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Migrantes orgullosos

Estados Unidos tiene un presidente que ha escalado su retórica contra los migrantes, ocupando la misma para su campaña política de reelección. Peor que eso, es una campaña en favor de la supremacía blanca, aunque no lo puede decir abiertamente, pues le tendría costos políticos muy altos. Es decir, ataca a todo el que no sea blanco: negros, asiáticos, musulmanes y, por supuesto, latinos.

Para nuestros migrantes ello tiene costos muy altos pues va acompañado de medidas que les crean problemas y suben sustancialmente los costos para llegar y quedarse en Estados Unidos. Ello lo hace Estados Unidos en acuerdo y con el respaldo del gobierno mexicano.

Nuestros migrantes, en su enorme mayoría, son gente buena que migra huyendo de la violencia y la pobreza, en busca de una vida mejor que no pueden obtener en su país. El migrar es la única salida para romper con esos esquemas de violencia y pobreza. Ellos migran sabiendo que deben pagar un alto precio, empezando por lo que pagan a los coyotes, lo que generalmente son los ahorros de muchos años. Pero costo más alto es el que pagan al atravesar México y la frontera.

Además de los costos directos, esa retórica, políticas y politiquería tienen un costo en la estima, imagen y valoración de los migrantes. Es a ese costo social y sicológico que me enfoco en este artículo.

La separación de familias, la incertidumbre de la ruta al norte, el dolor de padre y madre de aceptar la separación de —y poner en riesgo a— los hijos, la discriminación, el maltrato verbal, el que se refieran a ellos como problema y causa de muchos males, etcétera, son actitudes que tienen efectos negativos en la autovaloración, en la psiquis y en los valores de los migrantes. El efecto negativo es tal que las clínicas que atienden a los latinos en Estados Unidos han tenido que agregar programas de “salud mental” entre sus servicios.

La realidad del aporte de los migrantes a los Estados Unidos es muy diferente. Ese país es un país de migrantes, es un país que creció y se hizo con base en migrantes. Los primeros migrantes a Estados Unidos, antes que los europeos, fueron los mexicanos a California. Estados Unidos se paraliza sin los latinos; el aporte de ellos es indispensable en todos los ámbitos de la economía norteamericana, desde el béisbol, los servicios, el pago de impuestos (que ningún migrante deja de hacer), hasta los negocios. La cultura estadounidense está impregnada de lo latino.

El presidente Ronald Reagan, líder del Partido Republicano, político admirado por el presidente Trump, expresó muy bien en su último discurso como presidente el porqué de la migración y el aporte de los migrantes:

“Puedes ir a vivir a Francia, pero no puedes convertirte en francés. Puedes ir a vivir a Turquía, Alemania o Japón, pero no puedes convertirte en turco, alemana o japonés. Pero cualquiera procedente de cualquier rincón del mundo puede venir a vivir a Estados Unidos y convertirse en estadounidense. Otros países pueden intentar competir con nosotros, menos en un área vital: como faro de oportunidad y libertades que atrae a la gente del mundo, en ello ningún otro país se nos acerca. Creo esta es una de las fuentes más importantes de la grandeza de Estados Unidos. Lideramos el mundo porque, única entre las naciones, conseguimos para nuestro pueblo la fuerza de todos los países y todos los rincones del mundo. Al hacer eso renovamos y enriquecemos nuestra nación de manera continua. Mientras otros países se aferran a un pasado trasnochado, aquí, en Estados Unidos, damos vida a los sueños, creamos el futuro y el mundo nos sigue hacia el mañana. Gracias a cada ola de recién llegados a esta tierra de oportunidades. Somos una nación que se mantiene joven, siempre llena de energía y nuevas ideas y siempre innovadora, siempre llevando al mundo a la próxima frontera. Esta cualidad es vital para nuestro futuro como nación. Si algún día cerramos la puerta a nuevos estadounidenses, nuestro liderazgo en el mundo pronto estaría perdido”.

Todo lo anterior destaca el aporte y valores de los migrantes, muy contrario a la retórica actual que ellos oyen de sectores claves de los estadunidenses. Por ese sacrificio en búsqueda de una vida mejor que hacen los migrantes, sacrificio basado en valores de familia, y por el aporte que hacen a Estados Unidos es que ellos deben ser migrantes orgullosos.

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