Adiós al galgo inquieto

Había algo en su galopar que siempre me recordaba a «Huesos» –o «Santa’s Little Helper«, para la versión original de Los Simpson– y, aunque fue el más letal de un equipo de 300 espartanos «invencibles», nunca lo consideré el más talentoso de aquella camada. Vaya, ni siquiera pensaba que él era el mejor futbolista de aquel Arsenal imparable. Para mí, el más talentoso de aquel equipo era Dennis Bergkamp. Y el mejor futbolista de aquellos cañoneros alérgicos a la derrota era el capitán, Patrick Vieira. Porque siempre he entendido que el fútbol es más que estética. El fútbol es más Han Solo y menos Luke Skywalker. El fútbol, el de verdad, es una guerra de baja intensidad con exabruptos delirantes.

Y en esos episodios de histeria Henry fue siempre el rey.

«Tití»…

¡El gran Thierry Henry!

A veces recuerdo haber meditado que un talento como el suyo no parecía ser digno de esta chimbomba terráquea. Nos dirán los biógrafos que Thierry Daniel Henry nació en la comuna francesa de Les Ulis, en Essonne, la Región Parisina, Francia. Pero no permitamos que nos engañen. Un talento así de descomunal solo se procrea al azotar la influencia de un sol amarillo sobre la piel de un galgo inquieto. De esos que solo nacen en Kryptón.

Henry es el culpable de que el mundo no gozara de las virtudes de mi voz como tenor natural. Haber gritado aquel gol de volea invertida que le anotó el 1 de Octubre de 2000 al Manchester United tuvo sus implicaciones en mi faringe…

Desde entonces llevo 14 años –como el sello del dorsal en su camiseta– de tener la garganta muy dañada:

Es una lástima que el tiempo no perdone ni a los superdotados. Thierry Henry anunció ayer su retiro como futbolista profesional. A los 37 años cuelga los tarugos inmisericordes que tanto torturaron rivales. 24 de esos años fueron ofrendados al dios balompédico.

Henry se va. Y lo hace después de haber ganado casi todo lo que se pudiera ganar en el deporte rey del planeta de los peones:

El kryptonés se retira luego de cultivar el siguiente palmarés:

  • – Una Copa del Mundo de la FIFA.
  • – Una Liga de Campeones de la UEFA.
  • – Una Súper Copa de Europa.
  • – Un Mundial de Clubes.
  • – Una Eurocopa de Naciones.
  • – Una Copa Confederaciones.
  • – Elegido tres veces como el futbolista del año en la Premier League de Inglaterra.
  • – Cinco veces máximo goleador de la Premier League.
  • – Dos veces ganador de la Bota de Oro europea.
  • – Dos campeonatos de Premier League.
  • – Tres FA Cup.
  • – Dos Community Shield.
  • – Dos Ligas españolas.
  • – Una Copa del Rey.
  • – Una Súper Copa de España.
  • – Un campeonato de Ligue1.
  • – Una Súper Copa de Francia.

¿Qué le faltó por ganar? Sí, el Balón de Oro. Lastimosamente sus años más dorados coincidieron con el aberrante virus de Barcelonización y Real Madridización que ha llenado de pus al planeta. Y los votantes eligieron como suele pasar con el síndrome de la democracia:  por dos años consecutivos (2003 y 2004) Henry terminó segundo en los votos, atrás de Zinadine Zidane y de Ronaldinho Gaucho. Ambos, grandes futbolistas. Pero alguno de esos dos años debió haber sido para el galgo alquimista.

Con el siguiente mensaje, en su página de Facebook, Henry se despidió del profesionalismo. Y en cada rincón del planeta, algún otro ociosos desquiciado como yo, se puso a revivir los momentos dorados (vía Youtube) del gran Thierry:

Después de 20 años en el juego, he decidido retirarme del fútbol profesional. Ha sido un viaje increíble y quiero agradecer a los aficionados, a los compañeros del AS Monaco, Arsenal FC, FC Barcelona y New York Red Bulls; y, por supuesto, los compañeros de la selección nacional de Francia, que han hecho mi tiempo en el juego tan especial.
Ahora es tiempo para una trayectoria profesional diferente y estoy muy satisfecho de informar que volveré a Londres para trabajar con Sky Sports. Espero compartir algo de las ideas, observaciones y experiencias con las que he aprendido a lo largo de los años con ustedes.
Tengo algunos recuerdos increíbles (¡la mayoría buenos!) y una experiencia maravillosa. Espero que se hayan divertido viéndola tanto como yo he disfrutado participando en ella.
Nos vemos del otro lado…
– Thierry Henry

Y queda entonces admirar los talentos de este gran futbolista: la velocidad (su mayor virtud), el buen manejo del juego aéreo cuando era necesario, la capacidad de cambiar el destino de su carrera cuando Arsene Wenger decidió que le iría mejor si lo alejaba de la banda y lo colocaba como un falso 9 que rondara el área, la técnica pulcra para combinarse al primer toque con compañeros igual de impecables, el golpeo fino en el balón parado y, sobre todas las cosas, el saber asumir su papel de acuerdo a las necesidades de su club. Porque cuando llegó a Arsenal –el equipo que incluso le ha construido una estatua a la entrada de su estadio–, llegó con la cola entre las patas de Italia. Su paso con la Juve no fue el mejor. Arsene Wenger lo manejó con cuidado y le tuvo paciencia. Llegó a un equipo donde los mandos en la cancha estaban repartidos entre nombres de peso como Tony Adams, Dennis Bergkamp, Martin Keown, Steve Bould, Ray Parlour y Patrick Vieira. Y supo adaptarse. Supo adaptarse y aprender el don de liderazgo. Ese mismo que luego le tocó ejercer cuando los grandes veteranos se marcharon y debió dictar ejemplo a jóvenes emergentes como Robin Van Persie y Çesc Fábregas.

Thierry Henry también es uno de esos últimos especímenes románticos que no ocultan el amor incondicional que guardan por el escudo que tanto defendió en la batalla sobre el césped.

Basta dar un pequeño vistazo para encontrar los goles más extraordinarios que el kryptonés realizó en su carrera profesional. Pero yo guardo uno de esos goles con mayor admiración: el gol que anotó al volver al club de sus amores, cuando nadie –ni siquiera él, incluso– veía factible un regreso. Cuando volvió de su paso por el Barcelona y, aprovechando el receso de liga en Estados Unidos, vivió una vez más el sueño de anotar una vez más en su casa.

Buscaba un cierre que fuera más emotivo para despedir al galgo inquieto de la camiseta 14, pero las palabras sucumben ante la constancia que dejan videos como el siguiente…

*Foto destacada por Kieran Clark. Creative Commons. Flickr.

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