«Gabriela Triste es como un trol del internet»

Gabriela Triste es una artista de trap y pop salvadoreña que saltó a la fama localmente por la canción «Frutsi!». Su propuesta es fresca y no teme abordar temas tabú como la diversidad sexual. Tras unos meses en pausa, la cantante regresó para relanzar su carrera con el respaldo de Normandie Records, de Los Ángeles.

Fotos FACTUM/Salvador Meléndez y cortesía


Gabriela Triste nació con el nuevo milenio. A sus 19 años, posee una carrera acorde a la velocidad de los nuevos tiempos: durante el último año pasó del anonimato en internet a tener una canción viral, colaboraciones con otros artistas, problemas por derechos de autor y polémicas debido a parodias. En la actualidad está fichada por Normandie Records (Los Ángeles, CA) y este mes liberó la nueva versión del tema que la hizo famosa: «Frutsi!»; esta vez con un beat hecho por GARS y producida por Gaby Nieto, ambos salvadoreños. 

«Hay una cosa importante detrás de todas esas bromas en mis canciones: hay que tomarse el tiempo de analizarlas antes decir ‘qué mal me cae esta bicha’», dice Gabriela sobre su música. Y lo sostiene con posturas claras acerca de la diversidad sexual, la libertad creativa y el machismo.

La artista de pop y trap inició en la música parodiando canciones de grupos de k-pop en 2017. «Con mis amigas buscábamos una canción en YouTube y encima de eso decíamos tonterías, vulgaridades. Y recuerdo que lo teníamos en los celulares y ellas se lo pasaban en su colegio por Bluetooth y la gente decía que qué chistoso. Entonces ahí fue que comencé a hacer las parodias de k-pop y fue cuando más gente me escuchó», comenta. «Era por divertirnos y por dejar atrás ese montón de cosas que la gente mira como: ‘ay, no, una señorita no puede hablar de sexo, no puede decir groserías, porque una artista no puede hablar de esas cosas’», agrega.

Gabriela Triste en entrevista para Revista Factum realizada el 6 de marzo de 2020.
Foto FACTUM/Salvador Meléndez.

Gabriela complementó su seudónimo gracias a la canción «El triste», de José José. Primero para firmar las parodias que subía a SoundCloud; luego para su primer EP, junto a Lincktendo. «Era algo como de broma. Jamás me imaginé que iba a tener el impacto que tuvo. Por eso hicimos el primer EP de la forma en que se hizo. Por eso no teníamos derechos ni permisos de nada, porque no esperábamos que explotara tanto así», rememora. 

El EP «Frutsi!» estaba lleno de referencias de la cultura salvadoreña. «Fue parte del experimento social. La música que se escucha en El Salvador es como reggaetón y cosas sexuales. Entonces no hay nada que nos represente a nosotros como salvadoreños. Pensamos que estaría bien y la gente lo tomaría muy bien que hubiera algo así. Siempre he pensado que las canciones que hablan sobre tener mucho dinero son bien chivas, pero con algo que vos has vivido es más fácil de identificarse y de tener presente por más tiempo», explica. 

Actualmente ese EP no está disponible en ningún servicio de streaming, por diferencias entre ambos artistas. Al respecto la cantante expone: «a nivel artístico no hubo mucho entre Gabriela Triste y Lincktendo. Fue una cosa más entre Daniel (nombre de pila de Lincktendo) y Gabriela. Creo que pensamos diferente y eso está súper bien. A la larga, era una cosa que en algún momento iba a chocar. Fue sobre no saber organizarnos ni conversar en momentos anteriores cómo se iba a repartir todo eso. Yo le deseo mucho éxito en su carrera y en lo que sea que vaya a hacer».

Revista Factum aprovechó el relanzamiento de la carrera de esta joven artista para conversar con ella sobre su música, sus influencias, diversidad sexual, críticos y sus proyecciones. 


 ¿Qué es el proyecto de Gabriela Triste?

Gabriela Triste comenzó siendo algo burlesco. Me gustaría mantener un poco de eso porque, quiérase o no, es como el origen de ella y a la gente le gusta que Gabriela sea así; pero también quiero que sea una figura como de mainstream pop, pero que al mismo tiempo tenga eso de: «puya, yo nunca había oído nada que hablara de esas cosas». Y que la gente sienta que todo el tiempo es una cosa distinta a lo que normalmente se suele hacer. 

 Vos hablás muy abiertamente sobre sexualidad… 

Sí, claro. 

…y varios temas normalmente son tabú en el pop salvadoreño. ¿Lo hacés con alguna intención?

Me parece que sí hay un mensaje un poco profundo detrás de esas cosas, pero la razón porque las hice fue porque son temas con los que se bromea, como: «ay, no, yo me voy a ir a meter con el profe para tener más nota». Son bromas, pero se adaptan a esto de las canciones y es lo mismo de generar que la gente se identifique. De hecho, una canción se llama «Joto» y habla de un profesor que te gusta, pero es gay. Porque un montón de gente me escribe: «a mí me gusta el profe de mate». Es bien chistoso que la gente se identifique con cosas que uno pensaría: «¡qué virgada!».

Esta canción que has mencionado me parece interesante porque la primera vez que te vi en vivo fue en el lanzamiento de una revista sobre diversidad sexual. ¿No te preocupa que pueda ser malinterpretada por las personas LGBTI?

Es esa misma cuestión de ser parte de la comunidad que hay un momento de la vida donde no estás muy seguro de tu identidad, porque estás descubriendo tus gustos. Entonces es como: «puya, me gusta una persona, pero es la primera vez que me siento así». Porque pensás que nunca te han gustado… No sé… Por ejemplo, en el caso de las mujeres, piensan: «nunca me habían gustado otras mujeres». Entonces es como: «puya, me estoy sintiendo gay por primera vez». De eso es Gabriela Triste, básicamente. 

Es decir, te gusta escribir sobre las cosas que normalmente pensamos, pero no decimos. ¿Cómo recibís los comentarios sobre estas canciones?

Como la mayoría de gente que me escucha son jóvenes, se lo toman bien. Pero hay que tomar en cuenta que Gabriela Triste es un personaje; no es quien yo soy, en realidad. A mí no me gusta meterme con los papás de mis amigas –en referencia a su canción «Uno»–. Ja, ja, ja. Claramente. Pero sí es un personaje burlesco y, realmente, es un ser virtual. Gabriela Triste es como un trol del internet. 

¿Y te interesa el enfoque de género?

No he abordado los problemas de la desigualdad de género hasta el día de hoy, pero sí lo he planteado de un modo en que la mujer ve como un objeto al hombre; y entonces la gente se ríe sobre eso y dicen: «¡ay, qué chistoso!». Pero si yo fuera un hombre que hablara sobre sexualizar mujeres, lo verían normal. Es algo en lo que hay que tomar un poco de conciencia. Yo lo hago porque es una broma. Por suerte, la gente con la que me he relacionado en la música ha sido muy buena conmigo. Bueno… la mayoría. Ja, ja… Y me han tratado muy bien. Pero sé que hay mujeres a las que les ha costado más que a mí, que les han pasado cosas feas. Y por eso creo que siempre es importante hablar y nunca quedarse callada.

Apenas con 19 años, Gabriela Triste encontró lo que muchos artistas salvadoreños han buscado sin éxito: una canción viral que conecte con su generación. «Frutsi!» es el nombre de esa canción.
Foto FACTUM/Cortesía.

Tenés desde marzo del año pasado en lo artístico, formalmente. ¿Qué ha sido lo bueno y lo malo de esto?

Siento que la gente ha recibido muy bien al proyecto. A mí me sorprendió mucho, porque es algo que no tenía siquiera tanta producción. Y, sin embargo, estuvo en la radio… y fue algo que se grabó en el baño de mi casa. Es una locura. Ja, ja ja. Creo que es, sobre todo, suerte. También estar en esta cuestión de conocer gente nueva, artistas que ya estaban, artistas nuevos. De hecho, alguna gente después de escuchar «Frutsi!» me dijo que quería comenzar a hacer música. Así es como me he hecho amiga de gente y así es cómo los he visto crecer, también. Se siente súper bonito recibir inspiración de gente y ser inspiración para otra gente. 

Hay personas que piensan que lo tuyo sigue siendo una broma, que no estás proponiendo algo en serio y todo eso. ¿Qué les dirías?

La música es para divertirse. Uno escucha una canción feliz cuando está feliz; y una canción triste, cuando está triste. Creo que hay cosas que no hay que tomárselas tan en serio. Si me pusiera a hacer canciones nostálgicas todo el tiempo, quizá no sería tan conocida como soy por hacer estas canciones burlonas. Entonces, es parte de hacer algo diferente y nuevo. Alguna gente no lo entiende del todo, pero está bien. 

¿Y qué creés que es eso ‘diferente’ en tu música?

A mí me gusta mucho que la gente tome más por las letras que por el sonido, porque la mayoría de canciones –incluso nacionales– hablan de lo mismo: sobre amor, sobre desamor, etc. Pero entonces al tener una letra así, polémica, es más fácil que la gente te preste atención especial, aunque sea para odiarte.

Es decir, ¿preferís que te odien a pasar desapercibida?

Sí. Yo creo que toda la publicidad es buena, incluso la mala. Ja, ja. De hecho, yo me volví un poco conocida a nivel internacional por Twitter, porque ahí las gringas encontraron mis parodias y dijeron que era plagio, que quién era, que quién se llamaba Gabriela Triste. Entonces estaban súper enojadas, pero eso me ayudó a levantarme y a hacerme conocida. Eran parodias a BTS, a Blackpink, a un montón de cosas. Pero bueno, sirvió. Ja, ja, ja.

La carrera de Gabriela Triste ha llamado tanto la atención que, en apenas un año, ya logró ser firmada por la disquera Normandie Records, de Los Ángeles, California. 
Foto FACTUM/Salvador Meléndez.

Ahora ya estás en una etapa más seria, con gente detrás de tu trabajo, etc. ¿Cómo lo equilibrás con lo que te dio a conocer?

Para mí ha sido un poco raro adaptarme a eso. De hecho, un par de veces tuve un poco de crisis porque pensé: «esto es muy serio para lo que yo quería al principio». Pero toda esta experiencia ha sido muy buena. Me han enseñado incluso técnica que yo no tenía. Es sobre estar abierto a recibir consejo, pero sobre todo a dialogar. Creo que lo que le falta a la industria es que no se lo deben tomar en serio todo. Es lo que te decía anteriormente: todo es muy serio en la música, todo debe ser perfecto y yo creo que no debe ser así siempre. 

¿Cuál es tu finalidad con la música?

Comenzó siendo una cosa personal para satisfacer eso que quería desde que estaba pequeña. Pero ahora pienso que si ya pude hacer algo –aunque sea a pequeña escala aquí en el país–, puede llegar un poco más lejos y mantener el mensaje de que estas cosas deben dejar de ser tabú; todos estos temas de la sexualidad y la orientación sexual. Creo que se puede explicar y apoyar a las nuevas generaciones, porque a veces a la gente le pasa que no tienen con quién hablar o no entiende bien qué es lo que les pasa. 

¿Querés que las personas que son rechazadas por su orientación o identidad sexual se sientan aceptadas en tu música?

Sí, sí. Era la idea principal de esas parodias y también de «Frutsi!», pero creo que se puede mantener de la mano siendo un poco más serio.

¿Vas a mantener todos estos elementos de la cultura cotidiana salvadoreña?

¡Claro!

¿Sentís que eso da identidad a tu propuesta?

Comenzó como un experimento –como te dije–, pero todavía creo que en El Salvador hay muchas cosas culturales que se pueden explotar y, en muchos casos, la gente menosprecia a El Salvador. O sea, la propia gente de El Salvador es como: «ay, no, El Salvador, guácala. Si yo pudiera irme a otro país, lo haría». Pero es que en El Salvador hay un montón de cosas que son bien chivas. Y El Salvador es bien chivo, pero hay que verlo desde una perspectiva especial.

Después de una pausa, Gabriela Triste está retomando la promoción de su carrera artística. 
Foto FACTUM/Salvador Meléndez.

Normalmente te movés en el trap lo-fi, el dembow y el reggaetón. ¿Te interesan otros géneros?

Me gusta mucho el trap, porque es lo que más escucho, pero me gustan otros géneros. ¡Hay tantos géneros, como para quedarse en un par! Cuando tenga la oportunidad de hacerlos, claro que los haré. De hecho, por ahí estamos trabajando –era un poco secreto– en una cosa que es como R&B y eso ya no lleva referencias nacionales, pero es algo como más privado. 

¿Quiénes son tus referentes artísticos para lo que vos hacés?

Cuando comencé, me gustaba mucho escuchar a Sailorfag, porque es bien representativo de hablar claro, de hablar fuerte sobre injusticias, sobre el machismo, sobre la comunidad, etc. Lo escuchaba mucho. Me inspiraba mucho. También escuchaba a Glitch Gyals, que son de España. Una de ellas es LaPili y habla sobre ser gordita y estar bien. Me gusta mucho esa tendencia. Pero «Frutsi!», como EP que era, tenía muchas referencias de k-pop, en cuanto a sonido. Me gustaba BTS, Hyuna, etc. 

¿Cuál es la proyección ahora con Gabriela Triste?

Primero, retomar lo que se tenía anteriormente, porque a la gente le ha gustado mucho. De hecho, me han escrito mucho para decirme: «volvé a poner tu música, no sé qué». Pero como no la puedo volver a poner, pues la vuelvo a hacer. Ja, ja, ja. Entonces quiero sacar eso y sacar las cosas nuevas que tenemos por ahí guardadas. Porque si me quedo haciendo lo mismo siempre, la gente en algún momento se va a aburrir. Entonces hay que variar, hay que hacer un poquito más de polémica por ahí y ver qué es lo que sale.

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#Música