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El «Súper martes» y lo que sigue en Estados Unidos

El 1 de marzo de 2016, martes, hay elecciones primarias de los partidos demócrata y republicano en 11 estados de la Unión Americana. Por el número de votantes proyectados, unos 57 millones y medio, y por la cantidad de delegados electorales en juego, 859 para los demócratas y 546 para los republicanos, este puede ser el día clave para definir a los candidatos que competirán, en noviembre próximo, por suceder a Barack Obama en la Casa Blanca de Washington. Con esta entrega Revista Factum inicia su cobertura especial de las elecciones estadounidenses y de las implicaciones que tendrán tanto para las comunidades de centroamericanos que viven en Estados Unidos como para la política exterior de Washington hacia nuestra región.


Las encuestas y los análisis más predominantes en la prensa política de Estados Unidos indican que el escenario más probable, cuando termine el «Súper martes», es que el republicano Donald Trump y la demócrata Hillary Clinton sean los virtuales ganadores de las nominaciones a la candidaturas de sus respectivos partidos para competir por la presidencia de la Unión. Es el escenario más probable, pero aún falta.

El salvadoreño Walter Tejada, concejal en el condado de Arlington, Virginia, durante un evento de apoyo a Hillary Clinton. Foto de Miguel Ángel Álvarez.

El salvadoreño Walter Tejada, concejal en el condado de Arlington, Virginia, durante un evento de apoyo a Hillary Clinton. Foto de Miguel Ángel Álvarez.

Clinton parece sobrepuesta, tras sus victorias en Nevada y Carolina del Sur, del empuje que su único competidor, el senador Bernie Sanders, ha logrado entre los votantes jóvenes e, incluso, en porciones de comunidades minoritarias, como las latina y afroamericana. Sanders no está derrotado ni mucho menos, pero entró a la cita del «Súper martes» por detrás en las encuestas y con las probabilidades en contra para arrebatar los delegados requeridos para afianzar la nominación.

En el campo republicano el asunto se trata de una carrera a tres bandas. Donald Trump, a pesar de su tempranera derrota en Iowa a manos del senador tejano Ted Cruz, se ha afianzado como el claro favorito. Trump, el billonario, ha apostado a seducir al voto blanco de la clase media empobrecida y frustrada con la clase política de Washington. Y le ha funcionado.

Cruz y Marco Rubio, senador de Florida, se afianzaron como los más cercanos perseguidores de Trump. El primero se ha posicionado incluso a la derecha del magnate y apuesta por ganar en Texas, su estado, que reparte 155 delegados (1,237 son necesarios para la nominación), y así mantener viva su precanditura.

Rubio adquirió fuerza tras la salida de Jeb Bush, hermano e hijo de ex presidentes, cuya precandidatura nunca agarró fuelle. Sin Bush, Rubio se ha convertido en el candidato al que el liderazgo republicano tradicional, temeroso de que Trump radicalice o incluso rompa el partido, ha decidido apoyar con dinero y espaldarazos públicos.

Una nueva hora para los latinos

El Pew Research Center, uno de los institutos de opinión pública más respetados de los Estados Unidos, ha cifrado en 27.3 millones el número de latinos elegibles para votar en todo el país, de los que se espera que al final voten unos 13 millones. Por el sistema de primarias y de elección indirecta establecidos por las leyes estadounidenses, el voto latino tiene particular importancia en varios de los estados en los que hay citas con las urnas durante el «Súper martes».

Composición étnica del voto en los estados que celebran primarias el "Súper martes". Tomada del Pew Research Center.

Composición étnica del voto en los estados que celebran primarias el «Súper martes». Tomada del Pew Research Center.

En general, de acuerdo a Glen Bolger, encuestador del partido republicano, ese partido necesita al menos el 35% del voto latino para ganar una elección presidencial. Mitt Romney, el candidato que perdió ante Obama en 2012 solo atrajó al 27% de los latinos, mientras que George W. Bush, uno de los republicanos más aceptados por los latinos, llegó a agenciarse el 44% de este voto.

Trump no está cerca del umbral requerido. De acuerdo a una encuesta del Washington Post y la cadena ABC, realizada en enero pasado, solo el 14% de los latinos aceptó que apoyaría a un candidato republicano; y el caso específico de Trump la tasa de aceptación (opiniones positivas menos opiniones negativas) es de -64 entre los latinos.

«Es simple: los que atacan a los latinos no son buenos en Matemáticas: se están disparando a sí mismos en los pies», dijo Bolger en un evento realizado el lunes pasado en American University, donde se analizó la importancia del voto latino en las primarias en al próxima presidencial.

David Karol, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Maryland, asegura que Trump solo está haciendo valer una decisión que el partido republicano tomó en la década de 1960: apostar casi exclusivamente al voto blanco.

«En 1964 los republicanos decidieron que era muy difícil obtener el voto negro y apostaron por el voto blanco… sus líderes apostaron por eso, como el gobernador de California Pete Wilson o los congresistas Newt Gingrich y Bob Dole. La excepción a eso fue George W. Bush… En ese sentido Trump es heredero de las acciones que otros líderes ejecutaron durante decadas», dice Karol, quien advierte que, en el corto plazo, aun sin el apoyo de las minorías, Trump puede afianzar suficientes votos blancos para, incluso, ganar la presidencia. «Hay más de una forma de llegar al 50%», dice el analista.

En el lado demócrata, las encuestas dan a Clinton una ventaja nacional casi de 2 a 1 sobre Sanders entre los votantes latinos. Y, de acuerdo a un análisis publicado este «Súper martes» por los periodistas Anne Gearan y Abby Phillip en la portada del Washington Post, la estrategia de Clinton en una eventual competencia con Trump será, precisamente, afianzar a las minorías afroamericana y latina para contrarrestar al billonario.

Aquí puede leer otros artículos publicados en Factum sobre las elecciones en Estados Unidos:

«Las redadas masivas empezaron cuando Bill Clinton era presidente.»

Una tarde de revolución.

Los Insurgentes.

Cinco claves para entender la primaria republicana en EUA.

Cinco cosas a saber antes del debate demócrata.

 

Foto principal de Miguel Ángel Álvarez. La mexicana Ámbar Pinto durante un evento de apoyo a Hillary Clinton en Virginia.

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