El asesor renacentista

Dice la gente más exitosa que no hay que saberlo todo. Y que el más inteligente no es el que todo lo conoce, sino el que se rodea de los que saben, les hace caso y aprende. Esto lo tiene muy claro el presidente de facto de la República.

Por eso existen los asesores. Los especialistas en determinadas áreas y que por alguna suma, ayudan a desarrollar programas o recomendaciones de políticas para proveer soluciones.

En su discurso de toma de posesión ilegal, Nayib Bukele anunció que quiere mejorar la economía. Y aunque se autoproclamó el doctor del país y se adjudicó ser la sucursal de dios en la tierra, sabe bien que no lo puede hacer solito.

En parte, porque esa, la economía, no fue su área de estudios. Más bien ninguna fue su área de estudios. Y además porque seguro está muy ocupado dándole envidia a la Kylie Jenner o a los borbones franceses con sus trajecitos y sus jardines exprés.

Por eso, porque nos prometió despegue y necesita guía, el 11 de junio nos dio la primera sorpresa y anunció a un nuevo asesor para su mejorar la economía del país. Para curarnos del segundo cáncer, como dijo en su discurso de graduación a tiranito tropical.

Y no. No lo buscó donde buscarían los de siempre. No se fue a las grandes universidades o a los cuadros retirados de los principales bancos del mundo. Dios guarde la bichada lo vea con los pelones de siempre, que le dirían cosas aburridas como “no haga fuentes cuando la gente se muere de hambre”, “ya tiene baldosas, no hay por qué ir al Ceramicón” o “apriétese el cinturón que no tiene dinero”.

Ya me imagino esos TikToks sin likes, esas cadenas aburridas, esas maderas áridas en Diario El Salvador. Nayib knows better.

Consciente del engagement, nuestro Gaddafi con loroco optó por la siguiente opción lógica: más que un experto, un guía, un Rasputín, un Richelieu. Un vendehum… Perdón, un gurú.

Ante el hambre de un país y las expectativas de quienes le aplauden a la medicina amarga sin quejarse, Nayib Bukele decidió dedicar unos centavitos a traer a Brian Roemmele y cuando aprendamos a pronunciar su nombre, quizá habrá pasado al olvido igual que el señor colombiano cuyo nombre usted, lector, seguramente no consigue ahora recordar.

Pero, ¿quién es Roemmele?

El gobierno lo vende como un experto en Inteligencia Artificial. ChatGPT lo describe como un pionero en la tecnología de asistentes de voz y tecnologías financieras.

Es el fundador del titán Multiplex. Pero ojo que no es el primer Multiplex que sale en Google. Esa es una empresa de construcción australiana. Ni el segundo, una cadena de cines de Argentina. Tampoco es la fabricante alemana de aviones a control remoto, la firma de licuadoras o la pionera de la tecnología en yates. Su empresa está más abajito: es el resultado 16, el blog para mejorar tus búsquedas en ChatGPT.

Además, Roemmele es la pluma detrás del libro de marketing para pequeñas empresas… usando Pokémon Go.

Como nos dijo mi colega, el nuevo asesor se describe a sí mismo como un científico, investigador, analista, conector, pensador y hombre de acción. Le faltó usar otras palabras que también te da el horóscopo de la Revista Tú, como perrítzimo, místico, dios inalcanzable, único y misterioso, cara de gitano, dulce, apasionado. Su número es el 26, su piedra el jade. Roemmele también se considera un hombre del Renacimiento.

No es el primer experto

Nayib Bukele tiene frente a sus ojos a un país con hambre y al que le cuesta llegar a fin de mes. Y desde hace ratos sabe que necesita expertos. Hace 4 años, en febrero de 2020 y antesito de meter militares a la Asamblea, también se reunió con uno de ellos.

En ese momento, fue con Ricardo Hausmann, ingeniero y economista de la prestigiosa universidad de Cornell en Estados Unidos. Exministro de Planificación en Venezuela. Docente e investigador en Oxford, asesor de bancos centrales, con cargos en el BID, el Fondo Monetario y el Banco Mundial. Director del departamento de Desarrollo Internacional y del laboratorio de Crecimiento de la Universidad de Harv…

Ya perdí su atención, perdón.

Cuatro años después, ya no como presidente que juega a los soldaditos antes de hablar de dios, sino como dictador que… juega a los soldaditos antes de hablar de dios, Bukele no parece dispuesto a cometer el mismo error de juntarse con alguien que no pegue en TikTok. Por eso trae a otro asesor. A este asesor.

Uno menos académico. Quizá un poco más humano. Que en lugar de dar conferencias en las mejores universidades, vende sus libros a $1.99.

No sé si Roemmele es lo que había o solo para lo que alcanzó, acaso el único que contestó la llamada. Lo que sí sé, y a falta de nuevos anuncios, es que en su mente científica y renacentista descansan las ideas que forjarán el futuro del país, la alimentación a los más pobres y la atracción de inversiones. O al menos enseñarle al gabinete a usar ChatGPT. Lindos van a quedar los renders.

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