Si no es para mí, ¿no importa?

Parece que cada día nos despertamos con un bombardeo de información en los medios de comunicación y por momentos perdemos la realidad como colectivo. Informarse hoy en día es fácil, pero así de fácil también es perder la perspectiva de información útil e importante.


Parece curioso que ante tanta investigación periodística, denuncia, corrupción y violencia, solo en El Salvador no sucede nada. Pareciera que estamos dormidos, aburridos, cansados o ajenos a lo que ocurre en realidad.

Los Panamá Papers han trastornado al mundo, pero en verdaderas realidades. Líderes han renunciado, gente ha condenado el hecho, pero aquí pareciera que nada pasa. Hay gente valiente que está arriesgando su vida para que no perdamos la realidad con este tipo de información. Y no creo que sea en vano. No se trata de hacer monumentos, pero sí se trata de reconocer esta labor de periodistas dignos.

Es una realidad que países como el nuestro carece de políticas fiscales y más aún leyes que impidan este tipo de actos, como fuga de capitales o evasión fiscal. No es que importe o sea escandaloso saber quién es la persona involucrada, ya sea un político o alguien con apellido reconocido en nuestro país, sino que lo que debería de preocupar es que, como sociedad y modelo económico, estamos fallidos. ¿Será acaso que muchos no logran entender que, si fuera equitativa la contribución, muchos problemas podrían ir disminuyendo poco a poco? Eso sí, también necesitamos un estado con transparencia. Un «estado limpio», podría decirse que es una utopía, pero no es así. Solo debemos hacer que nos importe, porque mientras exista un juego que se llame Democracia, cualquier cosa puede pasar.

Pertenecemos a una sociedad en la que el bien común no importa. ¿Cómo volver a fomentar valores? ¿Cómo hacer para creer en las instituciones? Sencillamente educando e informando a nuestra sociedad. Estamos en la era de la información, en la que parecería que el acceso a ella es fácil, pero no, no es así. Aún hay un gran número de hermanos salvadoreños que son analfabetas. Esto no se arregla con un modelo de consumismo irracional, sino con inversión en educación y salud.

Siempre creeré que hay más buenos que malos, por tanto siempre habrá gente valiente que informe y que haga razonar. Aunque muchas cosas no sean relevantes para ti, recuerda siempre que sí importan para los demás.


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