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La fidelidad no existe

Después de tantos años de especulaciones, dudas, consultas, pleitos y desengaños, concluí lo que siempre supuse: el ser humano no está hecho para la monogamia y no tiene nada que ver ser hombre o ser mujer.

Simplemente no es parte de la evolución. En verdad creo que nunca dejamos atrás el instinto de las múltiples parejas para poder asegurarnos nuestra reproducción.

La fidelidad fue un término que impuso la religión y sus conceptos de pecado. Estoy consciente de que esta no será la columna más popular que habré de escribir, pero me  estoy haciendo los bigotes de imaginar las opiniones que me van a compartir…

Este tema me gusta compararlo con la objetividad en el periodismo. Es otra leyenda mitológica que nos encanta creer. No hay periodismo objetivo, solo hay periodistas honestos. Si el planeta tiene 7.229.916.048 de personas (hasta marzo 2015), hay la misma cantidad de ‘objetividades’. Eso depende de la educación de cada quien, sus experiencias, sus valores y práctica de fe, su escuela, sus recuerdos y un largo etcétera. Podemos pedirle a un periodista que sea honesto al informar, pero no pedirle que tenga nuestra misma objetividad.

Para algunas personas la infidelidad inicia desde que descubren la Playboy  de su novio, cuando están en un café y alguno de los dos vuelve a ver a otra persona que pasa, el tener una amistad con alguien de la oficina o negarse a dejar a sus amistades del sexo opuesto una vez que se casan. Todo depende de lo que se hable entre la pareja. Y a ese acuerdo es a lo que uno decide ser fiel.

Quizás para alguien es perfectamente aceptado (para no usar la palabra ‘normal’ que tanto odio)  salir con varias personas al mismo tiempo mientras no se haya hablado de exclusividad. Otra persona necesitará definir más esa ‘exclusividad’: ¿desde ir al cine o específicamente lo sexual? Un amigo me decía que hasta no presentarle la novia a su familia, no es novia. Y si están en ese paso previo, hay que hablar claro lo que se quiere y lo que no para no meter las patas.

Otra muy buena amiga, de otro país, casada hace doce años con el que sigue definiendo el amor de su madurez (me encanta esa frase), me decía que las otras mamás del colegio se quejan hasta de las fantasías de sus esposos al ver la televisión o con el angelical desfile anual de Victoria Secrets. Ella se reía al creer que deben competir con esas fantasías, en lugar de dejar de quejarse y salirle en cueros a sus maridos de una vez.

Por otro lado, en una plática kilométrica con uno de mis amigos conservadores, cada instagram que sube su novia, mostrando algún tatuaje, es motivo de inseguridad en él porque “ya está con alguien, ¿para qué seguir enseñando?”

Recuerdo hace años: estaba de novia con este hombre guapísimo. En esa época estábamos en ensayos en el Teatro Nacional para una temporada y siempre llegaba a verme. Tardé unos meses en amarrar con él (no sabía si se regresaba a su país) y me enteré de que había estado saliendo con otra persona. Mi primer instinto fue mandarlo al carajo, pero decidí platicarlo y saber cuál era su idea. Después de esa plática decidimos ser novios y así llegamos a los cuatro años. Y a pesar de ese desliz del inicio, no recuerdo haber conocido a otra persona tan fiel a un acuerdo mutuo como él.

¿Las infidelidades se perdonan?, ¿de qué depende lo leve o grave de una infidelidad?, y si se perdona ¿se olvida o solo se logra que ya no duela?, ¿cómo se recupera la confianza de alguien después de una infidelidad total? En verdad nunca habrá una sola respuesta correcta.

Y aun con todas las variables anteriores, si no quieren tener que pedir perdón por algo, no hagan nada por lo que deban pedirlo. No hay almohada más cómoda para dormir que una conciencia en paz. Si ya no sienten nada, terminen esa relación y hagan de su vida lo que les de la gana, no es necesario mentir. Las personas entienden mejor de lo que suponemos. Quien quita que la otra persona también ande buscando una salida y nuestro ego nos haga sentir indispensables.

Todo se resume como se deben resumir la mayoría de conflictos: hablando.

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