Estamos en el partido inaugural de la Copa América 2015, que protagonizarán Chile y Ecuador en el Estadio Nacional. Un escenario histórico que fue testigo privilegiado de las fintas de Garrincha durante el mundial de 1962, de los goles de Marcelo Salas e Iván Zamorano, de las melodías interpretadas por artistas como Bono, Roger Waters y Paul McCartney, pero también de algunos de los episodios más oscuros de la dictadura del general Augusto Pinochet.
–»¿Y la presi no va a hablar?», pregunta una joven embarazada. Abrigada con una bufanda roja que dice Chile, la mujer recorre con su mirada el palco presidencial.
–»Parece que no. Yo creo que lo más probable es que quiera evitar una pifiadera», le contesta su pareja tras unos segundos. Entre sus manos sostiene un emparedado que su novia le preparó especialmente para la ocasión.
Los fuegos artificiales ya se han extinguido y en las gradas reina la expectación. Se multiplican los gritos. “Chi-chi-chi-le-le-le, viva Chile”, canta la tribuna sur. Luego le contestan los hinchas ubicados en el codo sudoeste y finalmente se une toda la muchedumbre en un grito unísono, que retumba como un bramido.

La inauguración de la Copa América 2015. Foto de Muladar News, tomada de Flickr con licencia de Creative Commons.
Estamos en el partido inaugural de la Copa América 2015, que protagonizarán Chile y Ecuador en el Estadio Nacional. Un escenario histórico que fue testigo privilegiado de las fintas de Garrincha durante el mundial de 1962, de los goles de Marcelo Salas e Iván Zamorano, de las melodías interpretadas por artistas como Bono, Roger Waters y Paul McCartney, pero también de algunos de los episodios más oscuros de la dictadura del general Augusto Pinochet. El recinto deportivo fue utilizado como centro de detención y tortura durante los primeros años del régimen militar y esta noche existe una sección de la tribuna norte del estadio que permanece vacía en homenaje a los caídos.
A diferencia de lo que suele suceder en otras versiones de este campeonato de fútbol, que se jugó por primera vez en 1916 y es el más antiguo del mundo, no hay discursos inaugurales. La Confederación Sudamericana de Fútbol está sumida en el escándalo de corrupción de FIFA y la mandataria Michelle Bachelet atraviesa una de las peores crisis políticas que ha azotado Chile tras la recuperación de la democracia en 1990.
El país que fue reconocido en diciembre como el menos corrupto de América Latina por Transparencia Internacional ha sido impactado por la revelación del financiamiento ilegal que afecta a prácticamente todos los partidos políticos. La misma presidenta Bachelet ha sido afectada en su entorno más cercano. Tras un final de 2014 exitoso, que implicó la aprobación de una histórica reforma tributaria que permitirá una mayor recaudación fiscal y una modificación al polémico sistema electoral, en febrero, la revista chilena Qué Pasa denunció que su nuera había conseguido un crédito millonario para un negocio de compra y venta de predios. Sus detractores la acusaron de tráfico de influencias cuando se supo que el hijo de la carismática jefa de Estado, Sebastián Dávalos, había acudido a una reunión con uno de los hombres más acaudalados del país y dueño del Banco de Chile, Andrónico Luksic.
Pese a que Bachelet alegó que desconocía la operación, el episodio le significó un duro revés. En marzo, la encuesta Cadem reveló que un 71% de los chilenos no le creyeron a la mandataria de que se hubiera enterado por la prensa del préstamo de su hijo. El caso Dávalos fue en un misil a uno de los atributos más valorados por Bachelet: su credibilidad. Su popularidad se fue al suelo en junio cuando anotó sólo 29% de aprobación, según la encuesta Adimark. Pero el descrédito se ha expandido al resto del sistema político. La coalición gobernante Nueva Mayoría, que agrupa desde el Partido Demócrata Cristiano al Partido Comunista, registró un magro 21% de adhesión, mientras la oposición de derecha (Alianza por Chile) sólo logró un 18%.
Una bandera chilena gigantesca se despliega por la gradería norte. Pese al frío imperante de 3ºC en la comuna de Ñuñoa, donde se ubica el Nacional (que algunos románticos futboleros denominan el Pasional), los chilenos entonan con fuerza el himno nacional, especialmente el último coro. “Que, o la tumba serás de los libres, o el asilo contra la opresión”. El ritual se hizo conocido mundialmente en la Copa del Mundo de Brasil 2014. La marea roja seguía cantando el himno patrio, aún cuando la música se había silenciado. El efecto era potente y pronto la emotiva interpretación se convirtió en un fenómeno que se viralizó por las redes sociales.
En el Chile actual y polarizado, donde se discute con pasión la gratuidad de la educación y la redistribución equitativa de los ingresos, la Roja, como se le denomina a la selección nacional, es uno de los puntos más importantes de unión. Quizás el otro sea la solidaridad espontánea que emerge entre los ciudadanos cuando el país es azotado por uno de los tantos terremotos o erupciones volcánicas. La Copa América se transforma en un cese al fuego para el gobierno. En Chile jugarán durante los próximos días estrellas como Lionel Messi, Neymar, James Rodríguez, Carlos Tévez, Edinson Cavani, entre otros.
En el césped, jugadores que brillan en el fútbol internacional, como el talentoso delantero del Arsenal, Alexis Sánchez, el portero de Barcelona Claudio Bravo o el bravo mediocampista de Juventus Arturo Vidal, cantan el himno con la muchedumbre. Se trata de una de las generaciones más prodigiosas del balompié nacional. Los hinchas abrigan la esperanza de que, por primera vez, Chile pueda aprovechar su localía para alzar el trofeo. Los jugadores son queridos y admirados por los chilenos. Sus hazañas deportivas son repasadas una y otra vez por los noticieros centrales, los programas de espectáculos y farándula registran cada una de sus andanzas nocturnas y romances con modelos. El entrenador Jorge Sampaoli ha hecho muchos esfuerzos por mantener el hermetismo y la tranquilidad de sus pupilos. Incluso, medida inédita, consiguió mediante un decreto municipal cerrar las inmediaciones del lugar de concentración del plantel chileno. La prensa contraatacó con drones. Un grupo de profesores movilizados, que se han mantenido en paro y que reclaman aumento de sueldos, llegaron a horas del debut de la selección hasta el complejo deportivo a protestar. Finalmente los jugadores y el mismo Sampaoli recibieron al contingentes de académicos y se sacaron una foto junto a una pancarta en la que se lee: “A recuperar la dignidad del docente – Profesores y profesoras del Sindicato Nº 1”.
En la cancha, la selección chilena se adueña del balón. Jugadores de buen pié como Jorge Valdivia, Alexis Sánchez y Vidal se juntan para tratar de abrir la cerrada defensa ecuatoriana.
En marzo, Sampaoli se reunió con Pep Guardiola en Munich. El encuentro parece haberlo marcado. A diferencia del vértigo que caracterizaba a su antigua propuesta futbolística, en la qu muchas veces el equipo quedaba desprotegido en la retaguardia, ahora la fórmula parece ser de posesión. La tenencia excesiva del esférico tiende a abrumar y a ratos el público se desespera. A ratos, los cánticos se desvanecen e invade el silencio entre los cerca de 47 mil que han llegado. El aliento sólo se recupera el minuto 67 cuando Arturo Vidal convierte un dudoso penal. Ecuador intenta una recuperación, pero finalmente Chile sella el resultado con un segundo gol marcado por Eduardo Vargas.
En el vestuario de Chile se disipa el nerviosismo del debut. Los jugadores reconocen que no hicieron un buen partido, pero dicen que lo que vale es el resultado. Repentinamente se anuncia una visita ilustre. Michelle Bachelet arriba al camarín. La presidenta es abrazada por jugadores que celebran. Risueños, inmortalizan el momento con una selfie. La fotografía de Bachelet rodeada por los astros de la Roja es replicada por los medios nacionales. El fútbol se convierte en un oasis momentáneo. Si Chile gana la Copa América, ese momento podría prolongarse. Otros analistas aseguran que el balompié ocupa todo el espacio, pero que luego se impondrá la normalidad. Y la batalla volverá.
*Periodista chileno

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