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Berta Cáceres hecha pinta, pancarta, memoria

No bastaba con reportar el asesinato, las primeras sospechas, las condenas. No bastaba con dejar constancia del terror y de las sombras que la muerte de Berta Cáceres ha hecho caer sobre el Estado hondureño y su muy reciente pasado de ente encubridor, aun ejecutor de abusos. Revista Factum decidió viajar hasta La Esperanza, en Intibucá, donde Berta, activista medioambiental, voz de los indígenas lencas, fue en vida. A la cobertura previa del asesinato, añadimos, el 20 de mayo pasado, una plática con doña Austra Berta Flores López, la madre de Berta, de quien heredó la preocupación por los otros.

Nos contó doña Austra sus recuerdos, su certeza de que detrás del asesinato de su hijo están, de alguna manera, el Estado hondureño y sus agentes:

«Yo sentía que últimamente Bertita tenía mucho temor. Incluso había puesto más de 30 denuncias y había buscado de parte de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos para que se le diera protección, una protección que fuera fuerte. Sin embargo, el Estado de Honduras no cumplió, porque precisamente ellos son los autores de toda la entrega de este país. La entrega de los ríos, por ejemplo. Y eso ha sido de una manera inconsulta, para hacer esas grandes represas. Tenían que consultarlo con las comunidades que nunca estuvieron de acuerdo con que los fueran a desalojar de sus hogares. O lo mismo la entrega para las tales ‘Ciudades Modelo’… Eso es una afrenta contra la constitución de la República; la entrega de las mineras; la entrega de bases militares. Aquí hay un presupuesto muy alto para los militares. Y eso es algo contra lo que Bertita tanto luchaba… «

Hoy entregamos imágenes: escenas, grafitis, pintas, pancartas, rostros, calles que hablan de Berta Cáceres después de su muerte y no dejan de recordar que Centroamérica, esa esquina del mundo, la más violenta, sigue matando a sus hijos por decenas; y que se ensaña contra los que luchan contra la exclusión, acaso una de las formas más enraizadas y crueles de violencia.

Vean aquí la galería fotográfica de Salvador Meléndez Girón y

Un vídeo producido por Factum con esas imágenes.

 

Lea además las entregas anteriores sobre el legado de Berta Cáceres:

«Nunca imaginé enterrar a mi hija elmismo día de su cumpleaños»  (de Orus Villacorta Aguilar)

Berta del río Gualcarque (de Gloria Rodríguez y Nora Sagastume)

Indignación en Washington por asesinato de activista hondureña (de Héctor Silva Ávalos)

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