El reto para los nuevos liderazgos políticos en El Salvador
Los sectores populares no solo carecen de criterios intelectuales y científicos, sino que creen poseer dichos criterios basados en la desinformación masiva.
Los sectores populares no solo carecen de criterios intelectuales y científicos, sino que creen poseer dichos criterios basados en la desinformación masiva.
El choque generacional está a flor de piel, más que nunca. Si no se cambia el sentido de lo político y la política, los políticos tradicionales están condenados a desaparecer.
No eran troles. Fueron militantes del FMLN, cuadros históricos del partido o excombatientes de la guerrilla quienes estuvieron haciendo el trabajo territorial para Nayib Bukele, ahora presidente electo. Algunos siguen inscritos al partido de izquierda.
Más sereno, un mes después del 3F, Hugo Martínez habla de los cambios que necesita su partido para intentar salir del ostracismo. Diplomático hasta en la crisis, prefiere no criticar a la cúpula y se concentra en el futuro del FMLN.
La voz de más de la mitad de la población ha quedado fuera del debate público sobre los principales temas que le afectan directamente. Urge incrementar la representación de mujeres, especialmente en El Salvador.
La desobediencia del diputado arenero Gustavo Escalante hacia su partido viene de larga data. Escalante ha zigzagueado en la disidencia natural y las sospechas de sobornos. El fantasma del transfuguismo recorre Arena como ocurrió en 2009 o 2012.
Tras las derrota del 3F han empezado a surgir grupos, como el Movimiento Quinta Generación, jóvenes “sin compadrazgos ni apadrinamiento”, según el diputado Víctor Hugo Suazo.
La política no es competencia solo de diputados, alcaldes y gobierno en general. Hacemos política todos los días, todos y a cada momento. A sabiendas de que no es materia única de funcionarios públicos, a la ciudadanía le corresponde hacer un contrapeso. Este poder popular no debiera ser cosa ni de asombro ni de miedo, pero sí de organización.
Probidad no corroboró si los retiros de dinero que hizo Gallegos de dos cuentas bancarias alimentadas por Arena sirvieron para sufragar una parte de los gastos de la campaña electoral de diputados y alcaldes areneros de 2006.
Lo que le ha quedado claro a mi generación en estos últimos años –esa de niños ilusos que creyeron que un partido lo podía solucionar todo- es que las cosas cambian no por elecciones, sino por el esfuerzo colectivo.
Si bien “la voluntad del pueblo” se seguirá usando como una frase para legitimar cualquier cosa, en un marco de poca representatividad partidaria y gubernamental puede generar una renovación. Lo que nos queda es confirmar si es posible.
El eco de las palabras del diputado Velásquez Parker, que se quejó del bajo sueldo de los diputados de la Asamblea Legislativa, se mantiene. La cineasta Marcela Zamora le cuenta una historia y le pide la renuncia.
Superar la coyuntura actual es indispensable -El Salvador ha empezado otro año sin presupuesto aprobado-, pero está muy lejos de solventar la raíz del problema. Los principales actores han sido incapaces de tener un debate sensato.
La oposición y una oenegé aseguran que esa propuesta no cumple el fallo de la Sala de lo Constitucional y, aún más grave, denuncian que puede ayudar a ocultar grandes donantes a través del «hormigueo» de donaciones.
La paz alcanzada hace 25 años parece estar fuertemente cuestionada dentro de…