«Montage of Heck»: un tesoro cuestionado

[«Montage of Heck», cuya traducción sería «Montaje de demonios», es un documental autorizado sobre el músico Kurt Cobain, desde sus primeros días en Aberdeen, Washington, a través de su éxito mundial con el grupo Nirvana, y la caída personal que lo llevaría al suicidio]

Viví dos experiencias distintas en momentos distintos al observar el aclamado documental de HBO «Montage Heck», un trabajo que repasa la vida de Kurt Donald Cobain y que incluso fue exhibido por algunas semanas en las carteleras de cine en El Salvador. La primera de ellas ocurrió en las sensaciones de ver el documental por primera vez, cuando la extraordinaria narrativa de la historia trasciende a tal punto que traslada a un segundo plano la duda razonable sobre si la veracidad y la acuciosidad de los datos es pulcra. El trabajo técnico es de tan alto nivel (en arreglos musicales, en uso de animaciones, en edición de un archivo gigantesco de escenas e imágenes, en el rescate de documentos artísticos nunca antes vistos o conocidos) que olvidé que se trataba de la historia de un personaje real, de carne y hueso, un personaje que existió en el mismo plano temporal que el de mi espíritu de adolescencia, un ser humano que a través de su arte cambió la vida de miles de personas –incluso la mía– y que merecería, por ello, que a los que nos interesa todavía cómo fue su vida, nos interese también el respeto a la verdad… más allá de la sensación vouyerista a la que el documental nos empuja.

La segunda experiencia ocurrió luego de leer la opinión de Buzz Osborne, integrante de la banda The Melvins, habitante de Aberdeen y que, al ser amigo personal de Cobain, afirma que el 90% de lo que «Montage of Heck» relata es pura basura… Que es falsedades… Que es ciencia ficción… Y que no debemos asumir la palabra de Courtney Love (viuda de Kurt Cobain) como misa… Que incluso no debemos asumir que las narraciones en propia voz del mismo Cobain son leales a la verdad.

«Cuando Courtney habla, la verdad ciertamente está ahí, pero sólo Dios sabe dónde empieza y termina. En los 20 años transcurridos desde la muerte de Kurt, los hechos no controvertidos de algunas de las historias (que narra Courtney) parecen cambiar casi cada hora. Sigo sin estar convencido en cuanto a su testimonio, y no creo estar solo.
Me parece divertido que los realizadores nunca se molestaron en comprobar los hechos en cosas tan simples como estas, y solamente aceptaron la palabra de Kurt y Courtney. Eso es un poco arriesgado, cuando se supone que estas haciendo un documental ‘detrás de escena’ – pero no es sorprendente considerando que no mucho de lo que hay por ahí acerca de Kurt es la verdad. Pero a nadie parece importarle. Desafortunadamente, importa muy poco lo que los hechos son; lo que importa es lo que la gente cree. Y cuando se trata de Cobain, la mayor parte de lo que creen es una tontería inventada. ‘Montage of Heck’ no hace nada para contrarrestar eso. Con esto en mente, es muy difícil tomar algo de esta película en serio».

– Buzz Osborne

Entonces, habiendo leído esto –aunque sea solamente la palabra y opinión de un personaje completamente ajeno al documental–, habiendo reparado en la ausencia en la participación de Dave Grohl (el baterista de Nirvana) en el documental y habiendo notado pequeños defectos para puristas (como que en una de las animaciones haya puesto a Kurt a tocar la guitarra como si hubiera sido derecho, y no zurdo, como realmente era)… pues la segunda ocasión que lo vi, el documental cayó unos cuantos escalones del pedestal donde originalmente lo coloqué.

Y eso no es nada importante. Los fans de Nirvana, miembros o no de la Generación X, Y o Z, no deberíamos aspirar a apropiarnos de la verdad absoluta acerca de la vida del pastor que jamás solicitó conducir a la voz de un batallón gigantesco de espíritus adolescentes. Eso bien podrían guardárselo Courtney, Chris, Dave, los padres y la ex novia de Kurt. Lo importante no debería ser si es verdad o mentira que Cobain se asqueó con la vagina sudorosa de una mujer con obesidad mórbida y deficiencias mentales. Más importante es cuestionar las raíces de una vida atormentada por las divisiones familiares y cómo incluso pueden convertirse en fuente de inspiración. Que un personaje tan proclive a la depresión y a la adicción de drogas se haya convertido en el portavoz de una generación… habla mucho acerca de esa generación.

Uno de los elementos más destacados es el trabajo de animación digital para retratar audios caseros grabados por Kurt Cobain.

Uno de los elementos más destacados es el trabajo de animación digital para retratar audios caseros grabados por Kurt Cobain.

 

Dirigido por Brett Morge (quien ya antes ha realizado trabajos similares con ilustres estrellas del rock mundial, como los Rolling Stones, por ejemplo), el documental «Montage of Heck» posee escenas muy destacadas, independientemente de si sean falsas o verdaderas. Son escenas de gran calidad desde la óptica del cine, como por ejemplo la animación del primer intento de suicidio de Kurt, que es narrada por la voz original del propio Cobain.

Un apartado de palmas y ovaciones merece también la musicalización de esta edición. En especial los montajes que Cameron Frankley hizo de canciones importantes en la historia de Nirvana. Para la infancia escuchamos «All apologies» en una adaptación a música de cuna. Más adelante es excepcional el experimento de arreglar «Smells like teen spirit» con un piano y un coro de niños mientras frente a nuestros ojos desfilan las imágenes bizarras de la filmación del video original, un video que es todo un clásico ya en la historia del rock popular. Como también es vital el aporte de gente como Jeff Dana y Jon Michaels en la edición musical y de sonido, porque no solo es gratificante ingresar a la intimidad de las imágenes de pareja de Kurt y Courtney, o a los dibujos del diario personal de Cobain, también hay cierta magia en escuchar una interpretación terriblemente desafinada de «And I love her» (original de The Beatles) o a la entrañable sensación de empatía y cariño que despierta el pequeño niño hiperactivo que era Kurt, jugando con un disfraz de Batman, mientras perfectamente encaja una canción como «Oh, me» (original de los Meat Puppets y llevada al estrellato en el «Unplugged de Nirvana» para MTV… O «Empty TV», como le llamaba Kurt).

«Montage of Heck» entra en el estatus polémico al que han ingresado casi todos los documentales sobre Nirvana. Pero este no es un documental sobre Nirvana. Esta es una visión particular –y magnificamente editada– sobre la historia de Kurt: su infancia, sus padres disfuncionales, su banda de rock que cambió la trayectoria de la música rock, su esposa y, finalmente, su hija.

Frances Bean Cobain, ahora ya de 22 años, actuó en la película (en videos caseros) siendo una bebé y sin saber que dos décadas después formaría parte de la misma como productora ejecutiva.

El resultado final es un trabajo que es obligatorio para todo erudito del rock, pero también podría ser disfrutado por oyentes ocasionales que jamás vistieron camisas de leñadores, que jamás se tiñeron el cabello de amarillo y que nunca vieron a un bebé pescando a un billete de dólar en las aguas de una piscina… Personas que jamás custodiaron el tesoro de las historias que, gracias a Nirvana y Kurt Cobain, hoy pueden ser cuestionadas o idolatradas por nuevas y antiguas generaciones de jueces.

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