El sistema de pensiones salvadoreño se encuentra en una encrucijada crítica, enfrentando un déficit proyectado del 59% del PIB, es decir, más de 20,000 millones de dólares. Esta verdadera bomba de tiempo financiera se acelera por el agotamiento previsto del fondo de pensiones hacia 2027 y la alarmante dependencia del Estado, que ya debe más de 11,500 millones de dólares a los ahorros de los trabajadores a través de certificados de deuda. Pese al acuerdo con el FMI, el gobierno aún no ha presentado su propuesta de reforma de pensiones prevista para este 2026.
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