“Tenemos que retarnos a nosotros mismos para retar a la sociedad a que cambie”

Jenny Chinchilla, asesora en temas de discapacidad, coordinadora de atención al usuario en Funter y usuaria de silla de ruedas. Jenny es extrovertida y muy comunicativa. Ella es experta en temas de discapacidad, ha capacitado a muchas personas y se considera una activista las 24 horas del día ylos  365 días al año. Además de estudiar y trabajar, maneja muchos proyectos y ha sido deportista olímpica.


Soy una persona usuaria de silla de ruedas, mi diagnóstico es una lesión medular por espina bífida. Nací de siete meses, a mis padres les dijeron que lo mucho que iba a vivir eran unos meses, o si superaba esa expectativa hasta la adolescencia. Esa fue la primera gran barrera que yo la catalogo de desconocimiento, que el personal médico no sepa cómo orientar a los padres de familia cuando algún hijo nace con alguna deficiencia..

Cuando era pequeña no pude ir a la escuela, no había ninguna cerca, en el transporte no podía ir, hasta los siete años mi padre me cargaba o yo me arrastraba por el suelo, no tuve mi primera silla de ruedas hasta los 11 años. Por esta situación crecí en un entorno muy sobreprotector, soy la primera de tres hermanos y mis padres tenían trabajos, pero con ingresos modestos

Mi mamá es quien se encargaba de enseñarme a leer y a escribir, yo aprendí de todo, a hacer manualidades, a escribir en máquina, en aquel tiempo una computadora ni por cerca. Yo vendía cosas y de alguna manera ayudaba a mi familia, en el tiempo que era el colón en nuestro país. Pero no era tanto lo que ganaba si no que yo no quería que mi familia me viera como un estorbo, como una inútil.

Empecé a darme cuenta que esto no tenía que ver conmigo ni mi familia, si no por una situación de la sociedad. A los 26 años empieza un recorrido por mi vida, me di cuenta que no podía seguir aislada, que tenía que prepararme, estudiar y luchar por el respeto a las personas con discapacidad. e integré diversos movimientos como activista.

Empiezo a estudiar mi primer ciclo, segundo y tercer grado, en un proyecto del Mined (Ministerio de Educación) de exámenes por equivalencias para las personas que ya no van a la escuela. Porque yo sabía de todo, pero no tenía certificado. Con el certificado ya pensaba que iba a encontrar trabajo, pero empezaron las barreras y no porque no tuviera los conocimientos, yo podía hablar en público y  tenía conocimientos de inglés que había conseguido estudiando desde casa y con una beca.

Empecé a notar que a las personas con discapacidad nos marginaban por nuestra apariencia. Yo hacía una entrevista por teléfono y me escuchaban mi voz, yo no decía nada de cómo era. Y ya cuando me decían que presentara mis papeles y  llegaba y me veían que era usuaria de silla de ruedas…Bueno, en un lugar me dijeron: No, disculpe, usted se ha equivocado, este no es hospital ni centro de rehabilitación. Entonces otros comentarios: No, es que aquí no se atienden enfermos. Y  para ir a las entrevistas de trabajo yo tenía que pagar un taxi siempre por la falta de transporte adaptado, y  a veces llegaba a lugares donde ni siquiera había ascensores, desde ahí ya se ponchaba todo.

Cuando las personas con cualquier discapacidad interactuamos con estas barreras en nuestro entorno, incluyendo las de actitud, es cuando se da la situación de discapacidad. No es lo que yo tengo o lo que no puedo hacer, sino que es lo que no permite hacer la sociedad,  porque es la sociedad la que  no cumple estándares de accesibilidad universal. Eso lo entendí mucho después, pero en ese momento tan crítico la sociedad me decía: tú eres el problema.

Mi primer trabajo fue para una empresa de Costa Rica, me dieron la oportunidad de trabajar desde casa durante dos años, aprendí mucho a tratar al público, luego trabajé en una ONG. Es curioso que fueron empresas extranjeras las que empezaron a creer en mí. Luego una empresa me dijo que tenía aptitudes y aunque no cumplía con el perfil de formación, durante los cuatro años de proyectos se lo condicionaron a que siguiera estudiando, por lo que fue un periodo largo de estudio nocturno.

En el 2008 me graduó en el INA (Instituto Nacional de Apopa), trabajaba durante la semana y el fin de semana estudiaba. Hice la PAES (Prueba de Aprendizaje y Aptitudes para Egresados de Educación Media), y de 300 estudiantes, a 15 se nos dio la medalla de honor, y entre ellas yo y demostré que sí, que podemos hacerlo. Yo tenía ya 34 años, estoy hablando de una sobreedad. Para las personas con discapacidad, el reloj social es traumático porque vamos muy atrasados en muchos aspectos en nuestra vida, llegamos a la escuela tarde, a la universidad tarde, llegamos a nuestro primer lugar de trabajo tarde, todo, todo llega tarde.

En el 2009 empiezo mi carrera universitaria, estudio psicología en la Universidad José Matías Delgado,  no me importa que yo tenga pasados los 35 años, a pesar que mucha gente me desanimó diciéndome que para qué, pero yo decía: no, lo voy a hacer para desenmascarar todas esas barreras que hay en nuestra sociedad y al lugar donde estudie, toda barrera arquitectónica que me encuentre voy a hacer incidencia, voy a marcar un precedente. Y lo hice también porque quería motivar a otras personas con discapacidad que están ahí, con los brazos cruzados. Tenemos que retarnos a nosotros mismos como personas para retar a la sociedad a que cambie.

Cuando las personas con discapacidad hacemos cosas que la sociedad piensa que no podemos hacer entonces es… ¡guaaaauuu!, sí puedo hacer las cosas, con accesibilidad, y si puedo hacer esto ¿Por qué no otras cosas?  Las personas con discapacidad se pierden muchas cosas porque creen que no pueden y por las barreras, es el aporte que la sociedad se pierde de nosotros.

El sistema educativo ya no debería de ver a un niño “especial” en su aula, sino a una persona con un potencial enorme. El sistema laboral no debe ver ya:  «ay, vamos a incorporar a este enfermito». Debe de ver a un elemento productivo que va a ayudar en la economía del país, pero nos ven como para hacernos un favor. Me he cruzado con comentarios así, trabajo en un centro de rehabilitación donde las madres te dicen: la silla estorba, va a generar una situación negativa en la salud mental de los alumnos el ver a su hijo acá, son tantas barreras actitudinales o de discriminación…

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