«Si la epidemia crece, el coronavirus va a poner de rodillas nuestro sistema de salud»

El coronavirus cierra el mes de enero de 2020 con más de 11,000 casos confirmados y más de 250 muertes por la enfermedad en más de 20 países del mundo. En El Salvador, oficialmente, no ha penetrado la nueva neumonía de Wuhan, y más vale que siga al margen porque el sistema público de salud salvadoreño, según el infectólogo Jorge Panameño, no podrá contener cientos de casos si la epidemia sigue en aumento.

Foto FACTUM/Salvador Meléndez


La noche del 30 de enero pasado, el viceministro de Operaciones en Salud, Francisco Alabí, descartó la sospecha de coronavirus en una paciente de 33 años que fue ingresada en el Hospital Neumológico y que, según fuentes del Ministerio de Salud, visitó China a mediados de este mes.

Pese a que la Organización Mundial de la Salud (OMS) avala descartes o confirmaciones de casos entre 14 días y dos meses después de los resultados que brinde el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), en Estados Unidos, tras el envío de muestras de saliva de los pacientes, Alabí dijo que no se trataba ni de un caso confirmado ni de un caso sospechoso.

Lo que sí quedó en evidencia, con un viceministro de Salud dando declaraciones a las puertas del Neumológico en horas cercanas a la medianoche, es el primer toque a la puerta de El Salvador de un nuevo coronavirus cuyo comportamiento epidémico (crecimiento brusco de los casos de infección) se mantiene desde su brote en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia china de Hubei.

El nuevo coronavirus forma parte de un grupo de virus que por poseer características similares son agrupados y que al observarlos en fotografías de microscopía parecieran ser una corona. Existen cerca de 48 virus miembros de este grupo que circulan predominantemente en animales de varios tipos, pero especialmente en ciertos murciélagos y reptiles. También circulan en felinos, en aves y en el cerdo. Hasta hoy, siete virus de este grupo están relacionados a una enfermedad humana.

Los síntomas en la mayoría de casos han sido fiebre, tos y dificultad para respirar. Suele comenzar con malestar general, fatiga y, en los primeros tres días de la enfermedad, se desarrollan los tres síntomas principales. Otras condiciones asociadas son dolor de cuerpo, dolor de cabeza, congestión nasal, mocosera. Y algunos pacientes han tenido diarrea. 

El infectólogo Jorge Panameño, integrante de la Sociedad Americana de Enfermedades Infecciosas, en esta entrevista con Revista Factum aseguró no tener buenos pronósticos para un escenario con cientos o miles de salvadoreños infectados. La única oportunidad de evitar que el sistema de salud sea superado por la enfermedad, dice, es prevenir que el virus penetre en el país. 

Panameño recomienda aplicar cuarentenas a las personas que provengan de China, pues en el período de incubación el virus es altamente contagioso, similar a las experiencias con el virus de la influenza A-H1N1 en 2011 y el SARS en 2002.

El Salvador, en medio de una crisis de agua contaminada y escasez del servicio que afecta a 1.2 millones de personas, no está exento de la amenaza del coronavirus.

Esta entrevista con Panameño se hizo horas previas a la declaratoria de emergencia nacional por el nuevo coronavirus que hizo el gobierno de El Salvador, este mismo 30 de enero.

El médico explicó que si se mantiene el comportamiento epidémico, el sistema de salud salvadoreño no podría contener un alto número de casos, pues los enfermos requieren atención en unidades de cuidados intensivos (UCI), con costos diarios estimados de 1,000 dólares (sin medicamentos) y cuyos espacios solo están disponibles en los hospitales nacionales Rosales, Benjamín Bloom, de Maternidad, San Rafael, de Santa Ana y de San Miguel. 

«No quiero ni pensar en el escenario de que el virus venga aquí», advierte Panameño.

¿Por qué el coronavirus es grave?

Podríamos decir que viene a ser parte de un grupo conocido como agentes biológicos especiales. Primero, son altamente contagiosos; segundo, no existe ningún tratamiento conocido; tercero, causan preocupación, que, mal manejada, puede dar pánico. Y luego hay circulación internacional. Entonces esto es un patógeno especial que posee características que lo hacen ser contagioso, peligroso y que provoca una enfermedad letal. 

¿Cuál es la tasa de mortalidad?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) hasta hace 72 horas decía que la mortalidad asociada al virus era baja, del 2.3 por ciento, y que por esa razón no había que estar preocupados. Pero este día, 30 de enero, ha sido publicado ya el primer artículo elaborado por un equipo médico chino desde Wuhan, desde el lugar de los hechos, compartiendo con la comunidad médica internacional, en la revista The Lancet, muy prestigiosa, las observaciones sobre los primeros 99 pacientes que llegaron entre el 1 y el 20 de enero. Han hecho análisis con un protocolo propio de evolución de neumonías de tipo viral. La letalidad de ese primer estudio es del 11 por ciento y quiero decirle que 11 por ciento contando con los mejores equipos, porque China es un gigante económico que posee los medios necesarios para proveer en estos casos la atención necesaria en hospitales de alto nivel.

Entrevista con Doctor Panameño sobre el origen del coronavirus en China y cómo el país no está preparado, como todos, para hacerle frente a la epidemia. Foto FACTUM/ Salvador MELENDEZ

¿ Qué enfermedades provoca el coronavirus?

Este virus genera una sola enfermedad, que no tiene nombre todavía, se le tiene que poner nombre. Se habla de la neumonía. Hay una propuesta de llamarlo «síndrome agudo respiratorio» porque posee características en común asociadas a varias enfermedades. No todo mundo va a desarrollar neumonía o formas graves de la enfermedad. 

Este estudio revela que el 75 por ciento de los pacientes desarrolló de forma grave la enfermedad, caracterizada por compromiso de ambos pulmones y que va a requerir manejo en unidad de cuidados intensivos. 

¿De qué depende la mortalidad?

La mortalidad depende en gran parte de los medios con que un paciente es atendido en enfermedades graves, especialmente en neumonías y enfermedades respiratorias. Entonces, por allí vamos haciendo ciertas valoraciones de que esta mortalidad puede ser mucho mayor si se atiende a los pacientes en condiciones inapropiadas en cuanto a carencia de equipos, con riesgos asociados a la salud y riesgos biológicos para los trabajadores de la salud. 

¿El sistema público salvadoreño, que atiende a casi el 80 por ciento de la población, está listo para atender una emergencia por un brote de coronavirus?

Hay una respuesta ya organizada y allí es donde tengo ciertas diferencias con el planteamiento que se está trabajando. Justo la que está siendo socializada. Mi propuesta personal es que el objetivo debe ser que no penetre, porque si penetra nuestro sistema de por sí no puede satisfacer la demanda actual en materia de atención y salud pública. Imagínese lo que eso significa. Lo que significa la carga que requiere esta situación especial. Vamos a hablar de ventiladores mecánicos. Un paciente con neumonía severa, con insuficiencia respiratoria severa, debe ser atendido en una unidad de cuidados intensivos que posea respiradores mecánicos. Les hago la propuesta de que averigüen cuántos ventiladores mecánicos posee el país, en la totalidad de hospitales de la red pública,  de la Seguridad Social, incluso en el sistema militar. ¿Cuántos ventiladores hay? ¿Cuántas camas de UCI tenemos? Y estamos hablando de que aquí tenemos que tener ese equipo para tratar a los pacientes de una forma especial y de aislamiento. 

Eso en cuanto al equipo. Y si pregunto yo cómo está la capacidad de infraestructura, cuando tenemos realidades de que hay pacientes que se quedan en una modalidad de ventilación humana que los estudiantes de medicina son los que los mantienen vivos con el ambu (resucitador manual) a la espera de que se muera un paciente o sea trasladado a otra unidad. Este es el sistema de salud que tenemos ahora y que en algunos lugares del país tiene algunos niveles de África, por ejemplo, en nivel, acceso y disponibilidad para la población. 

Este sistema de salud es el que va a absorber la llegada de ese virus. Entonces podemos mostrar una minirrespuesta, pero de mantenerse el comportamiento epidemiológico de la enfermedad y del virus causante, eso va a poner de rodillas nuestro sistema. Esta es la vida real, no es una serie de televisión donde en cuarenta minutos salvamos al mundo y arreglamos las cosas. 

¿Qué le parece el manejo de la OMS y del Ministerio de Salud sobre el coronavirus?

Lo que yo pido siempre es que valoren por favor en nuestros funcionarios tres grandes aspectos con que van a manejar las crisis: iniciativa, creatividad y experticia. Quiero hacer énfasis en la experticia: es una característica que se genera por experiencia y por ciertos requisitos que devienen de grados académicos comprobables. Aquí no se trata de que hoy andaba cuidando urnas y sudando la camiseta por el partido y haciendo propaganda y mañana el premio es una jefatura o un ministerio. La experticia viene de conocimiento certificado académicamente y experiencia. 

Me puede mencionar detalles sobre la reunión que hubo entre el Colegio Médico y el Ministerio de Salud…

Tuvimos una reunión en el Colegio Médico debido a que el Minsal había solicitado una reunión y llegó el equipo a presentarnos qué se está haciendo y allí nos comentaban las recomendaciones de la OMS. Una de las recomendaciones decía que cuando estemos atendiendo a los pacientes en las unidades de emergencia o en los sitios que se decidan para eso, cada paciente debe guardar no menos de un metro de distancia entre paciente y paciente. Entonces, cuando estaban hablando, yo estaba pensando: «Si esto fuera una norma en las unidades de emergencia del Rosales, en donde el paciente tiene que estar a un metro del otro, y entre paréntesis esta mañana están diciendo que ya un metro no, que son dos metros, eso quiere decir que en la emergencia del Rosales cabrían pocos y los que no caben tendrían que hacer cola; y dejando un metro de distancia, la cola daría cinco vueltas al hospital».  Entonces, está bien que esa sea la recomendación, pero desde donde la emiten están conscientes de que personas con neuronas funcionales van a estar allí analizando y van a modificar o ampliar esa situación. 

Una de las recomendaciones del Ministerio de Salud es lavarse las manos con agua y jabón. ¿Cómo se aplica esta sugerencia en un país donde el agua distribuida por la ANDA está contaminada o no sale de los grifos?

Voy a hacer uso de una broma que hacíamos en mi época de estudiante: «la ley de Jonás: al que está afectado afectará más», y otros dicen «llover sobre mojado». Estamos apenas emergiendo de una crisis, de una agudización de la crisis de agua que este país vive, pues somos un país bajo un estrés hídrico, donde perdemos toda el agua que llueve y va a parar a nuestros ríos, pero es complicado. Está bien decir lavarse las manos, pero, ¿de dónde saca el pueblo el agua y el jabón, de dónde saca un vendedor de un puesto de la calle cuando ni siquiera hay un buen sistema de letrinas públicas? 

¿Y sobre usar mascarilla?

Usar mascarilla es otra recomendación, pero: quién, cómo, cuándo, dónde, no se han dado esos detalles.  Que yo use mascarilla no va a prevenir que el virus viaje hasta acá, porque es la fase en que estamos en este momento. En lo que estamos mirando el coronavirus, en México hay 87 muertos por la influenza y eso viene para acá. Y la letalidad de la influenza sí la conocemos y sabemos a quiénes va a matar: embarazadas, obesos, fumadores, los que ya conocemos, y viene para acá. Ahorita está avanzando de estado en estado en México y no he oído yo ninguna declaración al respecto. No podemos bajar la guardia ante la realidad.

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