Niñas jugando a ser mamá

El Salvador un país geográficamente pequeño, pero a la vez es considerado como uno de los más sobre-poblados de la región americana. También se le considera como uno de los más religiosos, algo que repercute en que la sexualidad sea vista de manera reservada. Sin embargo, hoy en día, los índices de sobre-población se  deben en gran medida a los embarazos que, en muchas ocasiones, ocurren en niñas menores de 15 años.

Según un informe  realizado por la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos, los índices de embarazos en niñas menores de 15 años se han elevado en este último año, presentando que las niñas de 10 a 14 años son las más vulnerables. El Ministerio de Salud reveló el mes pasado que un total de 15,779 niñas entre 10 y 17 años quedaron embarazadas entre septiembre del 2014 y agosto del 2015, lo cual representa una cifra alarmante.

¿Niñas? Sí, niñas que no están ni física ni emocional y mucho menos económicamente preparadas para ser mamás. Dicen por ahí que «ser mama es una bendición», sin embargo traer un hijo al mundo es también una responsabilidad.

¿Qué se debe hacer para evitar los embarazos a temprana edad? ¿Será acaso motivar a la abstinencia? Está más que claro que esto no es un opción. Hoy en día, hay niñas de 10 años que ya tienen una vida sexual activa y, como en todo, nuestro país no busca mecanismos de prevención, sino de combate. Más que alarmarse por los altos índices de embarazos, las autoridades deben crear plena consciencia de una educación sexual adecuada y dejar de tratar el tema de la sexualidad como un tabú.

Todos miran mal cuando una niña de 10 años habla de sexualidad, pero le celebran el “baby shower” nueve meses después. Es irónico pensar que, hoy en día, es raro ver a una mujer mayor de 30 años embarazada, pero nadie se sorprende al ver a una menor, una adolescente de 15 años, con dos hijos. Se trata de jóvenes que ven a la sexualidad como un juego y no una responsabilidad.

¿Que pasa con estas niñas? ¿Qué pasa con sus estudios, con sus metas, con sus familias? ¿De dónde sacarán el dinero suficiente para criar más niños, cuando ellas aún dependen de sus padres? ¿Será que biológicamente estos niños son sus hijos, pero sentimentalmente se convierten en sus hermanos, ya que son sus padres (los abuelos) quienes se encargan de criarlos?

Si me preguntaran qué fue lo más difícil que viví cuando tenía 15 años, puedo decir que fue el hecho de ganarme el segundo lugar en la escuela. Pero diez años han pasado. La realidad de nuestro país es distinta. Hay niñas que están más angustiadas por aprender cómo criar niños en lugar de superarse académicamente. Pareciera que se trata de una realidad que ni yo ni nadie puede evitar, pero sí prevenir a través de una buena conciencia de educación sexual. Y no me refiero únicamente al sistema educativo, sino también a la sociedad y a la familia misma.

[Susi Galdámez es parte del colectivo «Los Rookies», formado por jóvenes que periódicamente escriben columnas de opinión en Revista Factum]

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