Más de un centenar de trabajadores de salud está en cuarentena 

El sistema de salud salvadoreño se encuentra diezmado. Un total de 139 trabajadores de salud ha sido enviado a cuarentena por dos motivos: resultaron positivo a Covid-19 o atendieron (sin mascarillas ni gabachones) a pacientes positivos.

Foto FACTUM/Salvador Meléndez


Las dudas no dejan dormir con tranquilidad a Rosa, enfermera del Hospital Médico Quirúrgico del ISSS. “Tuvimos ingresado a un pacientes con COVID-19, sin que nadie supiera que era positivo”, dice la enfermera que cuenta con más de 15 años de experiencia en esta labor. 

El lunes 13 de abril, Rosa se presentó a trabajar a su turno en el MQ, después de haber estado una semana apoyando al personal del hospital Amatepec. Junto a otras siete enfermeras atendió a los pacientes del servicio de Medicina, entre ellos, un hombre de 52 años, un paciente que con frecuencia consulta ahí debido a que padece de insuficiencia renal crónica. Él necesita que lo dialicen cada vez que se descompensa. La enfermera dio seguimiento a la dieta del paciente, le administró medicamentos y, sin portar el Equipo de Protección de Personal (EPP), decidió acercársele. Esto, debido a que hasta la semana pasada, en el MQ, las enfermeras no tuvieron acceso a esos trajes. El personal de ese turno tampoco usó mascarillas N95, recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para evitar los contagios, debido a que la persona encargada para distribuirlas se fue de vacaciones y no dejó la llave para que pudieran sacarlas.

La angustia de Rosa escaló de nivel cuando sus compañeras le contaron que el paciente con el que ella tuvo contacto resultó positivo a coronavirus, tras ser sometido a una prueba PCR (por sus siglas en inglés de ‘Reacción en Cadena de la Polimerasa’) el domingo 12. Los resultados los conocieron el martes 14 de abril.

“Lo trasladaron al Hospital Saldaña y estuvo en contacto con el personal y otros pacientes el jueves, viernes, sábado, domingo, lunes y martes”, explicó.

Hasta el cierre de esta publicación, ese grupo de enfermeras del MQ no tenía claro si les realizarán las pruebas de PCR, que son las que detectan si el virus COVID-19 corre o no en su organismo. Según los relatos de médicos y enfermeras recopilados por Revista Factum, parte del personal de cinco hospitales públicos, dos centros médicos del Seguro Social y una unidad de Salud fue enviado a cuarentena debido a que no existe claridad en los lineamientos para el manejo de los casos sospechosos de Covid-19 y porque no tenían mascarillas N95 ni gabachones para protegerse. Son trabajadores de la salud que quedaron expuestos al virus.

Las alarmas saltaron el jueves 16 de abril, cuando el Ministerio de Salud (Minsal) informó que doce personas entre médicos, enfermeras y personal de seguridad dieron positivo a COVID-19.

“Es algo sumamente grave. Estamos iniciando y tenemos que comprender que esto no es una carrera de cien metros; esto es una maratón. Al personal no lo pueden agotar desde un inicio”, dijo el doctor Milton Brizuela, presidente del Colegio Médico de El Salvador, quien este lunes 20 participó en la Comisión de Salud de la Asamblea Legislativa para dar su opinión sobre el manejo de la emergencia nacional por la pandemia.

Un total de 139 trabajadores de salud ha sido enviado a cuarentena a Las Hojas Resort, en el departamento de La Paz, tras haber tenido contacto con pacientes sospechosos del virus y sin portar el equipo de protección para evitar contagios del COVID-19. Mientras los lineamientos del Ministerio de Salud establecen que las siete mascarillas asignadas al personal de salud serán reutilizadas, el doctor Rolando Cedillos, jefe de infectología del Hospital Rosales pone en entredicho esas cuarentenas. Él considera que ni la autoridades ni los médicos tienen claro cómo se transmite el virus.

Falta de protocolo y desconocimiento de las causas de transmisión

Las declaraciones de los trabajadores de salud consultados indican, además, que existe un problema de protocolo. En varios hospitales, el personal ha vivido días en los que no ha sabido qué hacer ante la sospecha de que un paciente es portador del virus o, en el peor de los casos, cuando ni siquiera presenta síntomas. El problema, aseguran los trabajadores de salud, se da con los pacientes asintomáticos que son recibidos por otros padecimientos en las emergencias de los hospitales.

El conflicto vivió su punto de mayor intensidad entre el lunes 13 y el miércoles 15 de abril, cuando al menos 117 trabajadores de salud (del total actual de 139) fueron enviados a cuarentena por dos motivos: resultaron positivos a coronavirus o atendieron (sin mascarillas ni gabachones) a pacientes que han sido diagnosticados con el virus. Esos casos no fueron manejados como casos sospechosos. El gobierno salvadoreño no les proporcionó a tiempo los insumos adecuados en medio de la emergencia por la pandemia.

No es solo un problema del hospital Amatepec, sino también de los hospitales nacionales Saldaña, San Rafael, de la Mujer, Zacamil y Chalchuapa. Es el mismo caso de la unidad de Salud de Sesori (en San Miguel), el Hospital Médico Quirúrgico y el ISSS Zacamil. Todos se encuentran diezmados. Varios médicos y enfermeras fueron enviados a cuarentena tras no haber tenido las herramientas indispensables para hacer su trabajo.

Respecto al manejo de casos sospechosos, el doctor Rolando Cedillos, quien ha sido jefe del Servicio de Infectología del Hospital Nacional Rosales desde hace 22 años, sostiene que es importante aclarar la forma de transmisión del COVID-19. Se transmite por el contacto cercano con una persona que tenga el virus a través de las gotas que son expulsadas al toser, hablar o estornudar y que, por su peso, no viajan más de un metro de distancia. Para ser transmitidos, explica el infectólogo, todos los virus respiratorios deben tener menos de dos metros de distancia por una persona que lo tiene con una que no lo tiene, por más de 15 minutos. Así se define el contacto cercano, enfatiza el médico. “No es que iba pasando o que estuve en el mismo lugar a 20 metros del paciente”, subraya.

A los ojos de Cedillos, el envío masivo a cuarentena de los trabajadores de Salud refleja la falta de información sobre cómo se contagia el nuevo virus. Entre 2005 y 2009 este médico formó parte del Equipo Nacional de Respuesta Rápida para la Influenza Pandémica del Ministerio de Salud y diagnosticó los primeros tres casos de H1N1 que fueron reportados en El Salvador. Él considera que algunos médicos sobredimensionan el rol de transmisión que tienen los casos asintomáticos, quienes pueden transmitir el virus uno o dos días antes de presentar síntomas, pero nunca lo van a transmitir tanto como los que sí tienen síntomas.

“Yo le garantizo que esos 15 internos, ocho residentes, dos agregados y 15 enfermeras del Hospital Zacamil se fueron a su cuarentena sin saber esto que le estoy diciendo. Le garantizo que la mayoría de esos trabajadores de salud (enviados a cuarentena) no tiene clara la transmisión y pareciera que las autoridades tampoco, porque están asumiendo que los 100 tienen el mismo riesgo de transmisión y no es posible que todos hayan estado a menos de dos metros de un paciente (de COVID19) o de los mismos pacientes”, dijo el jefe de Infectología del Hospital Rosales. 

El infectólogo sostiene que para evitar la transmisión debe mantenerse la distancia de dos metros entre persona y persona y hay que lavarse las manos constantemente.

El equipo certificado

El virus puede entrar al organismo por la boca, nariz u oídos, sostienen las enfermeras. Por ende, resulta vital contar con el Equipo de proteccióN Personal (EPP) adecuado.

El personal de salud que atiende a pacientes hospitalizados por COVID19 debe contar con botas de goma, guantes de nitrilo, bata desechable, mascarilla N95, gafas protectoras o careta, gorra quirúrgica que cubra el cuello y los lados de la cabeza (preferiblemente con careta protectora) o capucha, delantal o gabachón y guantes de puño largo. Esos son los implementos del equipo de protección establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Algunos médicos son menos radicales y aseguran que el personal de primer nivel solo necesita de gorro, mascarillas y zapateras quirúrgicas, además de los lentes para protegerse. Sin embargo, las quejas de parte de algunas denunciantes que forman parte del personal de salud no solo apuntaban a la falta de equipo de seguridad; también señalaban a la desorganización de las jefaturas y la falta de guías o lineamientos para la atención del manejo de los casos de personas que consultan en Unidades de Salud y en los hospitales públicos y privados. 

Por semanas, desde iniciada la emergencia nacional en El Salvador, parte del personal médico debió trabajar sin mascarillas N95 y se vieron obligados a optar por mascarillas quirúrgicas hasta por 12 horas, cuando su protección dura solamente cuatro horas. 

Sobre este punto, los lineamientos técnicos del Ministerio de Salud establecen que «serán asignadas siete mascarillas para ser utilizadas en el trabajo por persona. El propósito es que use una diferente por cada día de la semana. Esas siete mascarillas serán reutilizadas, por lo cual deberán cuidar y no botarlas». El documento también solicita identificar las mascarillas para evitar que se confundan entre colegas. 

Existe un documento en el que el gobierno salvadoreño podría adjudicar la responsabilidad de un contagio al personal de salud de que realice un uso inapropiado del equipo de protección personal. Aunque el documento no menciona qué ocurre cuando el equipo en cuestión no haya sido proporcionado a tiempo. Se trata del memorándum 2020-6100-140 que Élmer Mendoza, gerente general de operaciones del Ministerio de Salud, envió el 14 de abril a los epidemiólogos responsables de distintas zonas del país, y que dice lo siguiente:

«Debe considerarse como caso sospechoso a todo personal de salud que haya estado en atención directa de casos de COVID-19, que presente fiebre y uno o más síntomas (tos odinofagia), dificultad respiratoria. [Y se considera como un contacto COVID-19] al personal de salud] que durante su rol directo haya entrado en contacto con un caso confirmado y haya hecho uso inapropiado del equipo de protección personal”.

Empleados de limpieza que trabajan en el Hospital Amatepec, limpian en las afueras del nosocomio, como parte de su trabajo en el turno vespertino. En dicho hospital algunas enfermeras viven a diario el riesgo de contagiarse con la Covid-19 por no tener el equipo de protección adecuado.
Foto FACTUM/ Salvador MELÉNDEZ.

El inicio de la cadena de contagios

La cadena de contagios del personal de salud inició el martes 7 de abril en el hospital nacional general de neumología y medicina familiar «Dr. José Antonio Saldaña», en los Planes de Renderos, lugar que fue asignado como primer centro de atención de COVID-19. Una enfermera que reside en Santo Tomás dio positivo al virus, junto a su esposo.

En este hospital, la falta de liderazgo que tome decisiones clave en materia sanitaria y en el manejo clínico de los casos ha sido notorio desde que fue declarada la emergencia nacional. Las personas que aún están hospitalizadas en el Saldaña mantienen el temor de estar internadas en un centro de infección. Tienen miedo a contagiarse, pues las autoridades de Salud decidieron mezclar en un mismo espacio a personas ingresadas con presunto diagnóstico confirmado de  COVID-19 junto a otros pacientes a los que no les han dado los resultados de las pruebas de PCR. La falta de entrega del cuadro clínico es un patrón que se repite y se extiende en distintos hospitales, no solo en el Saldaña, como también ocurre en centros de contención y de cuarentena. 

A finales del mes de marzo, una fotografía se viralizó en redes sociales. En la imagen se mostraba cómo personal del hospital Saldaña que atendía casos positivos utilizaba bolsas plásticas para proteger su ropa del virus. Al respecto de este caso, una publicación de El Diario de Hoy informó que «el jefe de la unidad de Anestesiología del hospital fue removido de su cargo y enviado a una unidad de salud de un municipio de San Salvador, como castigo por haber publicado (la fotografía) en sus redes sociales».

La atención mediática comenzó a enfocarse desde entonces en la precariedad con la que el sistema de salud salvadoreño estaba enfrentando la pandemia. Debido a las condiciones, los pacientes graves con ventilación mecánica que estaban en el Saldaña fueron trasladados al hospital Amatepec, la noche del pasado 3 de abril. Pero las condiciones en este otro hospital tampoco eran las óptimas.

El personal del Amatepec fue sorprendido con la medida. La mañana del lunes 6 de abril, un grupo de enfermeras aseguró que no tenían las condiciones para atender a pacientes de cuidados intensivos y que tampoco contaban con  mascarillas, lentes ni gabachones para protegerse. Para ese momento, las jefaturas no habían resuelto las peticiones realizadas por las enfermeras inconformes. “Nos está mandando a la guerra sin armas”, dijo Nelly Zetino, una enfermera experimentada del hospital Amatepec, quien está acostumbrada a salvarle la vida a pacientes con pocos recursos. Desesperadas, este grupo de enfermeras improvisó una conferencia de prensa frente al hospital para pedirle directamente al presidente Nayib Bukele que les proporcionara equipo de protección y así no contagiarse del virus.

“Nosotras, como enfermeras, estamos pidiendo que se nos dé el equipo necesario. Nada más. No es nada político. Nada sindical. Es algo como gremio de enfermería. Le pedimos al señor presidente que dé la orden y que nos den todo completo. Nosotras estamos pensando hasta en alquilar un cuarto para irnos y no contaminar a nuestras familias, porque este desorden que se maneja en el hospital… no se puede… No puede seguir así”, dijo Roxana Mena, quien trabaja en el Hospital Amatepec.

La denuncia de las enfermeras provocó un impacto mediático. El gobierno envió ese mismo día los equipos de bioseguridad a ese hospital.

Enfermeras del hospital Amatepec solicitaron mayor apoyo para realizar sus funciones frente a la pandemia de COVID-19. Preocupado por los riesgos que debían enfrentar, un grupo de enfermeras improvisó una conferencia de prensa la mañana del 6 de abril. Foto FACTUM/Loida Avelar.

En cadena nacional, el presidente Nayib Bukele no hizo referencia a la petición de las enfermeras y prefirió centrarse en la discriminación que sufrió una de ellas en el transporte colectivo. Bukele dijo que giró la orden para abastecer con insumos a ese hospital y dar prioridad a las peticiones de los trabajadores de salud. A partir de entonces, las cuentas de Twitter gubernamentales se llenaron de videos que destacan la entrega de mascarillas. 

Sin embargo esa misma semana, un grupo de médicos intensivistas inspeccionó el Amatepec y determinó que ese lugar no tenía las condiciones necesarias para atender ese tipo de emergencias. Por segunda vez, en el lapso de una semana, los pacientes graves con ventilación mecánica fueron trasladados a un nuevo hospital: el San Rafael, en Santa Tecla, donde sí existe una Unidad de Cuidados Intensivos. 

La tensión comenzaba a crecer y a mostrarse en evidencia. El viernes 10 de abril, el ministro Alabí confirmó a El Noticiero que un paciente se lanzó de uno de los pisos del San Rafael. Personal de ese hospital (que pidió reserva de su identidad) aseguró a Factum que el suicida lo hizo en una crisis de pánico, cuando se enteró de que compartiría piso con pacientes contagiados de COVID–19. Una semana después, el ministro Alabi dijo que la red de hospitales cuenta con 27 mil trajes de protección para tratar a pacientes durante la pandemia, una cifra que no ha podido verificarse, pues –más allá de las imágenes en redes sociales– el Minsal no ha proporcionado un reporte que detalle esto.

El caso del Hospital Zacamil

Uno de los casos que mayor repercusión mediática tuvo fue el del Hospital Nacional Zacamil, en San Salvador. Cuarenta personas que trabajan en este hospital –entre médicos, enfermeras y auxiliares– fueron enviados a cuarentena el lunes 13 de abril por tener contacto con un paciente de COVID-19, según confirmó el doctor Milton Brizuela, presidente del Colegio Médico.

Los médicos del Zacamil relatan que el viernes 10 de abril atendieron a una persona que tenía tos y dolor de pecho y al consultar sobre el manejo del caso, un epidemiólogo del Ministerio de Salud descartó sospechas de COVID-19 y ordenó que la persona  fuera trasladada del área de Aislados a Medicina Interna.

“El epidemiólogo del Ministerio dio la orden de sacarla del aislamiento porque «no tenía nexo epidemiológico». Ya en el turno, fue llevada a la cama 9 del servicio de Medicina Interna (delicados). La paciente [estaba] desaturando, con tos intensa, dificultad respiratoria y mal estado”, detalló en su cuenta de Twitter y lo reconfirmó a Revista Factum el cirujano laparoscópico Carlos Ramos Hinds, quien trabaja en el Hospital Zacamil.

La prueba de COVID-19 de la paciente dio un resultado positivo, por lo que fue trasladada al hospital San Rafael y el personal de salud que la atendió fue enviado a cuarentena al Hotel Holiday Inn. 

«Las autoridades no han aceptado que el virus ya está circulando, porque ese caso es de la comunidad. Eso significa que todos los casos sospechosos de entrada hay que hacerles pruebas. Están exponiendo al personal de salud», dijo el presidente del Colegio Médico, el doctor Milton Brizuela, al reaccionar sobre este caso.

Al respecto, desde Casa Presidencial sentarían posición al día siguiente, el 14 de abril. El presidente Nayib Bukele dijo que el aislamiento del personal del Hospital Zacamil respondió a lo que en cadena nacional anunció  que harían en la Fase 2: «salir a buscar pacientes”. El presidente explicó que la Fase 2 de su plan de contención consiste en aislar todos los nexos epidemiólogicos y realizarles pruebas. Ese plan incluía a los hospitales.

Los bebés del Hospital Nacional de la Mujer

Los bebés están protegidos por las incubadoras, asegura el doctor Miguel Roberto Majano, jefe de Neonatología del Hospital Nacional de la Mujer Dr. María Isabel Rodríguez. “Aunque el virus puede quedarse en las paredes de la incubadora. Nosotros, independientemente de la crisis, para entrar a cualquier unidad, tenemos el hábito de lavarnos las manos. Todos entramos con mascarilla desde hace un mes. En ese punto ocupamos alcohol gel y tratamos de manipular lo menos posible a los niños. Entonces, desde ese punto de vista, primero Dios, a ellos no los va a afectar”, dijo Majano, con un tono seguro y natural respaldado por sus 20 años de experiencia al frente de ese departamento médico. 

Con esa declaración, el médico experimentado busca transmitir tranquilidad tras el aumento en el reporte de casos de COVID-19 entre el personal médico de El Salvador. 

“Solo les pido cuídense”. Ese fue el mensaje que les escribió en un grupo de WhatsApp un cirujano pediatra que trabaja en el Hospital Nacional de la Mujer  a sus colegas para notificarles que resultó positivo al nuevo coronavirus en la prueba de PRC que le hicieron al azar el pasado viernes 10 de abril. Ese hospital atiende partos, consultas obstétricas y de ginecología. 

El médico estuvo en el exhospital de Maternidad la noche del lunes 13 de abril y tuvo contacto con el personal de turno: un médico residente y varias enfermeras. También fue al hospital 1 de Mayo del Seguro Social y a la Unidad Médica de Ilopango, donde también trabaja. El suyo no es el único caso positivo del personal médico en ese centro hospitalario. Una enfermera de UCI también resultó positivo al virus tras un muestreo efectuado al personal intensivista y de la emergencia. 

El mensaje de WhatsApp enviado por el cirujano pediatra a las 5:24 de la mañana del martes 14 de abril y el diagnóstico de la enfermera provocó que el acceso a las áreas de Neonatos, Cuidados Intensivos y Mínimos de Maternidad fuera restringida. El personal que tuvo contacto con el médico estuvo en cuarentena antes de que les realizan las pruebas de PCR. Por otra parte, el personal que convivió con la enfermera se encuentra en cuarentena domiciliaria tras resultar negativos en las pruebas de coronavirus. 

Como ha ocurrido con el total de 139 trabajadores de salud que tienen certeza o sospecha de contagio, los médicos de Ilopango fueron trasladados a Las Hojas Resort, en La Paz y los albergaron distribuyéndolos a tres por cabaña, sin agua. “No hemos desayunado, como que fuera un castigo o presidio. Rueguen porque no salga alguno con prueba positiva”, escribió en un mensaje una doctora que trabaja en Maternidad y en el ISSS Ilopango. Ella es compañera de trabajo del cirujano pediatra que dio positivo a COVID-19.

Una ambulancia del Ministerio de Salud permanece estacionada en la zona de Emergencia en el hospital Amatepec, en San Salvador. Algunas enfermeras viven a diario el riesgo de contagiarse de COVID-19 por no tener el equipo de protección adecuado.
Foto FACTUM/ Salvador MELÉNDEZ,

Detalle de otros casos 

En los últimos diez días, los casos de contagio entre personal de salud en el país se han ido multiplicando. La prueba de una pediatra y de una enfermera del ISSS Zacamil resultó positiva a COVID-19 el pasado martes 14 de abril. Por ende, alrededor de 25 empleados de esa unidad del Seguro Social que tuvieron contacto con ellas fueron puestos en cuarentena. Ese mismo día fue reportado un caso confirmado de un médico internista en el Hospital  de Diagnóstico, en la colonia Médica de San Salvador.

Esos tres casos fueron confirmados por el Colegio Médico, pero no son los únicos que han engrosado el total registrado hasta el momento. Diecinueve personas que trabajan en  la unidad de Salud, en San Miguel, fueron enviadas a cuarentena el 15 de abril por tener contacto con un médico positivo a coronavirus que dio consultas en un centro de contención. Y de oriente hasta occidente: en Chalchuapa, Santa Ana, el equipo del servicio de medicina interna, conformado por 25 personas entre médicos y enfermeras, también fue mandado a cuarentena tras atender a una paciente por un golpe en el cráneo que tras una operación empezó a toser. Le hicieron la prueba de COVID-19 y dio positivo.

El 16 de abril, otro grupo de trabajadores del Hospital Benjamín Bloom también fue enviado a cuarentena tras atender a un niño de cuatro años que murió de coronavirus tras tener complicaciones por un absceso en la garganta. El niño fue referido desde el Hospital de Zacatecoluca, por lo que trabajadores de ese centro médico también fueron enviados a cuarentena.

La preocupación entre todo el gremio médico es latente. Rosa, la enfermera preocupada del Hospital Médico Quirúrgico, considera que es oportuno hacer pruebas de COVID-19 a todo el personal de salud que atiende pacientes, sin excepción, porque en este momento en que el virus ya circula de manera local pudieron haber atendido a personas positivas no diagnosticadas o sin síntomas y ser portadoras del virus sin conocerlo. Ella ha decidido comenzar a tomar sus precauciones personales. Afirma que dispondrá de $15 dólares para comprar una careta de acrílico que le cubra el rostro. No quiere contagiarse.

Mientras tanto, el Gabinete de Salud informó el martes 21 de abril –dos semanas después del primer caso registrado de una trabajadora de salud contagiada– que realizaron la entrega de insumos de protección y bioseguridad al personal médico del Hospital General el Seguro Social. A través de la cuenta de Twitter oficial del ISSS informaron que dentro de los insumos de protección y seguridad entregados se encuentran 600 mascarillas, 300 equipos de protección personal nivel 3, mil kits de protección personal nivel 2 y 300 pares de botas.

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