Lecturas del empate sin goles entre El Salvador y Canadá

Ayer fue el debut de la selección salvadoreña de fútbol en la Copa de Oro 2015. El resultado final (empate sin goles contra Canadá) puede leerse dependiendo de la concepción previa que de cada equipo se tenía. Habrá quienes lo vean como un crecimiento de acuerdo al bajo nivel que El Salvador mostró en su eliminatoria mundialista contra San Cristóbal y Nieves. Y habrá quien opine que el resultado es malo, como me ocurrió en un intercambio de opiniones (durante el juego) a través de mi cuenta de Twitter.

Como siempre, considero que las lecturas dependen de acuerdo a qué tan ubicados o no estemos en la asimilación real de nuestra posición futbolística en el mundo. Ejercicio obligado para ello es ignorar las posiciones en el ranking de la Fifa, que dicen que El Salvador es #88 y Canadá #103.

El intercambio de opiniones que tuve con el aficionado ejemplifica cómo hay quienes piensan que empatar sin goles contra Canadá es un mal resultado. O, a lo mucho, la reiteración de una frustración sostenida: la incapacidad de nuestro equipo para ganar un partido importante. Se olvida entonces que Canadá es una nación que ya ha ganado la Copa de Oro –nosotros nunca hemos llegado a una semifinal– y que además nos aventaja indiscutiblemente en infraestructura y desarrollo futbolístico.

¿Alguna duda sobre esto? Pues la Federación Canadiense de Fútbol afirma que este deporte es el más practicado en su país. Además consideran que es el deporte de más rápido crecimiento. Se estima que en los próximos dos a tres años, el número de jugadores de fútbol registrados en Canadá llegará a más de un millón. Eso es más o menos algo así como si una sexta parte de todos los habitantes en El Salvador se dedicara a jugar fútbol.

Pienso que debemos ser más sinceros con nosotros mismos. Sí, El Salvador dio minutos de buen fútbol (principalmente en el primer tiempo), pero incluso durante ese lapso fue Canadá quien nos perdonó. En el minuto 35, Cyle Larin, un veloz delantero canadiense aprovechó un error en la salida de su tocayo salvadoreño (Alex Larín) y enfiló solo al marco. Eludió a Derby Carrillo sin problema, y con la portería vacía envió su disparo a las aliviadas tribunas, repletas de salvadoreños.

Fue un partido parejo. Ambos equipos tuvieron sus llegadas a gol, sus errores y sus momentos de dominio. El empate sin goles hace justicia ante lo mostrado por ambos. Sin embargo, después de ver el nivel técnico y atlético que Jamaica y Costa Rica mostraron en su respectivo empate (2-2) del juego previo, la escasa renta de haber sacado apenas un punto podría resultar dañina. Esto claro, –y vuelvo al punto inicial– si el objetivo es clasificar a la siguiente ronda (y a la Copa América Centenario). Si el objetivo es evaluado como un proceso en donde lo importante es la demostración de ir madurando una idea de juego, pienso que el resultado es positivo.

Por mucho tiempo he sido de la opinión que lo primero que el técnico Albert Roca debe establecer es «una idea de juego». Y si esa idea encaja con la realidad de nuestro fútbol en el circuito internacional (que es algo así como israelitas contra filisteos), me satisface mucho saber que hay cierta inclinación a privilegiar la solidez defensiva sobre la ofensiva.

Escuchaba ayer en el programa «Guiri Guiri al aire» cómo se gestaba un debate acerca de si Roca estaba amarrando a sus futbolistas (en especial a sus laterales) para no lanzarse al frente, como una táctica que busca no descuidarse en defensa. Casi la mayoría de quienes opinaron en el debate dijeron que eso era algo que le hace daño a la Selecta. Yo, por el contrario, pienso que ese es el camino correcto. Somos pequeños, y como pequeños, debemos cerrar filas atrás, mostrarnos sólidos en defensa, y generar la dinámica en transición al contragolpe que nos dé oportunidades de anotar, aunque estas sean escasas.

Es bueno entonces que Larín piense más en cuidar su costado izquierdo y no tanto en desbordar para lanzar centros ante un equipo como el canadiense, que nos hace (y nos hará siempre) bullyin en el juego aéreo.

Es bueno dejar en la banca al Ruso Flores, aunque sea de los más habilidosos. El esquema del contragolpe no necesita de futbolistas que «duerman» la pelota. Necesita de fútbol vertical y velocidad, dos características en las que no destaca demasiado el futbolista del Cosmos de Nueva York.

Es bueno utilizar ese esquema de 4-5-1 en el que se puebla el medio capo y se enreda el dominio que (seguramente) tendrán los rivales de la posesión. Ahí brillan Menjívar, Cerén y Punyed. Lo que el partido de ayer nos mostró es que estamos faltos de opciones en posiciones claves. Mientras por la banda derecha Arturo Álvarez –nuestro jugador más peligroso en ofensiva– es incuestionable, por la banda izquierda Jaime Alas no ofrece demasiado. No aporta gran cosa al contragolpe deseado (ni velocidad ni ingenio), como tampoco refuerza el cierre en defensiva de esa banda, que sumado a la innovación de colocar a Larín como defensa (realmente es volante carrilero) hace que la izquierda sea nuestro mayor defecto. Un técnico con una buena visoría fácilmente podría detectar eso. Esperemos entonces que Johan Alberto Venegas sea un tormento el próximo partido contra Costa Rica.

Y lo otro que nos hace falta es un delantero veloz. Bonilla pudo serlo, pero cayó en los primeros minutos. Irving Herrera le ha llenado el ojo a muchas personas. Y sí, el tipo mostró deseo, aunque no mucha eficacia. Pero pienso que no tiene las características del esquema pensado por Roca. Ayer tuvimos varias ocasiones de gol contra Canadá y no las aprovechamos. Contra Costa Rica, Jamaica, México, Honduras o Estados Unidos no tendremos tantas. Necesitamos un delantero cuya máxima prestación sea la velocidad, para poder jugar con mayores oportunidades al contragolpe. De momento, no lo tenemos.

Resumiendo: el empate sin goles contra Canadá debe ser visto con buenos ojos si la proyección está hecha a largo plazo. Pero deberá servir de poco si los objetivos son en corto. Los norteamericanos parecen, después de lo visto en la primera ronda, como la presa más asequible para puntuar de a tres en esta Copa de Oro… y la dejamos escapar. Para mantener el sueño de clasificar a la Copa América Centenario, tendríamos que ganar (por lo menos) alguno de los mejores dos terceros lugares disponibles. Y aunque lográramos un empate contra Jamaica  o contra Costa Rica, sumando así dos puntos, no creo que alcance para clasificar.

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