El Salvador olvidó que convive con la pandemia 

Las aglomeraciones de votantes prevalecieron a lo largo de la jornada de elecciones municipales y legislativas en El Salvador. En la mayoría de puntos del país no fue guardada la distancia recomendable entre personas para prevenir más contagios de la Covid-19.

Fotos FACTUM/Salvador Meléndez y Gerson Nájera


De no ser por el uso de mascarillas, nadie hubiera caído en la cuenta de que El Salvador –al igual que el resto del mundo– atraviesa la pandemia por la Covid-19. El riesgo al que ayer se expusieron muchos de los electores representa una situación crítica debido a que se desconoce el comportamiento real del virus en el país, debido la falta de información oficial oportuna y al subregistro de fallecimientos.

Los salvadoreños desafiaron al coronavirus en las elecciones municipales y legislativas del 28 de febrero de 2021. De acuerdo a lo que el equipo de periodistas de esta revista pudo constatar, muchos de los electores que acudieron a los centros de votación lo hicieron sin acatar las medidas para evitar los contagios. Como si se tratara de calcomanías, se pegaron unos tras otros para ingresar a los recintos. Fue palpable cómo, debido al calor intenso, las mascarillas húmedas no garantizaron protección para quienes no guardaban sana distancia. 

Eso ocurrió, por ejemplo, cuando una marejada de personas se apiñó en el portón principal del complejo deportivo Plaza España, de Soyapango. Ante la pasividad de las autoridades electorales, de seguridad o logística, decenas de personas corrieron por más de ocho cuadras para entrar a ese centro de votación antes del mediodía de este domingo. Las gotas de sudor, provocadas por la fatiga y los 32 grados de calor, les salpicaron la cara. 

La fila de votantes se mezcló con los vendedores ambulantes que les ofrecieron agua, golosinas, paletas, tostadas de plátano y bebidas energizantes. En el complejo España no hubo distanciamiento entre jóvenes y personas de la tercera edad, quienes tuvieron que esperar, en promedio, una hora para poder votar.

Las personas de la tercera edad fueron los primeros en ingresar al centro de votación ubicado en el Polideportivo Plaza España. La única medida de seguridad para prevenir el contagio de Covid-19 fue la aplicación de alcohol en las manos y la toma de temperatura en el cuello. Foto FACTUM/ Gerson Nájera.

«Aquí no hay prioridad para nosotros (adultos mayores). Por eso mejor me retiro. [Hay] mucha gente. Voy a regresar más tarde. Hay mucha cola. Están descoordinados. Mejor me voy», dijo Adalberto Rodríguez, de 60 años, un soyapaneco que lamentó las largas colas que también se formaron en las JRV del Complejo España. En ese centro de votación, ubicado en las cercanías de Unicentro Soyapango, según la capacidad instalada, se recibiría a 10 mil electores.

La escena de la aglomeración de personas se repitió en el bulevar El Hipódromo, en San Salvador, uno de los centros de votación más importantes de la capital, donde la apertura de las urnas tuvo dos horas de retraso. Allí, los votantes ubicados en las primeras filas eran, en su mayoría, ancianos. Pero incluso ellos se empujaron, desesperados, cuando por fin fueron habilitadas las Juntas Receptoras de Votos (JRV). Todos querían votar.

También hubo concentraciones en el centro de votación Kinder Santa Anita de la colonia Santa Marta 2. Turbas de simpatizantes de los partidos Nuevas Ideas y GANA intentaron entrar a la fuerza tras el cierre de urnas que se ordenó debido a que, presuntamente, se agotó la tinta indeleble necesaria para marcar a cada votante. Agentes de la Policía y curiosos se sumaron a la reunión que buscaba ajusticiar a los responsables del centro de votación. Al final, los votantes pudieron entrar en fila india, pegados uno tras otro, en bloques de 25 personas. 

Además de la aglomeración entre jóvenes y adultos mayores, en los centros de votación las medidas de bioseguridad comenzaron mal desde la toma de temperatura, debido a que siguió prevaleciendo el mito de que los termómetros digitales infrarojos queman las neuronas. Los láser fueron lanzados hacia las muñecas, brazos y cuellos. Por ende, arrojaban mediciones equivocadas.

La escena de simpatizantes, vigilantes y votantes amontonados se repitió en distintos puntos del país. Y fue reportada por la red de medios de comunicación comunitarios.

Hasta el cierre de esta edición, el porcentaje de 51.5 % del padrón electoral que asistió a las urnas reflejaba una mayor participación de la población, si se compara con las últimas dos elecciones legislativas. En 2018 fue del 45.6 % y en 2015 fue de 47.8 %.

Un termómetro es usado en la entrada de Centro de Votación de la Zona Rosa, en San Salvador, como parte de las medidas sanitarias contra la Covid-19.
Foto FACTUM/Salvador Meléndez.

Falsa seguridad

Las medidas de bioseguridad en los centros de votación del Gran San Salvador y La Libertad fueron enfocadas en la desinfección de calzado y rociado de alcohol en el cuerpo. Ambas son medidas poco efectivas para evitar contagios debido a que generan una falsa seguridad y pueden generar que las personas se descuiden del lavado de manos y del distanciamiento entre personas, según lo han explicado médicos de diversos países a lo largo de la pandemia. 

En la entrada del Instituto Nacional “Damián Villacorta”, en Santa Tecla, fue colocada en una banqueta una estación de desinfección con tres galones de alcohol, una caja de mascarillas quirúrgicas, caretas, rociadores y bolsas con agua. Ese lugar pasó desapercibido, pues los votantes apenas se detuvieron a la toma de la temperatura en las muñecas. 

Una de las acciones de higiene que destacó en la jornada electoral fue la desinfección de los crayones y de DUI entregados a los votantes. También la colocación de la tinta indeleble con hisopo –para evitar contacto de mano a mano, donde usualmente se transmite el virus– fue bien visto por los votantes. 

El llamado a votar seguros no llegó de parte del Ministerio de Salud, la insititución encargada de velar porque se ejecuten las políticas de salud, sino que fue abanderado por la Asociación Salvadoreña de Pediatría de El Salvador (Asopedes), que en sus redes sociales invitó a los salvadoreños a «asistir a la fiesta cívica y llevar a los adultos mayores a votar». Usar marcarilla, no llevar a niños y niñas a los centros de votación, lavarse las manos o usar alcohol gel después de votar fueron las sugerencias que no tuvieron resonancia debido a que solo fueron difundidas en redes sociales.

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