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Factum: una esquina nueva para el periodismo en El Salvador

Si entró a este link, entró a Factum, a su portal web.  Factum –que proviene del latin cuya traducción refiere a un «hecho»– es una revista para el periodismo en profundidad en El Salvador, que también saldrá en versión impresa muy pronto.

Factum nace como el proyecto de dos periodistas salvadoreños: Héctor Silva Ávalos y Orus Villacorta, quienes cruzaron caminos la década pasada en la sala de redacción de La Prensa Gráfica, en San Salvador. El laberinto de la vida llevó a Héctor a Washington, donde fue diplomático por un tiempo y hoy es investigador asociado en una universidad estadounidense, la American. Orus lleva ocho años radicando en México, Distrito Federal, donde ha trabajado como corresponsal freelance para distintos medios de comunicación salvadoreños e internacionales, y desde donde fundó CincoCeroSex.com, una revista web que aborda temas de erotismo y sexualidad bajo un enfoque salvadoreño.

Varias cosas unen a estos dos periodistas. La música, la pasión por el deporte, la conexión ineludible con su país natal circa esa esquina convulsa en el sur central del triángulo norte centroamericano. Y les une, sobre todo, la certeza de que el periodismo debe aspirar a ser una parte de la conciencia colectiva en un país en el que las cosas no funcionan bien.

Factum empezó en realidad con una plática de amigos; con una tertulia nostálgica sobre anécdotas de reporteos que se recuerdan con cariño, de temas que nunca fueron, de intentos; con un repaso por El Salvador de finales de los 90 y de la década de 2000 que quedó apuntado, por retazos, en libretas  y en las anécdotas. Esas experiencias que redactan el libro de la vida.

Desde el DF y Washington, a ambos los rondaba, cada vez que volvían a El Salvador y a través de las pocas ventanas que tiene abiertas el periodismo salvadoreño, la inquietud de que nuestro país no terminaba de contarse como quisiéramos en la oferta de medios que hasta hoy existe. Cada vez que volvían a la tierra se enteraban de las cosas relevantes por las pláticas con los amigos de siempre, las tertulias con colegas, los cafés con viejas fuentes: les parecía que el país –y su complejidad– rehuía al contenido de las páginas de los grandes periódicos, a los noticieros de la televisión, incluso a las decenas de sitios web que empezaron a surgir a principios de esta década. Los medios, en general y salvo una (¿dos?) excepciones, explican agendas particulares –políticas, partidarias, comerciales, económicas–, no al país.

Aquella tertulia –la primera en el departamento mexicano de Orus– se transformó pronto en gestión de fondos, en decisión sobre el futuro, en preguntas concretas sobre cómo hacer una revista relevante para El Salvador. De a poco, se fueron definiendo cuatro ideas básicas:

  1. No se trata de inventar la rueda. En el país, a pesar del paisaje (en apariencia) desértico del periodismo, hay buenas excepciones. Se trata de sumar una esquina más. Audaz sí, y sobre todo, relevante a la hora de alcanzar uno de los objetivos que buscamos: traer a la discusión pública los principales problemas del país, entre los que listamos a la infinita impunidad, la corrupción, la idea errónea y perversa de que “El Salvador va bien”, la marginalidad de millones (no solo dentro del país, donde la exclusión sigue teniendo en la pobreza su principal alimento, sino en el exterior, entre las comunidades de migrantes a las que la madre patria salvadoreña aún niega reconocimiento a pesar de que depende de ellas), la tolerancia a lo que está mal y la falta de incentivos intelectuales que haga que muchos salvadoreños vayan más allá del vulgar consumo de enlatados artísticos y culturales.
  1. Tendremos dos soportes: papel y web. Factum es una revista online –la que usted está leyendo– y será muy pronto una revista impresa que circulará, en principio, en San Salvador. Somos hijos de las postrimerías del Siglo XX, sí, por lo que sabemos que cualquier intento periodístico alejado de la web y las redes sociales está (presuntamente) condenado a la irrelevancia, sobre todo en un país en que la población joven cuenta con muy poca oferta de discusión intelectual y está –volvemos a la idea germinal– condenada a un abanico homogéneo de lectura nacional. En El Salvador, según datos oficiales recientes, más de 3 y medio millones de personas tienen smartphones, y la mayoría de ellas tiene entre 18 y 24 años: si este periodismo al que aspiramos pretende ser relevante, Factum no puede existir alejado de esos soportes. Eso, además, implica embarcarse en la exploración constante de géneros, formatos y lenguaje online que sea, sobre todo, incluyente, accesible y atractivo para los lectores más jóvenes, para los nativos de la web. Los dos creadores somos apenas migrantes a la red –y en esto Orus lleva una ventaja considerable–, pero no renunciamos al papel: Factum nace también con la convicción de que ese viejo artefacto que es la publicación impresa aún tiene relevancia, la que le da el poder de lo tangible, de lo menos perecedero.
  1. La temática. No se trata solo de hablar de eso que no funciona, pero sí de hacer de eso un tema permanente de conversación. Hay muchas cosas, demasiadas, que consideramos no están funcionando en El Salvador. No sirve el sistema judicial. El sistema de partidos es tan caduco y está tan infiltrado por la corrupción –y ahora ya por el crimen organizado– que, desde hace tiempo, los principales institutos políticos se convirtieron en meras maquinarias electorales, preocupadas casi exclusivamente por su permanencia en el poder. Éstas dejaron de tener más legitimidad que la que les da el hecho de conquistar las urnas. El Estado es tan débil que se muestra, a diario, incapaz incluso de ejercer el monopolio de la fuerza pública. Desde el Estado se trafican armas, se lava dinero ilícito, se desvían fondos públicos a arcas partidarias o personales, se tolera y favorece a narcotraficantes, tratantes de personas y criminales financieros. Factum busca, a través del periodismo a profundidad, hablar de eso, de lo que corrompe al Estado y, con ello, a la sociedad. Pero también se trata de hablar de lo que aún está fuera de esa esfera de decadencia, que es mucho y está representado en esencia por decenas de miles de salvadoreños que, a pesar del estado y la corrupción, apuestan por el trabajo honesto para dar dignidad a sus familias. Buscamos también hablar sobre la energía de la generación que nació al final de los 90, cuando El Salvador ya era un país en paz y que ahora, al ver los desperdicios que quedaron de aquella larga noche de guerra y posguerra, aún logran doblarle la esquina al cinismo de las anclas de pensamiento, para aportar con su creatividad elementos de un país mejor.
  1. Trascender a la aldea. El Salvador es muchos salvadoreños, los que viven dentro y los que vivimos fuera. Y debería ser también El Salvador de sus vecinos, en Centro América y en las ciudades de Estados Unidos, Australia, Suecia, Canadá, el Cono Sur, donde la migración ha llevado a los que nacieron entre los humedales del Goascorán y las montañas peladas del occidente. Factum también quiere reconstruir el rastro de los que migraron y de las nuevas calles y barrios en las que se establecieron para ensanchar eso que los teóricos llaman “realidad nacional”.

El periodismo suele ser un intento por fijar eso que pasó o está pasando y que es importante para el conglomerado. Y desde siempre, el periodismo se ha adjudicado la capacidad de tener los ojos, la voz y el teclado limpios para garantizar que esa reconstrucción de la realidad llegue con precisión (“tal como fue”) a quien lee y escucha. Pero el periodismo también se ha prostituido mucho y se han ensuciado ojos y teclados a cambio de coimas, mentas o puestos. También  se ha ensuciado de soberbia, de la tentación de creer que la adjudicación de ese derecho de contar llega antes de haber contado y de haber recibido, de quien lee y escucha, validación a la relevancia y honestidad de la reconstrucción periodística entregada. Factum quiere hacer periodismo relevante, valiente, oportuno y humilde. Periodismo capaz de escuchar antes las voces ajenas que la propia.

A continuación presentamos la primera entrega web, que incluye dos reportajes centrales, uno sobre Lucía Barrera de Cerna, la valiente mujer salvadoreña que enfrentó a dos gobiernos –al de San Salvador y al de Washington–; y enfrentó también a la muerte, para mantener durante dos décadas y media la verdad sobre lo que vio la noche del 15 de noviembre de 1989, desde su pequeño cuarto, aledaño al jardín de la UCA, donde un comando del Batallón Atlacatl mató a seis sacerdotes jesuitas y dos de sus empleadas. Lucía vio que habían sido los soldados (no “hombres en calzoneta”, guerrilleros o locos borrachos) quienes habían matado a los sacerdotes. Su testimonio fue el inicio de un camino doloroso para ella, para su esposo Jorge y para su hija. Fue el inicio de la intrincada lucha que luego siguieron la Compañía de Jesús, abogados españoles, familiares de las víctimas y defensores de Derechos Humanos en El Salvador para no dejar que el Estado salvadoreño y sus agentes –el alto mando del ejército y las cinco administraciones presidenciales, desde la de Alfredo Cristiani hasta la de Mauricio Funes– echaran tierra sobre la verdad. Héctor Silva Ávalos viajó hasta San José, California, donde Lucía y su familia viven desde hace dos décadas, para conocer de primera mano su historia, que es la de la masacre de la UCA y la de la impunidad en El Salvador.

El segundo tema central en esta ópera prima del equipo Factum es una actualización sobre el caso por evasión de impuestos abierto por la Fiscalía salvadoreña contra José Adán Salazar Umaña (JASU), alias “Chepe Diablo”, y su grupo. Datos encontrados por Silva Ávalos y un equipo de colaboradores en múltiples viajes a San Salvador revelan que JASU pagó al fisco 1 mil 056 millones de dólares en efectivo, en un periodo de ocho meses, en concepto de multa por evasión. Se explica cómo, a pesar de que la ley nacional anti-lavado es explícita cuando dice que la evasión es uno de los prerrequisitos para una acusación formal por lavado de dinero, la Fiscalía se ha resistido a procesar al líder del Cártel de Texis por ese delito.

La primera edición web de Factum presenta un contenido bastante atractivo para los lectores cinéfilos que nos visiten. Primero, desarrollamos la cobertura más completa de la presentación oficial de “Malacrianza”, el primer largometraje creado por el compatriota Arturo Menéndez, quien sostuvo una larga plática con Héctor Silva Ávalos en ocasión del lanzamiento de esta esperada película. Además, presentamos una entrevista con el chileno Luis R. Vera, aclamado director de cine, quien recién acaba de finalizar la filmación de uno de los proyectos cinematográficos más esperados y ambiciosos en Latinoamérica y que seguro tendrá especial repercusión en El Salvador. Se trata de la película “Mangoré: por amor al arte”, que retrata la vida de Agustín Barrios, el célebre guitarrista paraguayo cuyos restos descansan en el Cementerio de Los Ilustres, en San Salvador. Luis Vera charló (vía telefónica) desde Paraguay con el periodista Orus Villacorta y le relató detalles sobre esta película, en especial, cómo su equipo de producción buscó infructuosamente apoyo financiero en El Salvador.

El contenido de la presente edición incluye también distintas crónicas y reseñas musicales, en especial, las de conciertos de artistas de especial relevancia en El Salvador y a nivel Internacional: ¿Cómo son los conciertos de Fito Páez, Molotov, Enrique Bunbury, Jorge Drexler, Def Leppard y Andrés Calamaro en pleno 2014? De este último artista incluimos también una peculiar entrevista que el músico argentino sostuvo periódicamente a través de Twitter con Orus Villacorta.

Factum también aporta un espacio a la opinión. No dejen de leer la sección “Blasfemos”, que aporta una interesante discusión sobre temas que consideramos podrían desafiar al pensamiento popular de un buen número de personas. Odiado por muchos, ultrajado por no pocos, pero amado e idolatrado por muchos más, el personaje en discusión para este lanzamiento es el guatemalteco Ricardo Arjona.

Desde Los Ángeles, California, el respetado periodista deportivo Rodrigo Arias, nos aporta la primera de muchas columnas. Mientras que Miguel Huezo Mixco hace lo propio desde su trinchera en San Salvador. Incluimos también una reseña culinaria, en un género muy poco explorado en El Salvador y con el que pretendemos innovar en la oferta de contenidos existente en el país.

Finalmente, los invitamos a observar el video de la entrevista que Orus Villacorta sostuvo con Óscar Leiva, uno de los fotoperiodistas de mayor crecimiento que El Salvador ha tenido en la última década. En el video, Leiva nos presenta sus diez fotografías favoritas y las ranquea en un Top 10 que no deberías dejar de apreciar.

Ya lo saben. A partir de ahora existe una nueva opción de periodismo en El Salvador. Revista Factum les da la bienvenida a nuestras historias y esperamos que sean de su total agrado.

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