“Lost girls”: la sutil violencia de la terrible indiferencia

“It´s not your daughter, Mrs. Gilbert.
Which is why it´s important that you don´t talk to the media”
—El jefe de la Policía, Richard Dormer, a Mari Gilbert. 

¿Son las prostitutas ciudadanas de tercera clase? ¿Sus vidas no tienen ningún valor? ¿Deben ser ignoradas y castigadas anticipadamente por esa elección en su vida? «Lost girls» (Netflix) es una película que nos recuerda que la violencia tiene muchas formas y la indiferencia es una de las más sutiles y más agresivas. 

[Alerta Spoiler: la siguiente reseña revela el argumento de la película «Lost girls», que se exhibe en Netflix]


Es impresionante la capacidad de los medios de comunicación para plantear una agenda tan poderosa que hace que las audiencias olviden –a discreción– temas importantes por otros “más urgentes”. La pandemia no es un tema menor, de hecho; es lo más relevante que está sucediendo en el mundo en este momento. Sin embargo, no podemos olvidar otras cosas que también son importantes y sobre las cuales se había logrado cierta visibilidad. 

La coyuntura de los movimientos de género a nivel internacional se vio disminuida en cuanto a cobertura mediática se refiere. No obstante, eso no quiere decir que los frentes legítimos encabezados por estos movimientos –algunos radicales, otros transformadores– hayan desaparecido o que hayan disminuido las incidencias de la violencia de género en diferentes países. Por el contrario, también es necesario replantear la forma de abordar estos temas. Debemos tomar en cuenta que las posibles víctimas, posiblemente, se encuentran ahora confinadas en sus casas y conviven con quienes podrían ser autores de esta violencia. ¿Qué se está haciendo para evitar este otro peligro inminente?

En términos de contenidos de entretenimiento, con una exposición mucho menor, por supuesto, se estrenó en Netflix el mes pasado la película “Lost girls”, que está basada en hechos reales y cuenta la historia de una madre y su empresa por encontrar a su hija desaparecida, quien es víctima de la indiferencia social debido a que es prostituta.

El argumento oficial de Netflix es el siguiente:

«Una noche, una joven de veinticuatro años desaparece sin dejar rastro. Desde entonces, su madre (Amy Ryan, nominada al Óscar) comienza una búsqueda desesperada y oscura que la hace chocar con verdades muy duras sobre su hija, ella misma y la policía, pero la quiere encontrar, cueste lo que cueste.

Los últimos pasos de la hija la conducen hasta una comunidad aislada en las afueras de Long Island, donde se topa con una serie de asesinatos sin resolver que causa gran repercusión en las autoridades y los medios: todas son mujeres de la calle y muchos las quieren olvidar.

“Lost girls” está basada en el superventas de no ficción de Robert Kolker. Producida por Anne Carey (“¿Podrás perdonarme?”; “Mujeres del siglo XX”), de Archer Gray. Dirigida por Liz Garbus (“El cuarto poder”; “What Happened, Miss Simone?”), dos veces nominada al Óscar. Protagonizada por Thomasin McKenzie, Gabriel Byrne y Lola Kirke»

 

La historia nos sitúa en 2010, cuando Mari Gilbert, una madre soltera con cuatro hijas y tres trabajos, entendió que Shannan, la mayor, había desaparecido sin dejar rastro. Además de atravesar una historia dolorosa de separación en la infancia, Shannan ya no vivía con la familia hacía un tiempo y se había convertido en dama de compañía. Las autoridades locales en un suburbio de Nueva York no la consideran persona de interés debido al “riesgo” que su profesión implica. Por ello, Mari emprende una búsqueda personal, acude a los medios y el caso se hace popular. Es esta labor de investigación la que la llevará a la identificación de otros cuerpos tirados en los matorrales de un pantano a un costado de la carretera y la conclusión de que un asesino serial sigue libre hasta el día de hoy.

La película es una ficción construida con esta información verídica. Es dirigida por la cineasta Liz Garbus, quien se ha caracterizado por proponer contenidos inclinados hacia el feminismo y al cine documental. Se le puede ubicar por ser la autora del documental (también en Netflix) “What Happened, Miss Simone?”, sobre la cantante afroamericana, Nina Simone.

“Lost girls” goza del planteamiento artístico del “cine indie” que el cine comercial no le hubiera podido dar a esta historia tan real y tan mediática, en su momento. Los colores, el ritmo, la música, la dirección de escena suponen otro nivel de contemplación y logra distanciarse del género policíaco al que se podría recurrir de manera obvia. 

La fotografía es un valor de producción digno de mencionarse en esta película. Igor Martinovic («House of Cards») propone encuadres desde perspectivas no usuales con una composición distinta que, en conjunto con la dirección de escena, nos muestra información importante de la historia en limitados cortes de cámara. 

El personaje de Mari Gilbert es encarnado por Amy Ryan, multipremiada actriz de reparto –la rompió con «Gone baby gone«, en 2007), quien ahora toma el protagonismo en esta historia. Además de una caracterización física considerable en donde podemos ver claramente cuál es la condición de toda su vida, apreciamos en Ryan a una mujer fuerte y tenaz, quien carga en sus espaldas cientos de historias tristes, culminando en esta. 

Sherre Gilbert, otra de las hijas, es interpretada por Thomasin McKenzie, a quien recordamos por su reciente y muy exitosa participación en “Jojo Rabbit”, como la chica judía con quien Jojo haría una gran amistad, convirtiéndola en un talento con un potencial tremendo en las grandes ligas del cine internacional.

Como el jefe de la Policía encontramos al personaje de Richard Dormer, quien recibe este caso casi por obligación y cuando se encontraba a punto de su jubilación. Presenciamos con este personaje a la actuación de Gabriel Byrne quien, a pesar de su gran calidad actoral, lleva a cuestas varios años oculto en el vasto mundo de los actores de reparto. De ninguna manera su trabajo se ve disminuido, sin embargo, siempre queda la sensación de estar frente a un gran actor encarcelado en papeles pequeños.

Por 95 minutos, «Lost girls» presenta un drama basado en un hecho de la vida real que ha sido tratado con mucha seriedad y que propone no olvidar que la violencia de género y los abusos contra poblaciones excluidas continúan en el mundo, a pesar de que el enfoque de las preocupaciones mediáticas esté puesto en la pandemia actual.
Foto de Netflix.

A nivel narrativo, esta es una de esas películas que no tienen final, películas donde nos cuentan hasta donde pueden llegar debido a que la realidad tampoco tiene un cierre claro y establecido. Después de ver todo el proceso de búsqueda y cómo un solo hecho les cambia la vida a todos, en «Lost girls» no hay una conclusión. Este sentimiento de frustración es compartido tanto por los personajes como por el espectador, quien a esas alturas también se encuentra ya muy comprometido con la historia.

Es indescriptible e inimaginable el sentimiento tan angustioso que debe ser para una madre no encontrar a cualquiera de sus hijos. A eso hay que añadirle el desinterés de las autoridades, quienes supuestamente velan por la seguridad de todos, aunque la historia los muestra basados en un sesgo, en un juicio moral, sobre la prostitución. Nadie ayudó a Shannan, nadie respondió a sus llamadas al 911, nadie puso especial esfuerzo en encontrarla hasta que se convirtió en un caso suficientemente mediático como para atenderlo. 

Sí, hay cientos de cosas importantes que ahora debemos atender. Sin embargo, siempre hay espacio para no olvidar otros temas importantes de nuestras comunidades, porque al final, cuando la emergencia por la pandemia pase, nos vamos a encontrar nuevamente con nosotros mismos y, si no nos hemos transformado positivamente hacia ningún lado, ¿cuál es el caso de salir del encierro?

Pensemos.

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