“The Get Down”: hip hop al estilo Disney

Este artículo no contiene spoilers

Primero lo vi en la fanpage del legendario rapero Nas; luego en las revistas musicales; finalmente, Netflix puso un tráiler de The Get Down entre sus novedades. Este adelanto sería para mí una premonición sobre el hilo narrativo ambivalente de la serie que busca recrear el génesis de la cultura hip hop.

Inicialmente llamó mi atención ver a Nas y a Baz Luhrmann compartiendo créditos en una producción audiovisual sobre hip hop. El primero como productor ejecutivo y el segundo como director. Porque en mi cabeza, Nas es el tipo que inició su carrera en 1994 rapeando crudamente sobre la vida de los negros en los projects de Queens, en su disco “Illmatic”; mientras que Luhrmann es el sujeto estrambótico detrás Moulin Rouge! (2001) y The Great Gatsby (2013).

Vi de nuevo el trailer y me pregunté si yo era muy prejuicioso acerca de ellos o si efectivamente estaba ante mí la oferta de una serie que contaría las duras raíces del hip hop con un musical a lo Disney. La simple duda indicaba que Netflix había triunfado al despertar mi curiosidad, como a otros miles en el mundo.

Finalmente, el 12 de agosto fueron liberados los primeros seis capítulos de la nueva serie original de Netflix, la más cara en su historia, hasta la fecha. Y no es para menos. Se trata de un desfile de actores famosos, entre otros excesos. El episodio piloto tiene una innecesaria duración de más de hora y media. En este, la serie busca explicarse de una vez, en lo histórico, musical, visual y narrativo; y en todas estas facetas se queda en la superficie. El resto de capítulos rondan los 60 minutos de duración.

Como no se trata de un documental, sino de una ficción que entre sus ingredientes tiene personajes y hechos reales, la serie usa un hilo conductor. Este hilo es un grupo de adolescentes que viven en las calles del Bronx a finales de la década de los setenta. El personaje principal de ellos es un tímido e inteligente poeta callejero que, de a poco, va descubriendo que sus rimas encajan a la perfección con el ritmo que se gesta marginalmente sobre los últimos años de gloria de la música disco: The Get Down. «El Romeo del Bronx» tiene a su Julieta, la talentosa hija de un pastor que busca destacar en la música disco, pero debe luchar contra lo que ella ve como obstáculos: el fundamentalismo religioso de su padre y el amor.

La música disco es parte esencial del contenido de la serie "The Get Down". Foto de Netflix.

La música disco es parte esencial del contenido de la serie «The Get Down». Foto de Netflix.

Sacando de contexto a los personajes, se trata de una historia de amor adolescente común. El resto de protagonistas tampoco están mejor trabajados. Una de las frases destacadas desde el trailer es “This ain’t Disneyland; this is the Bronx”, dicha por Shaolin Fantastic (Shameik Moore), un caricaturesco personaje —bastante gansta— cuyo sueño es ser DJ. La frase modificada sirve bien para explicar esta producción: es el Bronx de finales de los setenta, pero contado en clave Disney.

Y es que a ratos The Get Dow es un musical, de esos que insisten con sus canciones porque luego serán los productos que te venderán.

Pero tiene un lado bueno, para los seguidores o simples curiosos del hip hop, esta serie puede ser hasta pedagógica, porque explica las raíces de esta cultura en sus cuatro elementos: DJ’s, MC’s, grafiteros y b-boys. También presenta a personajes históricos como Grandmaster Flash y Kool Herc. Además, el contexto de cada capítulo está basado en hechos reales, a veces hasta mezclados con videos de la época. Y hay un rap introductorio en cada episodio.

The Get Down no es genial. Por momentos incluso es tediosa, pero la construcción del elemento extra —el hip hop— evita que sea una mala serie. Incluso con posibilidades de mejorar en sus próximas entregas.


Fotos de Netflix.

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