En la mente de AR Ferdinand

El salvadoreño Fernando Arroyo se enamoró de la música electrónica siendo un adolescente. En 2008, un compañero de escuela y él crearon Faceless 22, un dúo de DJ’s que, con el paso del tiempo, llegaría a abrir conciertos en el país de artistas de la talla de Avicii y Steve Aoki. Cuando su compañero de fórmula partió a Estados Unidos para continuar sus estudios, Arroyo tenía ganas de más y le apostó de lleno a la música.

Fotos cortesía de AR Ferdinand


Desde el año 2013, Arroyo ha experimentado como productor bajo el nombre de AR Ferdinand y ha mezclado géneros tan dispares como jazz, deep house, chillout o hip hop. Su disco debut, «Wild Fiction», es un mosaico de visiones cálidas, repleto de colaboraciones con artistas internacionales como Harriet Brown, Axel Mansoor y Daphne. Su producción más reciente, «I» («Yo», en español), es un viaje introspectivo y gentil a la mente del artista. La portada de «I» es una ilustración de Arroyo, quien se muestra descendiendo entre criaturas marinas a un abismo azul.

Sumado a esto, AR Ferdinand ha colaborado con la puertorriqueña Camila Luna en el álbum «Flora y fauna», nominado a un Grammy Latino. Además, sus composiciones se pueden escuchar en la película salvadoreña «La palabra de Pablo«, distribuida por HBO.

Un año después del lanzamiento, AR Ferdinand tiene planes ambiciosos para «I». Este mes estrenó el videoclip de «On my mind», que se trata del primer episodio de una serie cubierta en misterio. En el tema participa la cantante inglesa Geiste.

En la siguiente entrevista, el artista de música electrónica ahonda en la inspiración detrás de «On my mind», su proceso creativo y la eterna cruzada por superarse a sí mismo.


Entonces, ¿tu amigo se fue a estudiar a Louisiana y vos te quedaste acá, empezaste a experimentar y creaste AR Ferdinand?

No, ya había experimentado un montón de cosas en ese ámbito. Yo siempre fui más el productor y mi chero era más como el DJ. Después, hice AR Ferdinand porque mi personalidad cambió. Antes era un bicho. Ya llegué como: «ok, me gusta más este tipo de cosas». Como no tener ninguna regla. Así empezó. Por eso las canciones que hago no son iguales. Todas son diferentes. Las une la producción, el contexto. Ahí empecé AR Ferdinand, queriendo hacer algo que fuera totalmente yo y por eso le llamo así, porque es mi nombre.

Hablame de «I», el disco que estrenaste el año pasado.

Yo soy clavado en las mezclas y el master. Cuando saqué «Wild fiction», lo detesté. Bueno, no lo detesté. Es una palabra muy fuerte. Lo miré de menos por un montón de tiempo porque sé que la mezcla pudo haber sido mucho mejor. Igual con «I»: siento que puede ser mejor.  Ya estoy en paz con «Wild fiction». Ya se añejó, ya fue hace un montón, ya nadie me puede juzgar por la mezcla de ese disco. Yo soy el que me juzgo, principalmente.

Como siempre, voy avanzando tanto. Por ejemplo, saco algo y en seis meses me vuelvo mejor mezclando las cosas. Entonces siempre estoy mirando de menos las cosas. Estoy esperando llegar a un nivel en que pueda disfrutar de mi música por un par de años… Que no sé cuándo va a llegar. 

¿Cuál es el concepto detrás de «I»?

Era hacer algo más único, porque el primer disco tiene un montón de colaboraciones y era más yo: el productor del disco de un montón de gente. Quería hacer mis letras, que tuviera más de mi personalidad, de lo instrumental. Se trata de mí, supongo. Lo que estoy tripeando en este momento. Más abstracto. Como melancólico, con esperanza. 

¿Cuál era tu idea con «On my mind», la canción que realizaste con Geiste?

Esa la hizo ella (Geiste), la letra. Creo que capturó el feeling mucho mejor de lo que hubiera podido capturar yo, de lo que quería decir. Solo le dije que hiciera una canción como si estuviera en ácidos. ¿Cómo pensaría ella que sería estar en ácidos, sin habiéndolos probado? Yo tampoco los he probado, pero siento que lo capturó bien. 

¿Cómo surge la colaboración con Alfonso Simán para la realización del video?

Con Ponchi (Simán) escribimos el video y somos los creadores de la serie. Tenía un guion. Se lo mostré y se emocionó. Me gustó un montón lo que hizo y empezamos a colaborar hasta tener una buena cosa. El primer director que contactamos no tenía tiempo, entonces el proyecto quedó en pausa. Después vino Dito Schonemberg –el director del video– un mes antes y dijo: «¡Vergón, hagámosla!». Tres semanas después estábamos grabando.

¿Cuál es el concepto de la serie?

Nadie ha hecho una serie así. Podés oír mi música en Spotify y la podés tripear así. Podés ver el video y lo podés tripear. Pero es unir estas dos cosas y hacer algo nuevo. Hemos escrito dos episodios ahorita y todo lo demás está por verse. Pero se trata de mí, inspirado por la música de AR Ferdinand. Lo compararía como con Rick and Morty, una serie de aventura, pero también de drama. Hay millones de universos y de timelines dentro de este mundo.

¿Vas a seguir haciendo esta serie para tus próximos discos?

Sí, para todo. Quiero que sea una serie, que la podás ver en Netflix.

¿Una gran narrativa sobre tu vida?

No sobre mi vida, pero como este universo que creamos con Ponchi. 

Debe ser interesante tener la oportunidad de explorar estas historias tan ficticias, pero con algo tuyo…

Sí. Por ejemplo, el personaje que viste en el video es un clon, el que sale en todo el video. Yo –Fer de verdad– lo mato en el final. Creo que cuando salga el segundo episodio va a ser como: «Ah, ok. Hay gente atrás de todo esto. Están pasando cosas». Va a ser más fácil de explicar lo que va a seguir pasando.

Fernando Arroyo es el nombre real de AR Ferdinand. Foto cortesía.

¿Cómo funciona tu proceso de producción cuando empezás a hacer un beat y a darle forma?

No sé. Normalmente me inspiro en algo visual u otras canciones, cosas así. Pero siempre quiero darle vuelta a todo. Es lo que hace Tarantino con todas sus películas. Agarra millones y millones de inspiraciones y solo las corta, las quema, les da vuelta, les pone otro color. Sale algo original de todo ese caos. Eso quiero hacer siempre con la música.

Por ejemplo, tengo esta canción de country que me gustó el sonido de la armónica, lo agarro. Lo meto y hago un beat inspirado en hip hop, pero está el doble de tempo. Juntando estas cosas que no necesariamente pensarías. El camino para buscar estos sonidos y cómo se mezclan es lo que me encula, lo que lo hace divertido. 

¿Cómo seleccionás a tus colaboradores? ¿Qué tanto contribuyen ellos a tu proceso?

Depende. En el primer disco fueron puras colaboraciones. Generalmente, no agarro tanta gente del país, por el inglés. Tampoco ha habido alguien que yo diga: «necesito trabajar con ellos». Solo con Carrot, que ya trabajamos juntos para mi siguiente disco. A los demás les tengo que escribir y es un proceso súper largo. Tal vez a los seis meses te responden. Es una cosa online que es bien fea. No estás en el estudio con la persona, tripeando. Por eso también me decidí a grabar yo las voces para el siguiente disco. Si necesito voces, las hago yo ahorita. No soy tan bueno, pero… ajá. Ese proceso no me gusta. Pero han salido cosas bien chivas de eso.

¿Cuáles son tus colaboraciones favoritas?

«As you wish» me gusta. Ese proceso fue rápido. Solo agarró el vibe total, instantáneamente, el brother (Harriet Brown). Es una canciozasa. Es la que empieza todos los discos. 

«On my mind» también me gustó un montón. Hay otra que se llama «Heartfelt combo», que es una de mis top tres canciones que he hecho. Es como arroparte en una montaña con un chocolate caliente, en una cabaña.

Desde hace dos años tenés tu estudio de producción, Audio Maldito. ¿Por qué lo abriste?

Porque necesitaba pisto. Ja, ja, ja. Con Facundo Vásquez, hace como tres años, veníamos hablando de abrir un estudio. Él ya trabajaba con publicidad y música nacional. Nuestro principal trabajo es publicidad. Nos mantenemos y podemos estar aquí, recibir a la gente y hacer música cuando no estamos trabajando. También trabajamos con muchos artistas nacionales, como con Carrot, Clément, Spook, Jorge Gómez, Cartas a Felice y Alan Ernesto.

Desde el estudio Audio maldito, AR Ferdinand trabaja en publicidad pero también con distintos músicos de la escena salvadoreña. Foto cortesía.

¿Cuál es la diferencia entre producir tu propia música a dirigir ese proceso para otro artista?

Es difícil. Las colaboraciones que hemos hecho con Audio Maldito son cosas originales. He probado producir yo solo a otra gente y no. Porque estoy produciendo sus canciones hechas y, normalmente, no tienen la paciencia de aguantar mi proceso, que es bien largo. Suelo enojar a un par de gentes.

También no lo disfrutaba tanto, porque se siente como trabajo, en lugar de cuando tenés a una banda y venís aquí, estás haciendo algo en el momento. Es una vibra totalmente diferente. Es la búsqueda del sonido que te estaba comentando. Cuando le estás dando forma a algo con alguien que ya hizo todo eso, es diferente. Me estoy alejando de producir a la gente y solo haciendo mezcla y master.

Te gusta estar en control, entonces…

Sí. Más cuando es en mi música. Cuando es la música de los demás, siento que no puedo tener el control. Me alejo, porque no quiero controlar todo tu proyecto. Por eso necesito tanto tiempo para hacer un disco o una canción, porque entro al proceso de sentirme bien con la canción. Después la paso haciendo, la voy odiando y solo le quito todo hasta que: o me gusta o no me gusta. Es tan subjetivo este proceso. Pero sí soy loco. Veo cómo la otra gente hace sus cosas y sé que lo hago totalmente diferente.

¿Cuánto tiempo te tomó hacer «I»?

Un año después de «Wild fiction», que me tomó tres años.

¿Por qué te tomó menos tiempo, dado que sos tan meticuloso?

No sé, solo fue más rápido. También fue el primer año que estaba en el estudio. Todo funcionó más rápido. Al final saqué el disco porque quería deshacerme de él. Lo saco en mi cumpleaños y ya, vale verga. Nos contactamos con Normandie Records y fue un proceso largo para sacar los singles. Entonces no lo marketeamos tanto. 

Tenés 24 años. ¿No sentís que has logrado mucho a tu edad?

Yo sé, pero me mido con los estándares de afuera. Aún así, no me quiero medir con esos estándares. Como te digo que soy meticuloso, soy bien meticuloso y mi estándar es lo que tengo en mente. Cuando estoy mezclando y haciendo una canción, se me viene un estándar o a qué es lo que quiero que suene esa canción. Si no llego a ese estándar, entonces me vuelvo loco y empiezo a maltripear. Hasta que llegue a ese estándar voy a estar tranquilo.

No me gusta que la gente se mida por otras cosas. Nadie más te puede decir que sos exitoso. Solo vos sabés que sos exitoso. No importa cuánto dinero tengás o cuántos títulos tengás. Si vos no te sentís bien, no sos exitoso. Hasta que estés tranquilo y disfrutés el proceso, ahí vas a ser exitoso. 

Tu vara personal del éxito es bien alta…

Por eso te digo que es yuca. Pero sé que cuando lo logre voy a estar bien y voy a ser exitoso, porque voy a estar tranquilo.

Es decir, ¿tu concepto de éxito es estar completamente en paz con lo que hayás hecho?

No con lo que haya hecho, pero solo disfrutar el momento, básicamente. Cuando disfrutés el proceso, ahí es cuando vas a ser exitoso, porque te va a valer verga el resultado y solo vas a disfrutar lo que hacés. No vas a tener una concepción de que tengo que llegar a tantos plays para que una canción sea famosa, o cuántos views. Con tal de que estés feliz con el proceso que hiciste, vas a estar feliz con el resultado. Sin importar cómo la gente lo agarre.

¿Qué reacción te gustaría causar en la gente que escucha tu música?

Me cae mal que te digan que (tu música) suena como que no es de aquí. Suena halagador, pero querés que las cosas cambien para que las cosas suenen como de afuera, pero desde aquí. 

Esta música la imagino estando en un muelle, en el lago. Solo para chillear. Los shows en vivo son para agarrar esta música que tripeás y hacerla algo más intenso. Que podás bailar, tripearlo más intensamente. Son diferentes versiones de las canciones. 

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#Música