“Nuestra música es caos con estructura”

“Sustancia” es el nombre de la primera producción de Pvzzles, un grupo que propone math rock con acento salvadoreño, buscando equilibrio entre experimentación, métricas irregulares y estructuras pop. Cada canción es una vida en retrospectiva, una reflexión, una historia. 

Fotos cortesia de Pvzzles


Al buscar «math rock + El Salvador» en Google, aparecen varios resultados pero solo un nombre: Pvzzles, una banda que recién acaba de publicar su álbum debut. El math rock es un subgénero ambiguo a la hora de ser definido, algo que parte desde su origen, ubicado entre Japón y Estados Unidos. En líneas gruesas, se trata de una ramificación del rock progresivo que prioriza los cambios de tempo, la experimentación y la sofisticación en la guitarra, dejando en un plano secundario (y a veces inexistente) a la voz. En el país, la primera banda con esta etiqueta es Pvzzles, un trío conformado desde 2014 por el guitarrista Héctor Guzmán, el baterista Rodrigo Durán y el bajista Mateo Sorto, quien también se hace a cargo de los sintetizadores y, a veces, de la voz. 

“A mí no me gustaría que se dijera que somos la primera banda de math rock del El Salvador, porque en realidad no importa”, apunta Héctor, durante una entrevista virtual, como suele ser todo en la nueva normalidad impuesta por la COVID-19. En la entrevista con Factum también estuvo conectado Mateo, quien no niega que al principio no entendía bien de qué iba la propuesta de Héctor: “Al inicio hubo ideas que me parecían bien ajenas a mi percepción de la música. Y me preguntaba: «¿cómo puedo incorporarme a este sonido y que sea algo coherente y que suene bien?». Ahora hay una especie de equilibrio entre la parte rara, diferente o rebuscada y la parte de solo sentir y más tranquila de la música”.

Ambos coinciden en que lo principal no es la etiqueta para su trabajo, aunque esta sirva para moverlo. Lo importante, comentan, es conectar con la gente. El público al que apuntan es ese que puede disfrutar de lo pop y también de lo pesado, el que está al centro de los dos extremos. 

En la actualidad, Héctor también es guitarrista de las bandas Voltar y Polly Class, dos grupos que en su momento proponían algo diferente a lo acostumbrado en el país. Él inició en la escena nacional con una extinta banda de post-rock llamada El Sueño de Camila. En esa banda también estuvo Rodrigo, quien también tuvo su paso por Polly Class y Voltar. Es decir, la música instrumental y experimental no es terreno nuevo para ellos. Mateo, en cambio, está debutando en la música salvadoreña con Pvzzles.

Para este proyecto, las referencias son variadas. Desde bandas de math rock –como Invalids o The Physics House Band– a grupos como Foals, The Mars Volta y Radiohead. “El math rock es muy diferente, dependiendo de la zona donde se hace. El contexto en el que vivimos nos hace tener referencias de ritmos latinos. Y están en el disco. Al componer a través de capas y con la influencia del post-rock, nuestra música es caos con estructura”, señala Héctor, para explicar los elementos que dan identidad a Pvzzles. 

El disco al que hace referencia lleva por nombre «Sustancia». Fue liberado en marzo pasado, pero su promoción debió ser pausada. “Teníamos planeado el show del lanzamiento. Teníamos la idea de hacerlo en un bar llamado Nómada, que tiene una parte para galerías. Ahí íbamos a exponer todo el trabajo del proyecto. Iba a durar un mes, es decir, todo mayo. Pero, obviamente, no se pudo. Tuvimos una pausa por la vida, por estas cosas que han pasado. Y ahorita que regresó Mateo —quien estaba varado en México— vamos a retomar esa idea de presentar todo el proyecto en Instagram. Ahí lo vamos a empezar a mover. Tuvimos esta pausa, pero ya estamos listos para retomar”, explica el guitarrista.

Pvzzles es una banda salvadoreña de math rock que está integrada por Héctor Guzmán (guitarra), Rodrigo Durán (batería) y Mateo Sorto (bajo y sintetizadores). Foto cortesía de la banda.

El álbum fue grabado y producido en Guatemala por Dan Roca, a quien Héctor conoció cuando Voltar trabajó «Ven el mundo arder». Roca también es el autor de la descripción del sonido de Pvzzles con el que más se identifica la banda: «Armonías enigmáticas y atmósferas psicodélicas y explosivas». Dan no solo hizo el trabajo técnico, también canalizó la ideas que llevaron los tres músicos. La grabación no se limitó a un mismo espacio. Cambiaban de salas o estudios de acuerdo a las necesidades que tenían para lograr el producto esperado.

Pero Roca no es el único ente externo a la banda que colaboró en la creación de «Sustancia». Cuando las canciones estuvieron listas, también contaron con Iván Castro y Óscar Sermeño para el trabajo de diseño, dirigido por Héctor. De igual forma, con Lucía Chew en la fotografía y Alejandra Funes en la redacción de las historias. Estas personas culminaron el proceso creativo en letras e imágenes. 

“Surgió la idea de ponerle el nombre homónimo, pero al final teníamos este concepto que poseía un doble significado. Para darle una coherencia a todo el disco hicimos esta historia. Es la historia de un chero que tiene un momento feo en su vida, un montón de problemas; que no sabe para dónde va y decide tomar acción. Decide: «voy a hacer algo». Irse a un lugar, alejarse y tener un reencuentro con sí mismo. En este encuentro tiene varias visiones y se encuentra con esta serie de vidas pasadas. Cada una de esas vidas es una historia y una lección. La sustancia también es esta alma de este sujeto que ha vivido a lo largo del tiempo en varias vidas. Este sujeto es el que está en la portada del disco, es lo que hemos querido representar ahí. Cada mano es una de estas vidas jalándolo e intentando decirle algo”, describe Héctor. 

“Nosotros desciframos la música y a partir de las letras que se habían escrito fuimos enlazando las historias. Trabajamos las canciones por años, así que las conocíamos en todos sus detalles. No es el concepto lo que se ha inspirado de la música, sino al revés. Vimos dentro de la música que habíamos escrito y de ahí agarramos las historias y las narrativas. Creo que de ahí puede venir la cohesión. También nos sentamos a escucharlas en diferente orden para encontrar esa narrativa que estábamos buscando”, agrega Mateo. 

Ambos coinciden en que el disco fue trabajado para ser escuchado de principio a fin, leyendo las historias que están en Bandcamp en cada uno de los cortes. “Bien locos y sentados”, sugieren. 

En el proceso creativo, Héctor es el que pone la idea germen de las canciones. Es quien crea las capas de sonido en la guitarra a las que luego Mateo y Rodrigo incorporan sus ideas. Él asegura que esas propuestas  raras en el sonido no son postureo: “Honestamente, es lo que me sale a mí. Es como interpreto el math rock. No sé si de verdad esto cae dentro de ese subgénero, pero es como lo he interpretado y la idea de esta banda nació para experimentar”.

Mateo suscribe lo dicho por Héctor y resume el trabajo presentado: “Es bien visceral. Solo era lo que estábamos viviendo. No había proyección de otra cosa que no fuera materializar esa experiencia en música”.

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