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«El condado aún no se adapta 100% a los cambios en su población»

Nancy Navarro nació en Venezuela, pero ha vivido casi toda su vida en los Estados Unidos. Desde junio de 2009 es miembro del Consejo del Condado de Montgomery, en la frontera entre el estado de Maryland y el Distrito de Columbia, donde viven decenas de miles de los salvadoreños -buena parte indocumentados-, que pueblan el área metropolitana de la capital estadounidense. En noviembre pasado, Navarro convocó a una reunión extraordinaria del Consejo para tratar, como punto único de agenda, la llegada de centenares de jóvenes centroamericanos indocumentados que habían cruzado entre junio y agosto de 2014 la frontera sur de Estados Unidos sin acompañantes adultos.

En junio, el presidente Barack Obama llamó la atención sobre la subida en las cifra de los UAC (Unaccompanied Children, inglés para niños sin acompañantes) que estaban llegando a los puntos fronterizos del sur, sobre todo en los estados de Texas y Arizona. Las llegada de unos 70,000 niños provocó una avalancha política en Washington que culminó en diciembre pasado, cuando Obama firmó varios memorandums que, sin previa consulta al Congreso, abrían el camino para evitar la deportación de unos 5 millones de indocumentados.

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Reunión del Consejo del Condado de Montgomery, en Rockville, para tratar el tema de los menores indocumentados sin compañía y la atención que les brinda el gobierno local. Foto de Héctor Silva Ávalos.

Antes de eso, al final de verano, en septiembre, trabajadores municipales y oenegés advertían, en Montgomery  (Maryland), que la llegada de al menos 1,200 de esos menores al condado iba a poner mucha presión sobre el presupuesto y los recursos locales, ya saturados por la atención que desde hace al menos una década presta a jóvenes hispanos que llegan al sistema público de educación sin hablar una palabra de inglés. A Maryland llegaron, en total, 3,844 jóvenes en 2014, según la Oficina de Reasentamiento de Refugiados del Departamento de Seguridad Interna (DHS, en inglés), buena parte de ellos salvadoreños (Maryland es el 5to. estado en llegadas de UACs, solo detrás de Texas, California, Florida, Nueva York y Virginia).

“La inacción del gobierno federal hace que la presión por la migración recaiga en los condados”

Montgomery es uno de los condados más diversos de la Unión Americana. Aquí, en el distrito educativo central -que incluye ciudades como Weathon, Silver Spring y Hyatsville, todas con importantes poblaciones latinas-, los porcentajes de jóvenes afro-americanos y latinos son muy similares al de jóvenes blancos que asisten a las secundarias, las high schools.

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Nancy Navarro

Durante más de 10 años, el condado ha ido adaptando su presupuesto, el idioma de sus comunicaciones oficiales, el origen étnico de sus servidores públicos para atender mejor a los recién llegados. Pero la migración no para, solo crece, y los recursos, en estos tiempos de déficit fiscales y presupuestos apretados, nunca alcanzan. De eso habló Nancy Navarro con Factum.

“Hasta hoy sabemos los traumas con que se han enfrentado estos jóvenes”

Usted ha sido una de las políticas locales que más ha hablado sobre el tema de los niños migrantes que llegan a este condado. En una reunión del Consejo del Condado (municipal) señaló reportes sobre peleas en secundarias que involucraban a algunos de estos jóvenes, ¿es esta una tendencia en este nuevo año escolar relacionada al aumento de cifras de niños y jóvenes migrantes que llegaron sin compañía a Estados Unidos?

Empezaron a llegar reportes de algunas escuelas secundarias en mi distrito que hablaban de una situación preocupante que teníamos un buen rato de no ver. Los reportes hablaban de enfrentamientos entre jóvenes, sobre todo entre los recién llegados y latinos nacidos aquí en los Estados Unidos. Supimos de unas 20 peleas en los últimos dos meses (noviembre y diciembre de 2014). Incluso hubo un rumor de que en una escuela habían cerrado las aulas por una pelea grande a la que los muchachos dijeron que iban a llevar armas, pero fue un rumor. Los equipos de trabajo social y los profesores han detectado mucha tensión entre estudiantes centroamericanos que acaban de llegar y estudiantes latinos que han nacido aquí en los Estados Unidos o que llevan mucho tiempo aquí. Parece que esta es una dinámica que se está generando: los que ya llevan tiempo aquí los perciben de forma negativa…

Es algo que en algún momento había pasado entre afroamericanos y latinos…

Sí, pero hoy estamos viendo eso, que la tensión es entre los mismos latinos… En todo caso este no es un problema sencillo, es un problema que requiere de respuestas desde varias agencias, oficinas y que requiere bastantes recursos, sobre todo ahora porque es algo que está escalando, que está yendo a peor.

¿Es en las escuelas donde los problemas de estos jóvenes migrantes encuentran su primera expresión en estos estados y condados?

Suele ser así. Lo bueno es que las escuelas y las otras agencias (recursos humanos, policía, salud) han tenido un buen sistema de colaboración, lo que ha permitido identificar cuáles son los problemas más urgentes para priorizar.

¿Cómo interviene el condado?

De nuevo, es un asunto de recursos, y eso es algo que el condado y el estado (Maryland) deben de entender bien: esto no es solo un problema que atañe al Sistema de Escuelas Públicas (del Condado de Montgomery, MCPS, en inglés), no es algo que es problema solo de algunas agencias. El tema es que este condado ha cambiado mucho demográficamente en los últimos 10 años; hoy es un condado más diverso, con nuevos problemas, por ejemplo hay separación familiar en el caso de las familias migrantes… Eso, por ejemplo, lo que genera la separación familiar en estos muchachos, es algo que deben entender todos los servicios públicos, no solo el sistema escolar. El condado ha cambiado, pero sus servicios no se han adaptado en un 100% a esos cambios.

Escuchaba hace poco en una sesión del consejo del condado a consejales que parecían no entender la complejidad del asunto. Preguntaban, por ejemplo, por qué los padres no respondían a avisos escritos que mandaban las escuelas sobre problemas de sus hijos, cuando es muy probable que esos padres no lean inglés, incluso que no puedan leer ni escribir en español…

Es que, como te digo, el condado no se ha adaptado 100% a los cambios que han ocurrido en los últimos años. Hay quien piensa que estos niños llegaron aquí de la nada y que basta con que vayan a una escuela para darles la bienvenida. Por las consejerías de las escuelas hoy sabemos todo el apoyo sicológico y de salud mental que estos jóvenes requieren: es que muchos de ellos vienen de traumas personales y familiares muy fuertes. Las respuestas a este tema no están solo en las escuelas; son responsabilidad de todos y debemos estar claros que de cómo ocurra ese encuentro entre el joven recién llegado y el sistema va a depender en gran medida el futuro de ese joven. Por eso hablamos de ampliar la educación de nivelación del lenguaje (el programa de inglés como segunda lengua, ESL, en inglés), los programas de atención que se dan desde el departamento de recursos humanos del condado o desde los servicios de salud…

Escuché, por ejemplo, casos de menores recién llegados que vivieron abusos sexuales en sus países de origen o en su camino hacia acá… Y que eso también se ha reflejado en el comportamiento de estos jóvenes en las escuelas. ¿Conoce de esos casos?

Sí, hemos conocido casos de jóvenes con actividad sexual muy precoz y casos de jóvenes recién llegados que no terminan, por diversas razones, amparados en un hogar familiar, sino que terminan en las calles, sin hogar. Todo esto sobrepasa al sistema educativo. Es cierto que los consejeros escolares suelen ser los primeros en detectarlo, pero también hay protocolos de atención al menor para referir los casos a otras agencias.

Al final todo esto tiene mucho que ver con los recursos del condado, con lo que Montgomery y el estado de Maryland asignen a este tema. Los republicanos acaban de ganar la gobernación del estado y ya se habla de recortes en el gasto público. ¿Cómo influyen estas conversaciones políticos al tratamiento de los problemas que genera la migración en esta área?

Ese es el reto fundamental: lograr que haya conciencia de que estos temas requieren recursos. En Maryland hay un déficit (fiscal) importante que repercute en este condado, aunque en Montgomery ese déficit no es tan alto. Todos estos programas (de atención social en general) ya tienen mucha presión financiera por los déficit (fiscales), y el tema de estos menores migrantes sin compañía que están llegando pondrá presión. Pero en esto hay que ser creativo. ¿Qué vas a hacer? ¿Dejar de atender a estos jóvenes? No. Es muy probable que esta nueva situación obligue a modificar otras iniciativas. En realidad no sabemos cuántos jóvenes llegaron a esta área el verano pasado. Las cifras hablan de 1,200 jóvenes, pero hay muchos que llegaron y no ingresaron por el sistema escolar, como estudiantes internacionales…

Parece que será una batalla larga por el presupuesto…

En enero, el ejecutivo del condado (gobierno municipal) revisa las propuestas, analiza los incrementos. En febrero, la junta de educación del condado aprueba las peticiones del sistema escolar. De ahí, va al gobierno del estado y esperamos que haya acción legislativa en las últimas semanas de mayo. Sí, será un camino difícil.

¿Cómo juega en todo esto que el congreso federal no haya logrado pasar la reforma migratoria de la que tanto se habló?

Que no haya una reforma migratoria integral y que el gobierno federal no haya tomado medidas en ese sentido hace que toda la presión recaiga en los condados.

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