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Ángeles Azules: sinfonía del gusto culposo

Gusto culposo. Así le llaman.

Existen artistas musicales que a lo largo de su carrera han gozado de mucha popularidad en estratos sociales «apestados» por la élite cultural letrada y dominante. Se trata de artistas muy del gusto popular que, por el simple hecho de ser objeto de admiración para mucha gente de (presunta) poca preparación académica, se ganan la letra escarlata de parte del resto de la población que les considera «el vulgo».

El desfile de artistas que encajan en esta categoría es extenso y cada país tiene los suyos: Alci Acosta, Jhosse Lora, Los Tigres del Norte… ¡Vaya! ¡Si hasta incluso Mozart pasó por etapas en las que gozó de la bendición del vulgo vienés, pero del rechazo de la corte.

Pero muy de vez en cuando alguno de estos artistas logra la sensibilidad kitsch que lo hace trascender las fronteras del buen y mal gusto. Cuando esto ocurre, cuando la élite cultural letrada y dominante acepta al objeto popular como digno de admiración y respeto… nacen los «gustos culposos». Así les llaman.

Un claro ejemplo de ello es lo que viene ocurriendo desde hace un par de años con Los Ángeles Azules, el máximo exponente de la cumbia contemporánea en México, un país que raspa en sus cicatrices el legado de otros grandes exponentes del pasado como La Sonora Santanera y luego por el Súper Show de los Vaskez o Los Flamers, entre otros.

Los Ángeles Azules son también un exponente de la marginación. Su origen así lo testifica. La orquesta proviene de Iztapalapa, que no por casualidad es llamada despectivamente como «Iztapa-lacra» por muchos mexicanos. Pero desde su nacimiento, allá por 1976, y sobre todo desde el surgimiento de «la cumbia sonidera» –en la que destaca el uso del acordeón como instrumento distintivo– es que las canciones Los Ángeles Azules comenzaron a cruzar fronteras y a adueñarse de cuanta rocola se les atravesara. Canciones como «El listón de tu pelo» o «Cómo te voy a olvidar» tuvieron tanto éxito, que en la década de los noventa convirtieron al grupo en un suceso, un fenómeno que se fue borrando poco a poco a medida avanzaba el tiempo. Con altas y bajas, el grupo se mantuvo vigente en su propia escena, pero aquellas melodías cruzaron la frontera kitsch y poco a poco se fue reproduciendo el virus del «gusto culposo» incluso en escenarios insospechados, como el del pop y el rock, donde en los últimos años han tenido una gran respuesta.

La primera en destacar con una versión de un tema de Los Ángeles Azules fue Julieta Venegas (en compañía de Pau Donés, de Jarabedepalo), quien grabó el cover de «El listón de tu pelo» en 2002, en ocasión de la película «Asesino en serio«. Pero algún visionario de OCESA (la gran empresa del entretenimiento en México) decidió incluirlos en su radar de artistas. Apareció el disco «Cómo te voy a olvidar«, en el que Los Ángeles Azules comparten sus canciones con invitados de la escena rock, como Saúl Hernández (Caifanes), Vicentico (Los Fabulosos Cadillacs), Kinky, Carla Morrison y Denise Gutiérrez (Hello Seahorse), entre muchos más.

El grupo incluso formaría parte del festival de rock Vive Latino 2013. A partir de entonces, «el gusto culposo» abarrota escenarios y contagia de experimentos musicales, pues ya no solo el rock se fusiona con su cumbia sonidera. También la música clásica. Y para dar constancia de cómo suena el experimento en el que Los Ángeles Azules se conjugan con una orquesta sinfónica, Factum fue a uno de sus conciertos, el del pasado 30 de Noviembre, en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México.

Vista desde la zona popular en el concierto sinfónico de Los Ángeles Azules.

Parte de la mercadería alusiva a Los Ángeles Azules disponible a la venta afuera del concierto.

Cumbia sinfónica

Es necesario reseñar que el local (con capacidad para diez mil personas) estaba abarrotado en su gran mayoría por un público adulto que en toda la noche se contuvo las ganas de bailar sobre las pomposas butacas que tanto distaban del baile de barrio.

El show inició sin sinfónica. Solamente con los 14 integrantes de la orquesta original (entre músicos y coristas), quienes interpretaron el tema «Entrega de amor» para una multitud entregada desde la primera nota del acordeón, que fue precisamente el protagonista de la siguiente canción: «Cumbia Pa’Gozar«.

¡Desde Iztapalapa… para el mundo!

Fue, como de costumbre, el Doctor Elías Mejía el encargado de conducir la comunicación con el público en esa noche. Elías es el bajista y fundador de una agrupación en la que casi todos los integrantes son hermanos (o familiares cercanos). Después de un breve saludo y algunas consideraciones acerca del tráfico de la ciudad, Elías presentó la canción «Mi único amor» y luego «La cumbia del acordeón» y «La cumbia del infinito«, en la que apareció en pantalla gigante una imagen muy curiosa del luchador Blue Demon bailando ‘de lo más sabrosón’ con una bella pareja.

Le siguió el tema «Mi niña mujer«, que tuvo una gran respuesta incluso del público infantil presente en la ocasión:

Luego el grupo invitó a subir a parte del público para someter luego a votación quién lo había hecho mejor. Para entonces ya corrían sobre los asientos distintas pelotas inflables. Mientras en el escenario incluso se utilizaba pirotecnia, para darle más profesionalismo al espectáculo.

Sonaría a continuación «Toma que toma«, una canción que forma parte del nuevo disco de la orquesta («Viernes Cultural«), un disco en el que el grupo incluso se animó a grabar un cover de Soda Stereo, y la canción «Ella usó mi cabeza como un revólver«.

La primera parte del concierto finalizaría con las canciones «Mi cantar«, «Cumbia de la tortuga» y «Ay amor«.

Llegaría entonces el momento anunciado, el de la fusión con la Orquesta Sinfónica. Una cortina de desprendería desde lo alto, revelando al compendio de músicos y coristas que tras bambalinas esperaban entrar en escena.

Parte de la vista de de la Orquesta Sinfónica que acompañó a Los Ángeles Azules en su concierto.

Parte de la vista de de la Orquesta Sinfónica que acompañó a Los Ángeles Azules en su concierto.

Sería la canción «El listón de tu pelo» la elegida para iniciar la cumbia sinfónica. Para ello invitaron a Denise Gutiérrez (cantante del grupo Hello Seahorse), quien le puso su estilo a una interpretación que terminaría siendo muy parecida a la del video a continuación:

Lo mejor estaba reservado para el final. Sonarían canciones como «Juventud«, «20 rosas«, «Entrega de amor«, (por segunda ocasión) y «Cómo te voy a olvidar«, en la que el coro del público eclipsaba por momentos a la voz del vocalista principal.

Es en canciones como «Las maravillas de la vida» en las que uno comprende que el gran secreto de Los Ángeles Azules está en el manejo de las melodías, esa facultad para crear estribillos pegadizos que se incrustan en la cabeza de los oyentes por largos períodos de tiempo.

Para el final, el grupo rindió el respectivo agradecimiento a  la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de México (bajo la dirección de Odilón Chávez), quienes compartieron los arreglos de las canciones con las que despedirían la velada: «Paso la vida pensando«, «Amigos nada más«, «Mis sentimientos» y «El listón de tu pelo» (por segunda ocasión).

El concierto terminaría con un invitado más: Jay de La Cueva (cantante del grupo Moderatto y ex baterista de Fobia), quien le añadió la distorsión de su guitarra eléctrica y su gran manejo del público al tema «17 años«, una de las más esperadas por el público.

 

 

 

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#Música