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Tres días en el desierto (Parte I)

Manuel Martínez nos comparte una crónica del primer día de actividades en el segundo fin de semana de uno de los festivales musicales más importantes del 2016, el Desert Trip, que a mediados del mes pasado reunió a algunas de las mayores leyendas vivas de la historia del rock & roll. Para esta publicación nos enfocamos en el día de inauguración, el viernes 14 de octubre, cuando se presentaron en escena The Rolling Stones y el reciente ganador del Nobel de Literatura, Bob Dylan.


He pasado tres días en el desierto, he esquivado el sol y esperado con ansias el atardecer para peregrinar junto a miles de devotos al oasis en cuyas fuentes me sumergí y me dejé llevar por sus corrientes. Hacerlo fue como viajar en el tiempo y así revivir emociones de la infancia. He vuelto a vibrar como adolescente y he apreciado como adulto todas las etapas de mi vida, todo eso y más fue para mí, ese viaje al desierto del valle de Coachella, en ocasión del Desert Trip 2016.

El Desert Trip fue anunciado a principios de mayo con un spot que se desactualizó en apenas un par de días, pues la respuesta de los fans fue tan abrumadora que a la semana siguiente, cuando se pusieron a la venta las entradas, ya era oficial que se extendería a dos fines de semana consecutivos. Y no era para menos, los artistas que tomarían el escenario son seis de los íconos mas grandes del rock de todos los tiempos Bob Dylan, The Rolling Stones, Neil Young, Paul McCartney, The Who y Roger Waters.

El lugar donde se presentaron esas luminarias (que terminarían atrayendo a 85 mil personas cada una de las seis noches) es el mismo donde se realiza el célebre The Coachella Valley Music and Arts Festival. No llevó mucho tiempo para que hicieran la analogía de eventos y lugar para que bautizaran al Desert Trip como el ‘Oldchella‘.

El anuncio del premio Nobel de Literatura se hizo el jueves 13 de octubre, un día antes del inicio del segundo fin de semana de conciertos y le correspondía a Bob Dylan —como en el fin de semana anterior— abrir el festival. En el ambiente se notaban las ganas del público por premiar con su ovación al músico y poeta. Y así ocurrió, cuando Dylan anunció su entrada al escenario con las primeras notas de “Rainy day women #12 & #35”.

Aunque puede ser normal que un artista toque varias canciones consecutivas, en ese día en particular no dejó de sorprender que Bob Dylan no hizo otra cosa que interpretar sus canciones, una tras otra; y su única comunicación e interacción con el público fue con gestos y reverencias de agradecimiento. Ni se refirió al tema del Nobel, ni dio espacio a otra cosa que no fuera su música.

El recital fue un recorrido por 17 temas clásicos de su repertorio más significativo y cada uno fue ilustrado en las múltiples pantallas gigantes con imágenes en blanco y negro de cintas antiguas, muchas de ellas caseras que mostraban la nostalgia por las cosas sencillas y comunes en las décadas de los años 30, 40 y 50 del siglo pasado en los Estados Unidos de América. Las canciones que interpretó en su encore o retorno (para terminar oficialmente el concierto) fueron “Like a rolling stone” y “Why try to change me now?”.

Al final —y a manera de agradecimiento por la atención y los aplausos del público—, el cantante de 75 años se paró delante de los músicos que lo escoltaron en formación delta y con una pose que recordaba a un torero. Hizo una reverencia final y desapareció del escenario.

El turno de los Stones

El segundo acto de la primera noche correspondió a los originales ‘chicos malos del rock’…

“Ladies and gentlemen: The Rolling Stones”.

La banda más longeva, los dinosaurios del rock (ponga aquí su epíteto favorito para definirlos)… Y sin embargo, nadie les puede disputar el título de “la banda más grande de rock”. Por enésima vez, los Stones pusieron en el escenario las pruebas que los acreditan con tan etiqueta ganada a pulso. En escena quedó manifestada su combinación de vitalidad, dominio del escenario, interacción con el público, recursos técnicos y un repertorio que será su legado para la historia de la música. En escencia, lo que los ha mantenido vigentes como espectáculo de primer nivel del rock desde que junto a The Beatles y The Who lideraron la invasión británica a inicios de la década de los sesenta.

Los Rolling Stones van a lanzar nuevo disco en diciembre (el primero de estudio en once años), así que adelantaron uno de los temas, en un regreso a sus raíces, al tocar su versión para “Just your fool” (grabada originalmente en 1953 por Buddy Johnson). Se trata de un blues al mejor estilo de Chicago. Esa fue la única novedad, ya que como es habitual, se dedicaron a sacar brillo a los temas de trece diferentes álbumes de su discografía. Con eso deleitaron a los fans de todas las generaciones que han ganado en las seis décadas que tienen rodando como piedras por los caminos que los ha llevado a los grandes escenarios del mundo.

Mención especial en el concierto para las interpretaciones de “Midnight rambler” y “Gimme shelter”, a las que hicieron versiones extendidas y donde se lució particularmente con su dominio del gospel la nueva corista: Sasha Allen.

Desde el intro del concierto, la banda utilizó las tres enormes pantallas para visualizar cada una de las canciones, ya sea con las actuaciones de los músicos en el escenario o con referencias de su dilatada historia.

Para la canción que es el track uno del disco “Beggars banquet”, proyectaron en esas pantallas (de al menos cuatro pisos de alto y aproximadamente 50 metros de ancho) un derroche de toda la parafernalia que solo es una mala interpretación hecha por Hollywood a símbolos ancestrales, de acuerdo a Dan Brown a través de su personaje del profesor Robert Langdon en “El código Da Vinci”. Y ahí estaban todos, de la serpiente al fuego, del pentáculo al tridente y que en la actualidad todos hacen referencia al personaje de la canción que con su saludo espera que adivines su nombre.

Para la canción “You can’t always get what you want” llevaron al escenario a The USC Thornton Chamber Singers y le dieron la introducción solemne y clásica al tema que en su momento se consideró el “Hey Jude” de los Rolling Stones.

Entonces para el cierre dejaron “(I Can’t get no) Satisfaction”. Y así, los Stones hicieron su asalto final con el himno de los himnos de su venerado playlist, para luego dar paso a los fuegos artificiales que sirvieron de marco a la prolongada ovación que cerró la primera noche del viaje al desierto.


*Foto principal y video principal, obra de Manuel Martínez.

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#Música