Investigación confirma espionaje a 31 periodistas de El Salvador

Cuatro organizaciones internacionales confirmaron espionaje a través del software Pegasus en 36 teléfonos de periodistas y activistas salvadoreños. Diferentes organizaciones y medios nacionales e internacionales solicitan al Estado salvadoreño frenar el acoso a periodistas y piden a la Fiscalía abrir una investigación sobre estos casos.

Foto FACTUM/Gerson Nájera


Un total de 36 teléfonos celulares de periodistas y activistas de la sociedad civil de El Salvador fueron infectados con Pegasus, el programa que sirve para espionaje, según una investigación conjunta de Access Now, Frontline Defenders, The Citizen Lab y Amnistía Internacional, cuatro organizaciones internacionales que se dedican a la defensa de derechos humanos y digitales. El software espía Pegasus pertenece a la empresa israelí NSO Group, que en diferentes ocasiones ha revelado que este software solo lo vende a gobiernos. A la fecha la investigación no ha determinado al autor de esta vigilancia. 

Cuando un teléfono móvil es infectado por el Pegasus, el atacante obtiene acceso a mensajes, correos electrónicos, fotos, videos, micrófono, cámara, llamadas y contactos telefónicos del propietario del aparato. En el país, 31 de los teléfonos confirmados con este tipo de espionaje pertenecen a periodistas: 22 son de El Faro, tres de Gato Encerrado, uno de La Prensa Gráfica, uno de Disruptiva, uno de El Diario de Hoy, otro de Diario El Mundo y dos independientes; además la investigación confirmó espionaje de personas de la sociedad civil críticas al gobierno, entre ellos dos miembros de Democracia, Transparencia y Justicia (DTJ), y uno de Cristosal.

El alcance del espionaje podría ser mayor, porque en los dispositivos que usan un sistema operativo diferente a iOS de Apple la detección de Pegasus es más compleja. Las organizaciones todavía no han podido determinar la infección en teléfonos de periodistas o ciudadanos que utilizan Android.

En septiembre de 2021, un grupo de periodistas solicitó ayuda de seguridad digital a AccessNow, luego de usar herramientas de Amnistía Internacional para detectar el software Pegasus en sus teléfonos. Además, la organización SocialTIC  hizo llegar los casos a Front Line Defenders para su investigación.

Dos meses después, El Faro publicó que 12 de sus periodistas recibieron una alerta de Apple por sospechas de espionaje estatal patrocinado. El mensaje también fue recibido por miembros de la sociedad civil, políticos de oposición e incluso diputados del oficialismo

Todas las  infecciones fueron confirmadas a través de un análisis forense realizado por The Citizen Lab y luego corroboradas por Amnistía Internacional. Hasta este 12 de enero de 2022, las organizaciones confirmaron 36 casos, de acuerdo a un comunicado publicado este miércoles, firmado por diferentes organizaciones y medios nacionales e internacionales.

Los firmantes del comunicado piden a los periodistas y activistas en El Salvador que se comuniquen con Access Now para confirmar si sus dispositivos han sido infectados. También piden al Estado salvadoreño frenar el acoso a periodista, respetar el derecho a la libertad de expresión, y a la Fiscalía General de la República le solicitan ejecutar una investigación sobre estos casos. 

Además, piden a Naciones Unidas que tome acciones para determinar a los responsables, a la Organización de los Estados Americanos que sostengan el monitoreo sobre este caso en el país y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que exija al Estado salvadoreño el cumplimiento de las medidas cautelares otorgadas a El Faro, en febrero de 2021

“El gobierno de El Salvador no tiene ninguna relación con Pegasus y no es cliente de NSO Group”, dijo  a The New York Times Sofía Medina, la secretaria de comunicaciones de la Presidencia.

Para el presidente de la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES), César  Castro Fagoaga, espiar a periodistas es “un retroceso democrático enorme, cavernario” y busca “afectar la libertad de prensa y la forma en la que los y las periodistas en El Salvador se relacionan con sus fuentes”. Para él, este es un momento delicado: “pues ante mayor opacidad, de tinieblas gubernamentales, es cuando más y mejor periodismo se necesita”.

Castro Fagoaga considera que el espionaje –además de ser una persecución, es un atentado contra los derechos a la intimidad y libertad de expresión– pretende ser una mordaza y una razón para que los periodistas se autocensuren.

“Desde la APES condenamos este nuevo atentado contra la sufrida libertad de prensa salvadoreña y exigimos –no pedimos– una respuesta estatal para determinar la procedencia de este ataque que, como señalan las organizaciones que han hecho esta revelación, solo puede haber sido pagado por un gobierno”, dijo Castro Fagoaga.

El software espía de NSO Group se ha utilizado para facilitar violaciones de derechos humanos a gran escala en todo el mundo, tras una filtración de más de 50 mil números de teléfonos que posiblemente fueron objetivos de vigilancia, de acuerdo con Amnistía Internacional.

 

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