«Typewriter»: horror al estilo indio

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«Typewriter» se suma al contenido original de Netflix, cuyo catálogo es cada vez más internacional y variado. La miniserie de horror trata sobre una casa aparentemente embrujada. Ahí encontramos a la familia que se muda a ese nuevo hogar y al grupo de “cazafantasmas” que busca revelar el misterio: tres niños indios dispuestos a todo por probar que los fantasmas sí existen. «Typewriter» podrá resultar un tanto extranjera para las sensibilidades de otros países, pero presenta una historia pasable, en ocasiones sin el horror necesario.


Esta es una serie original de Netflix producida en India, en una clara apuesta de la plataforma hacia el contenido diverso frente a la competencia que retira más series de su catálogo en la plataforma. Sameera es una niña convencida de que los fantasmas sí existen. Junto a sus amigos –Bunty y Gablu– forman un grupo de cazafantasmas. Sus ojos están puestos en Bardez Villa, una casa abandonada, supuestamente embrujada. Es ahí donde se muda la familia de Jenny, una madre de familia que arrastra un pasado oscuro. Cuando una serie de asesinatos suceden alrededor de la misteriosa casa, el club de cazafantasmas decide revelar el misterio.

El director de la serie, Sujoy Gosh, no es un novato: cuenta ya con reconocimientos en su país natal gracias a sus thrillers psicológicos. En «Typewriter», esta complejidad es evidente. Lo que parece una historia, tiene hasta tres o cuatro ramas paralelas. Y eso no está mal, siempre y cuando aterricen en la idea central: el horror. Esto es algo que no siempre se logra y en algunos puntos le resta peso a los momentos tensos, pero se compensa gracias a que estos desvíos no se sienten forzados y en sí mismos son interesantes. Cada episodio es una película en sí.

Otro detalle interesante es el sabor local que tiene la serie. Además del lugar donde se desarrolla, ciertas situaciones pueden sentirse demasiado dramáticas y el uso de la música incidental es más frecuente, características comunes en el cine del país. 

Con todo esto, la serie resulta más entretenida que atemorizante. Aún así, los momentos donde la diversión salta a lo macabro hacen bien el giro, o al menos lo suficiente para perdonar sus desaciertos. «Typewriter» está lejos de ser una obra maestra del género, pero para una tarde de entretenimiento es más que suficiente 

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