Las logias de San Juan

Este año 2017 tiene tres conmemoraciones muy importantes: los 500 años de la Reforma Protestante, que vio a Lutero cambiar la perspectiva sobre la iglesia; el centenario de la Revolución Rusa y los 300 años de la Masonería Simbólica. El pasado 24 de junio se celebraron —alrededor del mundo— tres siglos del inicio de la masonería que hoy conocemos.

Actualmente, existen múltiples y variadas interpretaciones sobre las actividades primigenias de esta sociedad discreta, pero en general se acepta que la masonería tiene sus orígenes hace muchos siglos como el primer gremio organizado, el de los constructores, quienes compartían la técnica y la necesidad de proteger y perfeccionar los conocimientos claves para su labor común: la construcción de impresionantes obras arquitectónicas, como las grandes catedrales levantadas en la Edad Media. Así es como se constituyeron en “logias” dedicadas a la masonería “operativa” (es decir talleres que se dedican a una actividad específica).

Al finalizar la época que marcó las construcciones de grandes templos, la necesidad de reunirse en logias con los fines “constructivos” evolucionó al compás del impulso que tenían para reunirse y perfeccionarse; no sólo en los temas primigenios que les reunía, sino de toda disciplina. Así, dio inicio en las cofradías o gremios de masones la iniciación de personas completamente ajenas al arte de construir y que, adoptando sus fórmulas y sus símbolos, vinieron a constituir lo que hoy conocemos como masonería “moderna”.

Con el afán de trabajar de manera organizada y coordinada, varias logias se reunieron en 1716 y coincidieron en volver a reunirse al año siguiente para formar una entidad mayor. Al llegar el histórico día de San Juan Bautista (24 de Junio) de 1717, los miembros de cuatro logias masónicas se reunieron en la Goose and Gridiron Tavern (la famosa Taberna del Ganso y la Parrilla). Este grupo de masones conformó así la masonería especulativa moderna con el nacimiento de «La Gran Logia de Londres y Westminster».

La transformación de la masonería inglesa concluyó con la aprobación de un nuevo código escrito por dos personas, una de ellas el pastor presbiteriano —y masón— James Anderson. Por el cual el código fue bautizado como Las Constituciones de Anderson.

Sin masonería, no hubiésemos conocido el iluminismo que dio cabida al mundo moderno y las gestas independentistas; grupos de trabajadores que, de manera análoga, trabajaban en logias también dedicadas al perfeccionamiento de sus miembros en varias disciplinas, y que además se esforzaban de manera independiente por el bien común.

Con constancia y sin aspirar al reposo, la masonería se ha extendido desde entonces por todo el mundo. Y aunque esto viene ocurriendo desde mucho tiempo antes de la creación de la masonería especulativa, la masonería moderna pasó a constituirse en una institución de carácter moral, con una finalidad ética, basada en las reglas tradicionales de la masonería operativa, de la que recogieron todo el instrumental simbólico, el lenguaje, los emblemas, los atributos y los ritos básicos, a todo lo cual se le asigna un sentido espiritual, exotérico, esotérico y simbólico.

Viajeros, comerciantes, militares, religiosos, científicos, literatos e intelectuales procedentes de Inglaterra, España, Francia y Portugal, difundieron la masonería en toda América. Cabe destacar que las primeras logias americanas —con la Logia Lautaro a la cabeza— lograron crear un movimiento independentista que logró la coordinación necesaria para la emancipación y liberación de territorios ocupados por las colonias.

Las primeras prohibiciones

Debido al secreto e ideas emancipadoras y revolucionarias, varios Estados prohibieron el funcionamiento de la Orden. Los primeros en hacerlo fueron los Estados Generales de los Países Bajos, en 1735. Al año siguiente lo hizo el cantón de Berna y dos años después Luis XV de Francia. La primera condena de la Iglesia Católica Romana la realizó el papa Clemente XII, mediante la bula In Eminenti, dada en abril de 1738. Aparte de las amenazas a los Estados, al papa le movía «la salud de las almas». Los siguientes papas renovaron la condena a los católicos que ingresen en una masonería con la excomunión. Y así se mantiene en el Código de Derecho Canónico.

Durante el siglo XX, la masonería y sus miembros sufrieron la persecución de los regímenes totalitarios, como el de la Alemania nazi, la España de Franco, la URSS de Stalin o la dictadura argentina de Videla, por mencionar algunos casos lamentables.

La Masonería Especulativa a 300 años

Lo cierto es que este año se han realizado —y se realizarán— festejos por el tercer centenario de la Masonería Especulativa, y algunas Obediencias la hacen con la mayor solemnidad y gala que la circunstancia amerita. Pero no todo será fastuoso. Una buena cantidad de Masones descendientes de aquella veintena de obreros que se reunieron el 24 de junio de 1717 en la Taberna del Ganso y la Parrilla de Londres se congregarán en diferentes formas y estilos para recordar la historia, reflexionar sobre el presente y pensar un futuro para la Orden. Veremos actos académicos, fiestas de gala, Tenidas especiales, conferencias públicas, publicación de libros e investigadores con nuevas hipótesis.

Pero más allá de las fiestas, se debe enfatizar en que las unidades masónicas llegan a su cuarto siglo coligadas (como nunca antes) en asociaciones y circuitos interobedenciales de diversas índoles. Y este año las ponencias decidieron centrarse en los valores masónicos para la equidad humana y el desarrollo sostenible.

A lo largo de su historia, la masonería ha sido un tanque de pensamiento vanguardista e innovador, un vivero de grandes líderes y pensadores, una incubadora de arte y dignidad humana. Tanto sus miembros como sus adversarios, atribuyen a la Orden una enorme influencia en las grandes convulsiones políticas desde la revolución francesa en adelante. 

Hoy en día, más que nunca, necesitamos que la Masonería Universal retome ese ímpetu por llevar la luz fuera de sus templos, retomar sus juramentos y luchar por un mundo libre, equitativo y fraterno. Los masones millennials han retomado ese espíritu primigenio y hoy trabajan con las herramientas simbólicas de sus antepasados en la tecnología que está construyendo el futuro (Inteligencia Artificial, BlockChain, Big Data, etc.), profundizando nuevas ideas como la holocracia, sistemas descentralizados, renta básica universal. Estos masones son la esperanza de una generación, pero hoy en día existen muchas obediencias envejecidas en su membresía, lo que ha ralentizado el empuje de la Orden. Sin embargo, Latinoamérica es una de las regiones donde la masonería está rejuveneciendo. Esperemos que este resurgimiento de la masonería moderna se traduzca en luz para nuestros pueblos. 

Finalmente, me gustaría felicitar a todos los hermanos libres y aceptados masones —de El Salvador y el mundo— en este reflexivo año 2017. Queridos Hermanos: nuestro país vive su época más oscura y les necesita más activos, unidos y libres que nunca.


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