Concierto de Jarabedepalo: 18 y 36

No, no es la siguiente una referencia a aquella de José José: “40 y 20”. No. Es la referencia de la edad de Jarabedepalo y de su servidora. Nos reencontramos con la banda, nos reencontramos con esta etapa en la que ya no podemos andar por la vida “brincando” a diestra y siniestra. Nos fuimos al concierto de este sábado para constatar de primera mano que el público salvadoreño no ha olvidado a esta banda.

La primera dosis de nostalgia estuvo bajo el dominio de Fuga. Hace poco me declaré fan de “Breakfast club”, esa película de 1985 en donde está “Don’t you (forget about me)” de Simple Minds que volvió a sonar ahí. La gente la reconoció. Así como la memoria colectiva se activó al son de “Don’t stop believin’”. Quiero creer que nada tuvo que ver Glee, que fue obra de Journey. No faltó Soda Stereo con “Prófugos” y “La Ciudad De La Furia” para que estuviéramos en paz con las bandas latinas.

El consciente colectivo estaba afinado. Era gracioso cómo cada canción que interpretaron era un: “Ah, sí, claro. Esa es buena”.

Fuga

Óscar «El Nazi» Serrano, de Fuga, abriendo el concierto de Jarabedepalo en El Salvador. Foto de Eduardo Francisco Salazar.

El problema es que para esa hora parecía que la pólvora la estaba quemando toda con las bandas teloneras. Ay. En este concierto comenzaba a sentir que no estaba soportando mucho estar paradita. Sumemos que la Chincuncuya me tiene jodida por días. Ya estaba empezando a resentir todo. Cuando decidieron cerrar lo hicieron con “Play That Funky Music” de Wild Cherry. Ahí, ahí, ahí supe que esto ya estaba nostálgicamente controlado.

Se acabó la “teloneada”. 9:56 pm y comienza el equipo técnico a ordenar todo. Qué hueva verlo, por eso es fácil silbarles y echarles porras para que se sientan bien y se apuren. No faltó quién lo hizo, ni la chera que les gritara algo como: “Papasito”. El público es así.

Como las segundas citas son para saber si la primera no fue una falsa ilusión, así empezó nuestra segunda cita con Pau Donés y compañía. No hubo tiempo que perder. Desde el primer momento dedicó el concierto a Luis Ayala a quien le profesó un tremendo cariño. Así arrancó.

Noviembre es el mes en que los hombres no se afeitan, se dejan la barba como símbolo de volver la vista hacia el cáncer de próstata. Parece que Pau lo sabía. Llegó a esta segunda cita desaliñado. Pero como a los 30 te viene sobrando cómo se ven, lo que importa es qué y cómo te dicen los halagos, nos importó bien poco. De hecho, yastalosvés bien guapote, pues.

Tuve, un cruce de conceptos extraños. Por ejemplo, “Hipster” (dícese de esta subcultura asociada en mayor medida con la música independiente. Se caracteriza por una sensibilidad variada, alejada de las corrientes culturales predominantes) Google, 9:06 pm. Estos hipster tienen, inclusive, un estilo particular de vestir. Este término y “Señor de más de 40 años” se me cruzaron fuerte. Hubo un par de este tipo que desde el comienzo se “empilaron” en vivir a plenitud el alcohol y el concierto. A los 30 dejás ser, sólo disfrutás el “show”. Habiendo digerido esto, volví la vista a Pau.

Jarabe en Blanco y negro-10

Imagen del concierto de Jarabedepalo en El Salvador. Foto de Eduardo Francisco Salazar.

Tú mandas” fue el arranque. Idónea. Con eso de que “La vida es una fiesta que no te puedes perder” parecía darnos la permisividad de hacer de esta cita una fiesta. La que tuvo esos pequeños recesos en los que se detuvo a decirnos algunas palabras cariñosas. Y es que uno espera que el artista que viene, por lo menos, te dé las gracias por llegar. Como en una cita. Pues, tuvo a bien decirnos que él venía a formar un vínculo con el público. Efectivo, mi querido, aquí hubo ese “click” inexplicable.

Vino “Depende” y no dependió de nada, las primeras sílabas sonaron y el público coreó completita la canción. Parecía que estábamos en esa parte de la cita en la que comenzamos a encontrar nuestros gustos en común. Qué bien se siente. Los “selfies” abundaron. Yo comienzo a creer que hoy más que nunca urge de constatar que estuvimos ahí. Abundaron aquí, allá y uno más por “acuyá”. Luego apareció el nombre de Ximena Sariñana y ya sabíamos que la pregunta era: ¿A dónde vas? Yo, a ningún lado, pensé. Me quedo porque ya estábamos acomodados, a gusto.

Dos días en la vida” fue esa parte en la que te van diciendo que te conocieron, se enamoraron de vos y que ojalá no te vayás. La parte del galanteo en su máxima potencia. Era una declaración. Muchos ya cedimos sin preguntar. «La quiero a morir», «Agua» y «La Flaca» fueron más que canciones. Fueron las razones que nos estaba dando Jarabedepalo para que los quisiéramos más, para saber que siempre estuvieron ahí, aquí, cerca del corazón. De hecho, fue su frase: “Venimos a presentarnos con el corazón” lo que hizo cerrar el trato. Nos presentó a su familia, a la banda. ¿Se acuerdan cuando tu novio les presenta a la familia? Da miedo. Pero aquí no fue así. Disfrutamos a la banda completa. 

11:05 pm y el segundo round de amor musical se dio. No importó que un 60% de ese round fuera material nuevo porque venía “Grita”. Gritamos, volvimos a sentirnos queridos con esta canción.

La cita terminó con la satisfacción de que te llevaron a la puerta de tu casa más enamorada que la primera vez que lo viste o escuchaste.

Disfruta de la galería fotográfica (en blanco y negro) del concierto de Jarabedepalo. Fotos de Eduardo Francisco Salazar.

¿TE HA GUSTADO EL ARTÍCULO?

Suscríbete al boletín y recibe cada semana los contenidos en tu email.


Tags

#Música