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Cinco claves para entender la primaria republicana en EUA

La cadena CNN transmite hoy, martes 15 de diciembre, el 5º debate entre los candidatos que aspiran a la nominación del partido republicano para competir por la presidencia de los Estados Unidos en 2016. Aquí algunos elementos para entender cómo va la carrera por la postulación y cómo esta afecta a la comunidades latinas.


Foto de la encuesta publicada en la portada del WP.

Foto de la encuesta publicada en la portada del WP.

  1. Hay, ya, dos favoritos. Uno es Donald Trump, el magnate inmobiliario que según una encuesta publicada ayer por el periódico The Washington Post está en el primer lugar de preferencias entre los votantes republicanos, con un 38%. Sobre Trump es importante hacer notar que subió 6% desde noviembre, aun tras proponer cerrar todas las posibilidades de entrada a Estados Unidos a cualquier musulmán; la propuesta recibió una avalancha de críticas, incluso de políticos tan conservadores como el ex vicepresidente Dick Chenney. Pero a Trump le ha salido un competidor importante: Ted Cruz, el senador tejano de origen cubano que es el favorito del llamado Tea Party, una facción ultra-conservadora del partido republicano que ascendió en el mundo político estadounidense con una plataforma basada en valores como la austeridad fiscal a ultranza, el rechazo a la migración y, en general, a cuanto política pública proviniera de la administración Obama. El senador es, según la encuesta del Post, segundo en preferencia entre votantes republicanos, pero de acuerdo a otros sondeos es ya primero en el estado de Iowa, el primero en el que se celebran las primarias y cuyo resultado suele catapultar o defenestrar pre-candidatos, lo que nos lleva al segundo ítem, el factor Cruz.

    Ted Cruz en una jornada de oración. Foto de Jamelle Bouie, tomada de Flickr, con licencia de Creative Commons.

    Ted Cruz en una jornada de oración. Foto de Jamelle Bouie, tomada de Flickr, con licencia de Creative Commons.

  2. Ted Cruz era, en 2010, uno de varios senadores y representantes afines al Tea Party. Destacaba, ya en sus primeros meses en la Cámara Alta, por una retórica agresiva, directa, que iba al corazón, sobre todo, de los votantes blancos de clases media y media baja que han visto reducidos sus ingresos en la última década. Fue en septiembre de 2013, tras protagonizar un filibuster, una estratagema política que consiste en esencia en pronunciar una extensa perorata en el pleno del Senado –la de Cruz duró 21 horas y fue contra la asignación de fondos para la reforma de seguridad social de Obama, el Obamacare– con el fin de que los límites de tiempo impuestos por ley al congreso para aprobar presupuesto no sean alcanzados, lo cual provoca cortes automáticos de fondos. El incidente incendió al partido republicano y lanzó a Cruz como líder de facto de los disidentes al liderazgo republicano representado en el Capitolio por John Bohner, un congresista con más disposición a negociar con los demócratas. La movida, dicen hoy algunos analistas, hizo que la popularidad de Cruz se expandiera entre la base republicana más conservadora y que el tejano empezara a pensar en serio en una candidatura presidencial. Hoy, con su reciente ascenso en las encuestas, hay quienes ya lo dan como eventual nominado debido que su calidad de “miembro de la clase política” y su capacidad para recaudar fondos de campaña, más allá de su bolsillo personal, lo hacen capaz de sobrepasar a Trump, cuya precandidatura se ha basado más en la retórica incendiaria que en las estrategias políticas en las que Cruz ha probado ser un maestro.

  3. Aún es pronto, sin embargo, para descartar otros dos nombres. Uno es el de Ben Carson, otro candidato externo –sin experiencia política– que llegó a estar en primer lugar en Iowa gracias, también, a un discurso conservador que apela sobre todo al voto cristiano evangélico, que es trascendental para el partido republicano: fue base fundamental, por ejemplo, en las dos elecciones presidenciales que ganó George W. Bush. Carson, no obstante, ha bajado de forma abrupta en las encuestas en el último mes (del 22% al 12%). Y el otro es Marco Rubio, otro cubano-americano, senador este por la Florida que se convirtió en favorito del liderazgo republicano tradicional debido en gran parte al fracaso de la precandidatura de Jeb Bush, el hermano de George, que a pesar de ser la que más dinero ha invertido hasta ahora sigue estancada en el 5% de las preferencias.

     

  4. La retórica. Están los bandazos de Trump, su discurso antiinmigrante, pro-armas y pro-negocios, que apela sobre todo a los Estados Unidos blancos de clase media alta, pero también a esa gran capa que es la clase media baja, afectada principal de la tasa de desempleo. Y están las apuestas de Cruz, parecidas a las del magnate pero dotadas de más inteligencia y más sistematización electoral: ahí donde Trump dice construyamos un muro en toda la frontera y no dejemos entrar a ningún musulmán, Cruz dice anulemos todos los beneficios migratorios que Obama impuso con su poder ejecutivo y dejemos a miles de hijos de indocumentados sin posibilidad de regularizarse, o establezcamos por decreto que los hijos de indocumentados no tienen derecho automático a la ciudadanía cuando nacen en suelo estadounidense. Es decir donde Trump tapiza el terreno con propuestas escandalosas que tienen poco margen de convertirse en políticas públicas, Cruz cultiva propuestas más sutiles, igual de conservadoras pero mucho más realizables si se llega a convertir en el 45º presidente. Por ahora, la retórica está centrada en el tema del terrorismo externo debido a los atentados en París y a la reciente matanza provocada en San Bernardino, California, por un matrimonio que había proclamado su lealtad al Estado Islámico; tanto Cruz como Trump han culpado a Obama, por la debilidad que le atribuyen en su respuesta a la amenaza de EI, y han evitado hablar de la proliferación de armas de fuego en Estados Unidos, de la que son férreos defensores.

  5. Es pronto todavía para prever el gran escenario, que es el de la competencia entre el nominado republicano y la o el nominado demócrata. La historia reciente indica, además, que no es sino hasta después de las primeras 6 a 10 votaciones primarias que se puede empezar a hacer cálculos. Sin embargo, si la tendencia se mantiene, es muy probable que Hillary Clinton compita contra Donald Trump o Ted Cruz, incluso contra Marco Rubio. Si eso es así un escenario en el que los votos duros se compacten, el de izquierda en torno a los demócratas y el de derecha en torno a los republicanos, el voto de las minorías e independiente volverá a cobrar mucha importancia, y si es así los latinos tendrán mucho que decir en estados clave de nuevo.

 

Imagen destacada: caricatura de DonkeHotey, tomada de Flickr, con licencia de Creative Commons.

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