La percepción de un fin de semana con 54 asesinatos

El pasado mes de mayo, en una entrevista concedida al programa «El Salvador, Ahora», de Canal 10, el ministro de Seguridad, Benito Lara, afirmó que «las tendencias (que puedan medir efectivamente la aplicación de una política de seguridad) se miden a partir de seis meses o un año». El mes anterior (abril) había cerrado con 417 homicidios.

Sin embargo, en un fenómeno tan delicado (y de difícil contención) como el de la violencia manifestada en asesinatos, las percepciones también pueden cambiar en un período tan corto como seis meses o mucho menos. A veces basta un solo día o un solo fin de semana para retratar el nivel de gravedad en una situación de crisis.

Después de un fin de semana como el que El Salvador acaba de vivir, probablemente, el ministro Lara tendría complicado repetir una afirmación como la que también lanzó siete meses atrás (el 5 de enero), cuando dijo (también en una entrevista en Canal 10) que “la delincuencia en el país no es elevada, lo que pasa es que hay que distinguir entre la realidad y la percepción”.

Realidad…

Percepción…

Pues una manera cruda de percibir la realidad es acercarse a ella en el campo de acción, poniéndole rostro a las cifras.

Esa distinción entre la realidad y la percepción no es la misma cuando hay sangre de por medio y no solamente estadística.

Este fin de semana pasado, el fotógrafo de Revista Factum, Frederick Meza, hizo un trabajo de «percepción» a través de su lente. Él no sabía que cubriría un fin de semana con 54 muertes; un domingo que se elevaría como el día más violento en lo que va del año, con 40 asesinatos; y una jornada con masacres y ajusticiamientos.

Te invitamos a dar clic en el siguiente enlace para ver su galería:

Por los caminos de Cuscatlán (en un fin de semana violento)

 

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