No es el primer anecdotario que se ha escrito acerca de la vida y obra del músico argentino Gustavo Adrián Cerati. Tampoco ha sido el último. El libro “Cerati: conversaciones íntimas”, escrito por Gustavo Bove –uno de los referentes del periodismo musical argentino– es una buena manera de acercarse con aceptable profundidad al fallecido líder de Soda Stereo sin la influencia de la veneración del periodista (aunque también hay de eso ahí). Ocurre que en este libro la llave de los secretos la posee Cerati, ya que su fortaleza radica en la recopilación de algunas notables entrevistas.
La palabra, entonces, la lleva “Gus”.
Y el escrito, muy dado a la lectura (¿y música?) ligera, puede devorarse con soltura en una sentada vespertina. Lo que no significa que sea imposible exprimirle su respectivo jugo de luna.
“Cerati: conversaciones íntimas” inyecta información adicional que todo buen fan del mesías del rock argentino debería apreciar. Aquí algunas cosas que aprendí sobre la vida y obra del finado Gustavo Adrián:
- Que Gustavo no comía, engullía.
Cuenta Richard Coleman (amigo íntimo y mancuerna musical) que, desde joven, Cerati arremetió siempre y monstruosamente contra la comida, y que “comía como una fiera salvaje”. - Que el leitmotiv de Gustavo era la seducción.
Le gustaba gustar, y por ende, seducir (con su música, con sus ideas, con su presencia). - Que amaba la sonoridad de las palabras, pero a la vez tenía cierta inseguridad en la prosa de sus propias canciones.
- Que era un gran lector y que de ahí rescataba ideas que debía utilizar enseguida, sin que se le esfumaran.
- Que la noche en que tuvo el accidente cerebrovascular, mientras tocaba la última canción en su vida (“Lago en el cielo”, en Caracas), ejecutó un solo de guitarra mucho más extenso que lo normal.
- Que en los inicios de Soda Stereo, Gustavo prestaba especial atención a las ideas de Alfredo Lois (considerado como “el cuarto Soda”).
- Que los leones apareándose que aparecen en la portada del disco “Canción animal” representan una metáfora de la relación instintiva que, por entonces, Gustavo mantenía con su novia en aquel momento: Paola Antonucci.
- Que en 1997, cuando Soda Stereo hizo su primera despedida, las relaciones entre Cerati, Zeta y Charly estaban tan dañadas que el último abrazo que se dieron fue al final del “último concierto”. Y luego, sin más, cada quien tomo su propio camino.
- Que en Cerati nunca hubo tristeza por la despedida inicial con Soda Stereo. De hecho, terminado “el último concierto” de 1997, Cerati se fue “a festejar el fin”, pero no por la nueva libertad adquirida, sino más bien por una sensación de haber completado bien un ciclo.
- Que para Cerati, el eslogan del disco “Bocanada” era la idea de “fluir sin un fin más que fluir”.
- Que su gran capital, desde que empezó a escribir letras, siempre fue la fantasía, no la realidad.
- Que el método de composición de Cerati fue siempre el de la música (y especialmente la melodía) primero. Y luego llegaba el momento de acoplar una letra, basada en gran medida en la fantasía.
- Que Gustavo no solo admitía (con orgullo) samplear sonidos de otras canciones. Afirmaba también que sampleaba palabras retomadas de libros, prensa, etc. Y que un buen ejemplo de ello es la canción “Zoom”.
- Que Cerati sentía una seguridad en saber que poseía una gran popularidad para así proponer discos arriesgados como “Bocanada”.
- Que lloró debido a la emoción de sentir cómo una composición musical de su autoría (“Verbo carne”) era grabada por una orquesta de cincuenta personas en el estudio Abbey Road, de Londres, Inglaterra.
- Que cuando habló de “Pequeño Cristo 3-D” en la canción “Verbo carne” se refería a un holograma de Cristo que tenía en la puerta de su estudio de grabación. Un Cristo que, según como se viera, se movía.
- Que Cerati provenía de una educación católica muy básica. Que empezó a tocar la guitarra en una iglesia. Pero al crecer se alejó de la idea, la práctica y del culto católico.
- Que una de sus canciones favoritas de Soda Stereo era “Entre remolinos” (del disco Dynamo), y que trataba sobre una premonición positiva que escribió en un momento difícil que estaba atravesando.
- Que para la grabación de su primer disco solista (“Amor amarillo”), Cerati se propuso diferenciarse de Soda Stereo (que todavía existía). A diferencia de “Bocanada”, donde nunca tuvo como brújula el deseo de sonar distinto a Soda, donde nunca fue intencional.
- Que cuando publicó el disco “Colores Santos” (a dúo con Daniel Melero), la idea no fue muy bien recibida por el seno de Soda Stereo, ni por la discográfica.
- Que a comienzos del nuevo siglo Cerati ya pensaba que la computadora mataba a la banda de rock; pero a la vez, “no hay nada más rock que la computadora”.
- Que buena parte de la inspiración del disco “Siempre es hoy” provino de una introspección, de un encierro personal, de un desentendimiento del mundo exterior.
- Que no estaba de acuerdo con la idea que muchos tenían de que él era “un artista de vanguardia”. Tampoco se consideró “un artista experimental”.
- Que la caída de Las Torres Gemelas (en Nueva York) generaron un momento de crisis (económica, principalmente) que casi evita que se realizara el proyecto de “11 episodios sinfónicos”.
- Que originalmente la canción “Corazón delator” (del disco “Doble vida”) fue creada con una idea orquestal que no pudo ser realizada. Fue en “11 episodios sinfónicos” donde Cerati pudo realizar finalmente el concepto original.
- Que Cerati fue el principal impulsor de que Soda Stereo se separar y no quedara como un concepto en pausa. Él pensaba que la relación entre los miembros del grupo estaba demasiado desgastada y que ya había comenzado a “afectar” a la música. Como por ejemplo en su último disco de estudio, “Sueño Stereo”, que debido a las fricciones fue muy difícil de concluir.
- Que al día siguiente que se separó Soda Stereo aparecieron promotores ofreciendo obscenas cantidades de dinero para volver a reunir a la banda.
- Que el disco “Siempre es hoy” fue alimentado por un deseo de tocar en vivo. A diferencia de “Bocanada”, este disco buscaba un instinto de canción básica, algo más visceral.
- Que para “Siempre es hoy”, Cerati le apostaba a un tipo de producción de estilo hip hop. No por la métrica y el flow, sino por el uso de pocos canales, para generar un impacto más directo.
- Que sí quedó conforme con toda su participación en la película “+ bien”.
- Que el mayor conflicto que Gustavo Cerati tenía sobre sí mismo en 2003 era el problema de “la vagancia”, el hecho de indagar en tantas cosas que al final no llegaban a nada. La sensación de haber podido haber hecho muchas cosas y, finalmente, no haber hecho nada. La preocupación por no haber producido.
- Que reconocía que los video clips del disco “Bocanada” fueron realmente muy malos.
- Que pensaba que lo que él hacía era siempre lo suficientemente pop como para gustarle a cualquiera.
- Que la vibra roquera de “Ahí vamos” tuvo mucho que ver con la música (más de rock clásico, como Led Zeppelin y Queen) que Cerati escuchaba en aquel momento (2006). Y que empezó a cansarse del mid tempo y lo electrónico.
- Que para él, “lo caótico es parte esencial de una obra”. Que necesitaba confundirse, contradecirse incluso, para evadir el hecho de hablar verdades totales que no poseía.
- Que se veía a si mismo como una persona que para escribir letras se inspiraba en la música, que siempre fue la que dio las pautas de lo que quiso decir.
- Que aunque la canción “Crimen” habla sobre una puñalada, la vida personal de Gustavo no estaba pasando por un momento así.
- Que él pensaba que para hacer arte era necesario dos cosas: ser cara-rota (un tanto caradura) y tener talento.
- Que pensaba que cuando se construía una canción se estaba construyendo un espacio de fantasía.
- Que si alguien piensa que estos 39 puntos spoilean la lectura del libro, está muy equivocado. Hay mucho más sobre Gustavo Cerati que ahí se ha reseñado a profundidad. Por suerte, como dije al principio, este no es ni será el primero ni el último libro sobre “Gus”. Eso sí, es un buen punto de partida para conocer a este gran músico que compartió era con todos nosotros.
Disfruta además una galería fotográfica de Gustavo Cerati.



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