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“Joker”: el origen de un camino a la locura

Joker es una buena película. Sin embargo, su guion no es tan impresionante como sí lo es la actuación de Joaquin Phoenix. 

Foto cortesía de Warner Bros


El hype es algo terrible. Tenía expectativas por ver una película que se metiera en mi ‘Top 3’ sin preguntar. Y sí, es probable que mi amor por los cómics y mi conocimiento de las versiones de Jokers y sus diferentes orígenes hicieran que a la película dirigida por Todd Phillips (el mismo director de “The Hangover” y “Road Trip”)  no la asimilara como algo tan sorprendente. Tengo, además, la sospecha de que la mayoría del publico sostiene la idea de que las buenas películas de cómics vienen de Marvel. Esto me genera cierto descontento, ya que me gustaría que quienes opinan así leyeran, de verdad, cómics; y entendieran, por ende, que un cómic puede ser mejor que cualquiera contraparte audiovisual, dependiendo del caso.

Me animo a creer que muchos de los que dicen estar sorprendidos porque DC «hizo algo diferente» son los mismos que no han visto ni una película de DC Animation y no han visto cómo DC ha logrado darle vida a varias storylines que solo podríamos de manera animada. Esto es importante aclararlo. No obstante, también es importante hablar del Joker y su origen como personaje.

Es importante contextualizar a través de Batman, a quien desde que comenzamos el DC Extended Universe (2016-presente) no le ha ido muy bien. Después de la trilogía de Nolan, Batman ha tratado de encontrar su camino en el cine, aunque no lo ha logrado del todo. El intento de DC por crear un Universo parecido a Marvel fue un fracaso rotundo. Eso sí: todavía estamos a la espera del Snyder’s cut, pero por desgracia parece que nunca lo veremos. La última vez que el Joker tuvo un relativo protagonismo como un personaje alternativo a Batman fue en «Suicide Squad», cuando Jared Leto decidió ponerse el maquillaje blanco, pintarse el pelo verde y llenar su cuerpo de tatuajes. Pero resultaba evidente que DC tenía tanto miedo a las comparaciones con el Joker de Heath Ledger (“The Dark Knight”, 2008) que decidieron mostrar un villano totalmente diferente y sin carisma; todo orquestado por un marketing engañoso que nos hizo creer que el Joker de Leto sería el principal personaje del Escuadrón Suicida y que también propició que, de nuevo, el hype fuera innecesario. Así es como hemos llegado al escenario actual, con la promesa (¿incerdidumbre?) de que en 2021 veremos una nueva película de Batman (con Robert Pattinson), pero sin Joker.

Al saber todo esto, DC decidió contratar a Todd Phillips para dirigir la nueva versión del Guasón. La filmografía de Phillips es muy peculiar: «Hangover», «War dogs» y «A star is born», por mencionar algunas. Esta última –que tuvo relevancia y fue muy premiada el año pasado– sería la que le abriría el camino a Phillips para conducir el proyecto de «Joker».  Muchos no sabíamos qué pensar. Sin embargo, cuando escogieron a Joaquin Phoenix como el nuevo Joker, todo cambió. Las entrevistas de Phillips dejaban claro que esta cinta no sería una película de Joaquin Phoenix en el mundo de los cómics, sino que una película del Joker en el universo de Phoenix.

El actor Joaquin Phoenix afirmó que adoptó su risa para el personaje de «Joker» estudiando videos de personas que sufren de risas patológicas. También ha dicho que trató de retratar un personaje con el que el público no pudiera sentir identificación.
Foto cortesía de Warner Bros.

«Her» y «You were never really here» son dos películas que hay que ver si se quiere entender a Phoenix y su arte actoral. Con «Joker», Phoenix ha vuelto a demostrar –sin que hiciera falta– que puede sumergirse en un rol y darle vida a lo que vemos en pantalla. Como es sabido, él no ha sido el único que ha interpretado a este personaje para cine. Jared Leto lo hizo en  “Suicide Squad”; Mark Hamill, en “Batman, The Animated Series”; Jack Nicholson, en  “Batman” (1989); Cesar Romero, en “Batman” (1966); y Heath Ledger, para “The Dark Knight” (2008). Estos actores hicieron de Joker, pero ninguno de ellos hizo de Arthur Fleck. Cabe recalcar que hay varios Joker o, al menos, varios orígenes; y casi todos los que vemos en películas o series son derivados de algún cómic.

Arthur Fleck viene de uno de los mejores cómics de Batman. 

«The Killing Joke» fue escrito por Alan Moore, conocido por haber escrito «Watchmen», «From Hell» y «V for Vendetta», entre otros. Moore creó con sus cómics una de las versiones más oscuras del payaso y trató de construir una historia de origen para la locura del Joker. Así pues, para el cine, Todd Phillips decidió crear a su propio Joker tomando elementos de las ideas de Moore.

La película que se exhibe actualmente en los cines se desarrolla en Gotham City –un sustituto de Nueva York con un velo fino–, en lo que parece ser a fines de los años 70 y principios de los 80. Solo esa configuración ya la distancia de otras películas del DC Expanded Universe; el mismo que, con la excepción de «Wonder Woman», se ha establecido siempre en la actualidad. Al respecto, Phillips le narró a un grupo de periodistas: «Cuando se lo pitchamos a Warner Bros y le entregamos el guion, [queríamos] dejar en claro que esto no es jodido con nada de lo que está pasando. Esto es como un universo separado, tanto que se necesita lugar en el pasado, antes de todo lo demás».

«Joker» tiende a romper patrones y destruir todas las cosas comunes  hasta el punto de tratar a las personas como si fueran parte de un juego. Y ese juego consiste en que si es capaz de hacerles cambiar sus valores sociales, entonces él gana. Se trata de mostrar qué tan rápido cambiarán las personas «morales» dadas las circunstancias correctas. No se trata de dinero, no se trata de fama, no se trata de venganza; se trata de controlar la voluntad humana. Ese es su juego. Su personalidad ya está establecida. Todos la conocemos –alguno más que otros–, pero ninguna versión del Joker ha sido tan real como la de esta película.

En un filme que adapta al mundo de los cómics, sin superpoderes ni superhéroes, tramas reales, problemas del día a día, el Joker pudo… y puede ser cualquiera.

Este Joker es aún más doloroso porque vemos en él cómo se progresa en la locura. Nos afectamos al verlo transformado por la maldad y el virus de una sociedad corrupta, malvada hasta la raíz. Pero es el lenguaje corporal de Phoenix lo que deja una profunda impresión. Camina de manera diferente, corre de manera extraña, mira a través de las cejas de cierta manera, se sienta de manera extraña. Cuando lo mirás transformarse, sentís algo extraño en tu piel; sentís una incomodidad que hace que no apartés tu mirada.

Phoenix –quien perdió una cantidad obscena de peso para interpretar el rol– le da vida de una manera diferente a un personaje tan icónico. Estoy seguro de que la suya es una actuación con la que debería llevarse el Oscar, pero más allá de eso, con «Joker» vimos unos últimos 30 minutos que son una obra maestra en todos sus aspectos.

La actuación de Joaquin Phoenix es la que más sensaciones despierta en esta película.
Foto cortesía de Warner Bros.

La música de «Joker» es realmente pesada. La sentís con cada paso, con cada escena. En especial, recomiendo el magnífico trabajo del tema «Call me Joker», de Hildur Guðnadóttir. Lean esta pieza, piensen en esa canción y aplaudan ese trabajo musical. Hildur ya ha trabajado en los departamentos musicales de películas como «The Revenant», «Arrival», «Sicario»; y también compuso la partitura para la serie de HBO, «Chernobyl». Todas esas vibraciones resultan inquietantes e inyectan de tensión al aire de la ciudad de Gotham. Además, Hildur ha logrado un trabajo maravilloso al igualar, desde la música, el desempeño escalofriante de Phoenix. Por eso es que l personaje de Fleck siempre está bailando una melodía imaginaria en su cabeza. Si lo ves hacerlo sin la música, pensarás que está imaginando algo alegre. Sin embargo, Guðnadóttir nos muestra lo que realmente está escuchando: una fusión de miedo y melancolía.

Fleck no aparece en los cómics, pero «Joker» se propone demostrar que todavía hay nuevos ángulos en los personajes que creemos que conocemos por dentro y por fuera. La actuación comprometida de Joaquin Phoenix y la dedicación de la película a la configuración y el estilo precisos de la época hacen de Arthur Fleck un personaje que se destaca por sí mismo, mucho antes de asumir el nombre icónico. 

«Joker» termina siendo lo que toda película de origen del personaje termina siendo: un camino hacia la locura. Imaginen una semilla de maíz dentro de una olla siendo calentada poco a poco hasta convertirse en palomita de maíz. No hay vuelta atrás, todo el mundo sabe que va a estallar y convertirse en algo que vamos a disfrutar, aunque sepamos que el camino hacia ese producto final no es divertido.

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