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Patriot-gate, temporada de halcones y obscenidad monetaria

Aprovecho la catarata de comentarios que despertó la publicación que hice la semana pasada acerca de porqué creo que la NFL es mejor que cualquier liga de fútbol y me lanzo a partir de hoy con una columna semanal que profundice un poco más sobre otros deportes que no sean «el deporte rey». Así pues, intentaré tocar algunos de los temas en boga de ligas como la NBA, la NFL y la MLB.

Siento que hace falta en la oferta de medios de comunicación salvadoreños un poco de cobertura deportiva hacia estas otras ligas, de las cuales tengo constancia de que hay mucha gente en nuestro país que les da seguimiento.

Hay periódicos nacionales que incluso desarrollan su cobertura deportiva con énfasis casi total en el fútbol (el nacional y el español, principalmente). Y aunque es cierto que eso es lo que demanda la mayor parte de los salvadoreños, también creo que existe cierto público que prefiere otros deportes masivos.

Para ellos –y quienes se quieran sumar– será esta columna semanal…

Otra vez los Pats acusados de «hacer truncia»

El orgullo de New England, los Patriots de Bill Belichick y Tom Brady, una de las franquicias más exitosas de la NFL, está repitiendo viejas mañas. Unas son positivas. Otras… no tanto.

La vieja maña de ganar el campeonato de la Conferencia Americana y reclamar así un nuevo pasaporte al Superbowl –el octavo ya en los últimos treinta años– no extraña a nadie. El domingo pasado los Pats arrollaron a los Colts de Indianapolis (45-7) y volvieron a reclamar como suyo el cetro como el mejor equipo de su Conferencia.

Pero apenas un día después se vino el escándalo, ya que también asomó su fea cara la sombra de acusaciones hacia los Patriots como un equipo tramposo. En concreto se trata de un proceso de investigación que la NFL está conduciendo de manera oficial en contra de los Patriots por haber (presuntamente) desinflado intencionalmente los ovoides que fueron usados en Foxborough en la paliza que le propinaron a los Colts.

Entre las principales evidencias –y que incluso fue televisada– está el hecho que incluso en pleno juego los oficiales sacaron un ovoide del campo y no permitieron que fuera utilizado de nuevo.

¿Y acaso esto benefició a los Pats y perjudicó a los Colts? Es difícil comprobar semejante teoría, pero, tal y como era de esperarse, ya comenzaron las investigaciones que apuntan a la teoría de conspiración. Existen ya incluso publicaciones en las que se rescatan entrevistas del pasado en las que Tom Brady (mariscal de campo de los Pats) admite que prefiere jugar con ovoides desinflados. De ser así, se estaría manipulando el instrumento principal del juego en beneficio de uno de los quarterbacks.

Según las reglas oficiales de la NFL, los balones deben inflarse con 12.5-13.5 libras de aire, y cada equipo debe proveer 12 ovoides para ser probados antes de arrancar el juego.

Y apenas ayer ya se daba la noticia de que 11 de los 12 ovoides utilizados en el juego del domingo pasado estaban más desinflados de lo permitido, tal y como dio la primicia el periodista de ESPN, Chris Mortensen:

De ser encontrados culpables, los Pats serían castigados con selecciones de draft (muy valiosas para todo equipo). Y no sería la primera vez que sufren algo parecido. Ya en 2008 perdieron su pick de primera ronda por haber sido encontrados culpables de grabar las señales de los coaches de los Jets de New York durante un partido. Lo cierto es que muchos fans de los Colts ya tienen de dónde agarrarse para desatar sus teorías de conspiración, mientras algunos  aficionados de New England se toman las cosas … Ehhh… Digamos que con un poco de humor.

¡Es lo que tiene la comodidad de sentirse ya en el Superbowl!

Halcones, no pichones

Hawks

Mientras los Halcones Marinos de Seattle también se preparan para el Superbowl del 1 de Febrero, en la NBA hay otros Halcones que han puesto la liga de cabeza. Se trata de los Hawks de Atlanta, ganadores de 26 de los últimos 28 juegos y que han hecho que los más escépticos comiencen a pensar que la Conferencia del Este también tiene un candidato real al título.

Desde que Lebron James abandonó al Miami Heat y vimos cómo se desinflaba el experimento de formar un rejuvenecido Big Three en Cleveland –junto a Kevin Love y Kyrie Irving–, parecía que todos descartábamos al Este como posible postulante a arrebatarle el campeonato a los Spurs de San Antonio. Y sin que nos diéramos cuenta, así como quien vuela bajo para evitar ser detectado por el radar, el halcón de Atlanta comenzó a acumular victoria tras victoria. Su racha actual es de 13 victorias consecutivas. Y si los todo poderosos candidatos de Oeste quisieran formular un argumento acerca de que los Hawks enfrentan rivales de menor calidad en el Este, sepan que este equipo ya ha vencido a contendientes de la talla de Memphis, LA Clippers, Portland, Dallas y Houston.

No solo eso. La vigente racha de los Hawks es la segunda mejor en la historia de la franquicia y están apenas a un triunfo más de empatar la de todos los tiempos.

Para detectar la clave de porqué este equipo ha dado el paso gigantesco de pretendiente (eterno) a contendiente serio, habría que evaluar la temporada de la vida que están teniendo algunos jugadores como Jeff Teague y Kyle Korver, quienes han sumado su talento al valor innegable de las dos estrellas del equipo: Al Horford (nombrado el lunes pasado como «jugador de la semana») y Paul Milsap.

Pero la clave pasa por la defensa. Y ahí es donde debe destacarse el esquema de rotación frente al pick & roll que el coach Mike Budenholzer diseña y exige a sus jugadores. El pick & roll es el alimento diario de todos los equipos de la NBA, pero Atlanta cuenta con un atleticismo, una velocidad apabullante y una disciplina envidiable que hace que casi todos los disparos del rival sean disputados por una defensiva que no por casualidad es la más eficiente de la NBA (permitiendo un promedio de 96.3 puntos por 100 posesiones).

Mike Budenholzer acumuló 17 años en la banca de San Antonio, como asistente de Gregg Popovich. Es inevitable entonces que ya muchos hagan las comparaciones entre ambos equipos, pero, a decir verdad, el apodo de «El San Antonio del Este» no hace real justicia para lo que viene ocurriendo en esta temporada. Los Hawks han sido respetados por las lesiones, cosa que no pueden decir los Spurs. Además, los valuartes principales del equipo poseen mucha más juventud que el clon del que proceden.

Y pese a todo esto, los Hawks (34-8) aún no son el mejor equipo de la NBA.

Ese honor le corresponde a los Golden State Warriors (33-6), de quienes sí era más predecible el cálculo de que tuvieran mucho éxito esta temporada.

Vayamos marcando bien la siguiente fecha del calendario: 6 de Febrero. Ese día Hawks y Warriors chocan en el Phillips Arena. Aunque antes Atlanta debe sortear un escollo bastante complicado, este próximo viernes 23 de Enero, cuando reciban al OKC Thunder de unos sanos y recuperados Kevin Durant y Rusell Westbrook.

Ahí veremos si estos Hawks son dragones o pichones.

Los millones de Max Scherzer

Pareciera que Frank Underwood (de House of Cards) ya comenzó a utilizar sus influencias o el presupuesto de la nación para darle vida a un monstruo de mil cabezas en el montículo del National Park.

Es obsceno.

Lo que los Nationals de Washington le van a pagar al pitcher Max Sherzer (ex de los Detroit Tigers) es una obscenidad.  

El contrato dice que se le pagará por un total de 7 años la exorbitante cantidad de $210 millones de dólares, con buena parte del dinero diferido (en el que se le pagará $15 millones por 14 años).

¿Vale tanto un pitcher de élite en la MLB?
¿Vale tanto Scherzer?

Es posible que sí.

Hay pocos talentos de la calidad que por siete años ha demostrado el lanzador derecho nacido en Chesterfield, Missouri.

Podrían contarse con los dedos de una mano.

Y dos de esos dedos ahora le pertenecen a los Nationals.

Otro abuso.

No quedan dudas ya de cuál es la mejor rotación de pitcheo en las Grandes Ligas. Los Nationals cuentan ahora con Scherzer (el agente libre más codiciado en este año, dos veces All Star y ganador en 2013 del Cy Young), pero también con Jordan Zimmermann, Stephen Strasburg, Doug Fister y Gio González para completar un staff de pitchers muy intimidante. Hay que recordar que ya el año pasado los Nats ganaron 96 juegos –la mayor cantidad en la Liga Nacional– y que ello les valió para asegurarse una vez más la División del Este, donde parece que tampoco encontrarán demasiadas dificultades este año para imponerse a equipos como los Miami Marlins o los New York Mets (aunque han mejorado bastante), como tampoco a los Braves y los Phillies (que han entrado en etapa de reconstrucción).

La movida millonaria representa una especia de «última llamada para los pasajeros del tren», ya que algunas de sus estrellas (como Zimmermann, Doug Fister o el shortstop Ian Desmond) serán agentes libres al final de la temporada 2015.

¡Es ganar ahora o desmantelar el buque!

*Imágenes de Flickr con licencia de Creative Commons.

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