Hollywood vive de marcas y franquicias tanto como de corridas comerciales y salas de exhibición. Actores, actrices, directores y productores no sólo se ocupan de su desempeño en el cine sino de construir una marca, una franquicia que de alguna u otra forma sea notable y productiva dentro del negocio de hacer cine.

Adam Sandler, por ejemplo, es una de esas marcas que se caracteriza por dos cosas:

  • Un fuerte concepto cómico.
  • Muy mala calidad.

Sandler ha sido autor, actor y productor de varias de las comedias más insulsas del cine. Decir esto no implica tenga una intención particular por subestimar al tipo, sino señalar que él decidió consolidar su camino a través de pasquines taquilleros y acaudalados en diferentes salidas de distribución, incluyendo ahora, las plataformas digitales. Incluso cuando algunas de sus películas más horrendas constituyen uno de los primeros referentes para consumir «cine hecho para no pensar» y echar la palomita y el refresco, a manera de distracción, también es una marca que ha coqueteado con la idea de demostrar sus capacidades histriónicas en otros parámetros fílmicos.

A lo largo de la historia ha habido actores primigeniamente cómicos que han logrado hacer otra carrera en otros géneros cinematográficos de manera exitosa, siendo el caso, por ejemplo, de Jim Carrey (con obras tan entrañables como «The Truman Show (1998)», «The Majestic (2001)» o «Eternal Sunshine of the Spotless Mind (2004)». Como también está el caso de Ben Stiller, un actor recurrente de la filmografía de Wes Anderson. Ellos lo han logrado a punta de insistir a la hora de tomar el riesgo actoral con directores que también arriesgan al incluirlos en el casting de sus obras.

Sin embargo, este no ha sido el caso de Adam Sandler. 

A pesar de intentarlo algunas veces, como en «Anger Management (2003)» o «Reign over me (2007)», la amplitud de su catálogo de paparruchas ha pesado más dentro de la percepción general y, en particular, de la Academia, quien deliberadamente lo ignoró para los Oscar 2020, a pesar de una digna obra como «Uncut gems (2019)».

Dirigida por los relativamente noveles Hermanos Safdie, «Uncut gems» se mete en las profundas obscuridades de los negocios entre judíos en el Nueva York contemporáneo. La sinopsis (con alerta spoiler) es la siguiente:

Howard Ratner (encarnado por Adam Sandler en remplazo del original, Jonah Hill) es un consagrado joyero cuya dinámica diaria consiste en la tranza: mover dinero de aquí para allá, apostar, empeñar, cobrarle a uno para pagarle a otro, mentir, hacer de su vida y su familia una espiral constante sobre el dinero y meterse en problemas de faldas.

La historia comienza cuando Ratner adquiere una pieza en bruto de un ópalo negro extraído de las minas sangrientas en Etiopía, de una tribu de judíos africanos. La pieza le cuesta una importante cantidad en inversión y pretende sacar más de un millón de dólares de ella.

Kevin Garnett, jugador de básquetbol, estrella de la NBA con los Boston Celtics (en el momento de la película), hace su aparición intentando adquirir la piedra, pues cree que se trata de un amuleto de la buena suerte. Una serie de enredos maliciosos y farsantes suceden alrededor de la anécdota, incluyendo un lío con la estrella de música R&B, The Weeknd. Para el desenlace –y desde un punto de vista editorial del guión– el karma de adquirir cualquier cosa envuelta en dolor, muerte y sangre, terminará pagándose de la misma manera.

A nivel actoral, Adam Sandler desafía sus propios límites y consigue ofrecer un papel de carácter perfectamente delineado, concentrado y verosímil. A lo largo de la película aparece en situaciones muy dramáticas desarrolladas con profundidad y, de haber hecho diferentes elecciones en el pasado, hubiera sido fácilmente nominado para los Oscar. Al enterarse, Sandler, de la polémica alrededor de su consideración (o no), amenazó públicamente con hacer “la peor película del mundo” si no se le nominaba.

¿Acaso no ha logrado ya esa meta tan desafiante? 🙄

Adam Sandler, Kevin Garnett y LaKeith Stanfield en una escena de «Uncut gems (2019)», una de las películas más destacadas del año.

Junto a un desempeño actoral bastante relevante, se aprecia una cinefotografía inclinada hacia al llamado “género indie”: imagen particularmente granulosa, cámara a mano alzada muy libre, altos contrastes y planteamientos naturalistas en las escenas.

En este sentido, la dirección de escena en general tiene esta “tendencia naturalista”, abriéndole la puerta a los actores para la improvisación. Es decir, no están estrictamente sujetos al guion desarrollado, lo que pretende dar un efecto “realista”. Es el intento de emular como nosotros tenemos conversaciones en la vida diaria. Sin embargo, en muchos momentos puede resultar confuso al tener demasiado ruido o diálogos sin importancia, uno encima de otro. 

A esta misma confusión se le puede añadir un extraño score compuesto por el músico experimental Oneohtrix Point Never, que lejos de cumplir una función clásica (reforzar la intención dramática de las escenas), ofrece un amplio abanico de acordes desacordes, pianitos futuristas y sampleos anticlimáticos que consiguen hacer más confusas las situaciones. 

A la mitad de la película, uno está francamente nefasteado con la historia planteada hasta el momento, al presenciar lo más bajo de la calidad humana haciendo dinero. Estamos frente a un personaje muy corrupto que hace una detrás de otra, mientras el espectador entra en el conflicto ético y moral de decidir si simpatizar con él o no, de desearle el éxito en el negocio de la piedra sangrienta o esperar su merecido karma. Esa es, probablemente, la intención de los realizadores: exponer esta misma postura editorial hacia el comportamiento reprochable y hacérselo sentir al espectador con la misma intensidad. 

No estamos frente a un “antihéroe”; estamos frente a un personaje francamente terrible, cuyo mayor defecto es querer pasarse de listo. «Uncut gems» habla sobre un deseo cultural perverso de la trascendencia a través del dinero. Howard Ratner se compara a sí mismo con la figura de Kevin Garnett: una estrella, el protagonista de misiones gloriosas impactando a miles de almas vitoreando eufóricas en una cancha de básquetbol, aunque finalmente, está muy lejos de serlo. 

Al preguntarle a la actriz y miembro de la Academia Terry Moore sobre la razón para no considerar a Adam Sandler en esta película para los Oscar, contestó: “Hay muchas películas, muchas actuaciones por cada año que debemos ver. Desafortunadamente, los actores se convierten en una «marca». La marca de Sandler no grita «Oscar», pero las de Leonardo DiCaprio y Jonathan Pryce sí». 

A pesar de intentarlo y arriesgarse en una interesante obra como «Uncut gems», es posible que ‘Nicky’ haya encontrado una semejanza importante con Howard Ratner: toda una vida de pasarse de listo no termina en el éxito y reconocimiento. Además, el karma obrará de formas misteriosas; en especial, si la ambición y el dinero son las principales motivaciones de la vida, como le sucede a la industria cinematográfica en Hollywood. 

Vista la falta de reconocimiento, no queda más que decir: «aquí te esperamos, Adam. ¡A ver si logras superarte y hacerlo peor de lo que ya lo has hecho!

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